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	<title>Sócrates</title>
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	<description>Inspiración para mejores directivos</description>
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		<title>Simplifiquemos: la zanahoria y el palo no pasaron de moda</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 08:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La dificultad que el gobierno uruguayo tiene para resolver problemas en múltiples áreas obedece a que procura implementar soluciones que desprecian la importancia de los premios y castigos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“</em><em>Bonomi anunció que no se sustituirán las frazadas, los platos o los cubiertos a aquellos reclusos que los rompan. El suministro y la reposición de estos materiales correrá por cuenta de los familiares de los presos”. (Radio El Espectador, 1º de mayo de 2012)</em></p>
<p>Uruguay fue un país que por mucho tiempo se dividió políticamente en blancos y colorados. Si bien han existido diferencias ideológicas entre ambos partidos, en palabras del expresidente Julio María Sanguinetti, pertenecen a la misma “familia ideológica”, esto es, su visión del mundo no es distinta en los aspectos sustanciales. Con la asunción del Frente Amplio esta realidad cambió. Ahora existe una visión socialista<a href="file:///U:/Observador%202/mayo%202012/mier%2016%20de%20mayo%202012/La%20zanahoria%20y%20el%20palo%20no%20pasaron%20de%20moda_LV.doc#_ftn1">[1]</a> y otra liberal a través de la cual se mira el mundo. Esto no es una clasificación dicotómica de nuestra sociedad, sino que estamos hablando de dos formas “puras” de interpretar los hechos, de las cuales cada ciudadano toma mayor o menor distancia. La visión socialista se nutre de múltiples vertientes, pero todas ellas comparten en buena medida un tronco común de ideas: la importancia del Estado, la desconfianza hacia los mercados autorregulados, la primacía de la redistribución del ingreso. Dentro de esas ideas hay una que tiene especial importancia, porque explica en parte muchas de las cosas que estamos viviendo hoy en el país: el determinismo materialista.</p>
<p><strong>Determinismo vs. liberalismo</strong></p>
<p>El determinismo materialista tiene sus orígenes en Marx. En esta perspectiva, buena parte de las ideas en una sociedad carecen de toda verdad intrínseca, no siendo más que herramientas de la clase dominante para sojuzgar a la clase dominada. Esta visión del mundo ha llevado a quienes comparten sus ideas a tener una actitud de gran escepticismo con relación a todo aquello que los liberales –exponentes de las ideas de la clase burguesa– sostengan. Por ejemplo, la posición típicamente liberal de que la enorme mayoría de las personas son capaces de decidir su destino, y por lo tanto las sociedades deben organizarse para que sus integrantes puedan ser libres en todas las dimensiones de su vida. La idea liberal de la capacidad individual implica que las personas responden a las reglas de juego sobre las cuales se organiza la comunidad en la que viven, por ejemplo, incentivos y castigos (zanahorias y palos). Esto es lo que en <em>management</em> conocemos como motivación extrínseca. Si bien no es el único tipo de motivación, es difícilmente sustituible, y la mayoría de las personas se mueven, en parte, en torno a ella.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-6908" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/05/simplifiquemos-la-zanahoria-y-el-palo-no-pasaron-de-moda/destaque-el-observador-16-de-mayo-de-2012/"><img class="alignleft size-full wp-image-6908" style="border: 5px solid white;" title="DESTAQUE El Observador 16 de mayo de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/05/DESTAQUE-El-Observador-16-de-mayo-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="75" /></a>Cuando los socialistas alcanzan el poder, su desconfianza hacia estas ideas –debido a su origen– los ha llevado a tener un comportamiento errático. Su determinismo materialista los debería conducir a darle gran importancia a los incentivos y castigos materiales, en tanto hasta llegar al Nirvana de la sociedad sin clases, el ser humano sigue condicionado por ataduras materiales. Sin embargo no lo hacen. ¿Por qué ignoran la relevancia de lo material en el comportamiento individual? Porque se resisten férreamente a continuar una línea de pensamiento típicamente burguesa en la organización de la sociedad. Una especie de pensamiento mágico sustituye la aceptación de los determinantes económicos del comportamiento individual: ahora todo es distinto porque gobernamos nosotros, y las personas se comportarán distinto por ese simple hecho.</p>
<p><strong>Ideología y gobierno</strong></p>
<p>La dificultad que el gobierno uruguayo tiene para resolver los problemas en múltiples áreas tales como la limpieza, la educación, la salud, la drogadicción o la seguridad obedece en buena medida a que procura implementar soluciones que desprecian la importancia de los premios y castigos. Los ejemplos abundan. ¿Se puede pretender tener buenos docentes cuando no se les premia por resultado, obligándolos a buscar esos ingresos adicionales con el doble empleo? ¿Se puede esperar que los estudiantes se esmeren cuando no hay pruebas universales que permitan a los empleadores saber quién aprendió más? ¿Por qué debería mejorar la salud, si el innovar es penalizado porque no se puede asegurar acceso inmediato a todos de sus beneficios? ¿Por qué desaparecerían los hurgadores si todos contribuimos –con nuestra basura, nuestros impuestos y la tolerancia de las autoridades– a construir su lugar de trabajo (el contenedor)? ¿Por qué tendría éxito la lucha contra la droga si la ilegalidad de la venta eleva el precio y la legalidad del consumo asegura y aumenta la demanda? ¿Por qué desaparecerán la droga, las violaciones, las bandas y los motines dentro de las prisiones, si el castigo no consiste en trabajar de sol a sol?</p>
<p>La ideología es un instrumento de análisis de la realidad, y como tal es esencial para la vida política. El problema es cuando la ideología, no importa su signo, deja de tener el propósito de interpretar la realidad para sustituirla. Cuando se quiere cambiar una sociedad no se parte de lo que uno quisiera que fuera, sino de lo que es.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/05/El-Observador-16-de-mayo-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 16 de mayo de 2012.</a></p>
<hr size="1" /><a href="file:///U:/Observador%202/mayo%202012/mier%2016%20de%20mayo%202012/La%20zanahoria%20y%20el%20palo%20no%20pasaron%20de%20moda_LV.doc#_ftnref1">[1]</a> No estamos diciendo aquí que el Frente Amplio es homogéneo a este respecto. En realidad hay sectores dentro de la coalición que son de la misma familia ideológica que los partidos tradicionales. La dinámica interna que está viviendo el Frente Amplio puede ser entendida mucho mejor si se tiene presente esto.</p>
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		<title>Buen momento para ser despedido</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/05/buen-momento-para-ser-despedido/</link>
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		<pubDate>Wed, 09 May 2012 08:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Regent</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es fundamental no retrasar la destitución cuando se llega a la conclusión de que es lo que corresponde; es parte de la responsabilidad de mando. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de semanas me encontré con un amigo al que hacía unos meses que no veía. Luego de los saludos de rigor, le pregunté el tan consabido “¿en qué andas?, ¿cómo vas en el banco?” La respuesta no se hizo esperar, con una sonrisa de oreja a oreja me contestó, “bárbaro, esperando que me despidan”. En un primer momento me quedé perplejo, unos segundos después le di una palmada en el hombro y también sonreí con ánimo de festejar la broma, pero mi amigo continuó “ya llevo una punta de años en el banco, si me despiden me toca una buena cifra, y qué mejor momento para retirarme con un incentivo, nunca como hoy hay tanta demanda de trabajo u oportunidades de negocio”.</p>
<p>Obviamente el argumento de mi amigo es sumamente sensato. Si ser invitado a retirarse es el camino para recibir un capital interesante, cuál mejor momento para que esto suceda que el actual, con la economía volando de una forma que hasta marea. Lo que me quedó en la cabeza no fue tanto la lógica económica de su razonamiento, muy influida por esa situación tan poco común que viven los bancarios, sino algo relacionado que puede estar pasando hoy en día y no percibimos. Es sabido que uno de los problemas más comunes en cualquier organización es tener personas trabajando que no hacen bien su trabajo o que podrían ser sustituidas por otras que lo harían mejor. O peor aún, que la empresa estaría mejor sin esa persona aunque no se la sustituyese por ninguna otra.</p>
<p><strong>La otra cara del despido</strong></p>
<p>Este problema, si bien de sencillo diagnóstico, muchas veces presenta un muy complejo proceso de solución. La razón es cultural, quizás sentimental, pero en todo caso muy humana. A nadie le gusta despedir, a menos que el despido sea por notoria mala conducta, dolo o causas similares. Cuando esta no es la razón el jefe se encuentra ante una situación muy desagradable. En primer lugar por la acción misma de comunicarlo, en segundo lugar por la eventual incomprensión del resto de los compañeros del dimitido y en último término, pero no menos importante, por el sentimiento de culpa de dejar a una persona sin trabajo por vaya uno a saber cuánto tiempo.</p>
<p>De las tres razones anteriores, las dos primeras solo pueden ser objetadas si se entiende que tener mando conlleva momentos incómodos, a la vez que estar preparado para soportar la eventual incomprensión de quienes conviven en el lugar de trabajo. Además, si el despido es lo que corresponde debido a que la persona no genera valor en su puesto de trabajo, seguramente esto sea percibido con claridad por el resto de los compañeros, por lo que la incomprensión a que hacemos referencia pronto mutará hacia una comprensión silenciosa.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-6858" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/05/buen-momento-para-ser-despedido/destaque-el-observador-9-de-mayo-de-2012-2/"><img class="alignleft size-full wp-image-6858" style="border-image: initial; margin: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTAQUE El Observador 9 de mayo de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/05/DESTAQUE-El-Observador-9-de-mayo-de-20121.jpg" alt="" width="136" height="75" /></a>La tercera razón es la que es más difícil de sobrellevar, “¿y si no consigue otro trabajo?” Uno podría argumentar que ese no es problema de la empresa. En realidad quizás no sea problema de la empresa, pero seguro lo es de quien toma la decisión de despedir, que si es una persona cabal, sentirá sobre sus hombros la responsabilidad de la potencial desocupación del despedido. Este sentimiento lleva, en incontables ocasiones, a retrasar la decisión del despido. Se va dejando pasar el tiempo, no tanto por considerar que la persona va a volverse valiosa para ese trabajo o para otra oportunidad que pueda presentarse en la empresa –que a veces sucede– sino para evitar todos los males que antes comentamos. Pero lo que el paso del tiempo trae suele ser más daño para el propio empleado. Este daño proviene de al menos tres fuentes que se potencian entre sí.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Desprestigio interno:</strong> los que siempre tienen perfectamente claro si un empleado aporta valor o no son sus propios compañeros de trabajo. Si esta situación se mantiene en el tiempo, la actitud de los colegas comenzará a evolucionar desde la tolerancia solidaria hacia un cierto fastidio, que más tarde o más temprano le afectará la autoestima y limitará aún más la eficiencia en su propia tarea.</p>
<p><strong>Envejecimiento laboral:</strong> si una persona no se encuentra en un puesto en el que puede rendir en forma eficiente, es muy posible que sí lo pueda hacer en otra posición. Si esa otra posición no está dentro de la empresa, quizás pueda tener la oportunidad de buscar su “segunda carrera” en otra compañía, incluso reciclándose en lo que sabe hacer y de alguna forma empezando de nuevo. El problema es que a medida que una persona “envejece laboralmente” las posibilidades de hacer real este reciclaje se vuelven cada vez más complicadas hasta llegar a puntos de no retorno.</p>
<p><strong>Pérdida de oportunidades:</strong> si la economía o el sector van bien, no despedir a una persona que no está cumpliendo con su cometido llevará a que cuando la economía cambie de tono, los apremios competitivos obliguen a la empresa a tomar medidas duras, y en ese momento será muy extraño que lo primero que se haga no sea despedir a aquellos que se considera aportan menos valor. Cuando esto suceda se estará lanzando al mercado a una persona que seguramente va a encontrar muchas más dificultades para volver a encontrar un puesto de trabajo.</p>
<p>La responsabilidad de mando exige muchas cosas, entre las cuales una de las más importantes es cuidar a los que trabajan con uno. Dentro de este cuidado es fundamental no retrasar la destitución cuando se llega a la conclusión de que es lo que corresponde. Aunque cueste creerlo, por no hacer lo que toca hacer, en el 99% de las veces ese a quien se está creyendo favorecer se termina convirtiendo en el principal perjudicado.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/05/El-Observador-9-de-mayo-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 9 de mayo de 2012.</a></p>
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		<title>¿Otro 1º de mayo más?</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/05/%c2%bfotro-1%c2%ba-de-mayo-mas/</link>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 08:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Cristiani</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
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		<description><![CDATA[En el mundo laboral han habido muchos cambios desde 1886. Sin embargo, algunos discursos no se dieron cuenta que estamos ante un juego nuevo, jugando con reglas viejas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer martes 1º de mayo, feriado no laborable, fue para la mayoría de los uruguayos un día de descanso y una oportunidad para comer un rico asado con familia y amigos<a href="#_ftn1">[1]</a>. Pero al igual que con tantos otros feriados nos olvidamos qué es lo que lo motiva: el Día Internacional de los Trabajadores.</p>
<p>Es indiscutible que desde el primer mayo de 1886 de “Los Mártires de Chicago”, los progresos laborales a nivel nacional e internacional se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores las cuales otorgaron, entre otros, derechos de respeto (de voz), retribución, condiciones laborales y amparo social. Es innegable el valor de la función de sindicatos, cámaras empresariales, asociaciones y muchos otros actores sociales procurando dignificar el trabajo, motor de desarrollo y crecimiento social y personal. Mucho se ha logrado para celebrar el día de los trabajadores.</p>
<p>En los días previos, cuando leía en los medios acerca del tradicional acto del Pit-Cnt del 1º de mayo y de cuáles temas incluiría la proclama, un comentario de un dirigente sindical me hizo pensar y en parte motivó estas líneas: “No puedo adelantar mucho porque después no va nadie al acto”<a href="#_ftn2">[2]</a>. No creo que sean la sorpresa y la curiosidad lo que inviten a un mayor número de personas a concurrir al acto. Aun más, he seguido los actos a lo largo de los años, sea estando allí o a través de la televisión o la radio, y la “novedad” no es precisamente una característica del acto, sino por el contrario la falta de ella. Permítanme ilustrar este punto con un ejemplo.</p>
<p><strong>Juego nuevo con reglas viejas</strong></p>
<p>A fines del 2008, como parte de un proyecto de consultoría en el que me encontraba trabajando, se definió y diseñó un plan de capacitación para el personal administrativo de una organización. Dentro de los diversos temas, habían horas destinadas a capacitación en herramientas informáticas, más específicamente en Windows Office. Sondeé la oferta técnica y comercial de diferentes proveedores, y salvo pequeñas diferencias todas eran similares –todas excepto una, que me llamó la atención–. Una de las propuestas ofrecía capacitación en Office versión 2003, cosa que me llamó la atención y despertó mi curiosidad ¿Cómo puede ser que ofrezcan esa versión cuando hace ya casi dos años, que está la versión 2007? le consulté al oferente. Me considero una de esas personas que trata de estar abierto a escuchar razones y puntos de vista de otros, pero les confieso que nunca imaginé la respuesta que iba a recibir. “Lo que pasa que nuestro instructor, que es de confianza y hace años trabaja en la empresa, se sabe la versión 2003 muy bien”.</p>
<div class="cajita">En el mundo del trabajo y de la relaciones laborales, muchas veces dirigentes, sean empresariales o sindicales, saben muy bien la versión 2003, pero se olvidan que en el mundo ya está la 2007, e inclusive la versión 2010. El contexto ha cambiado. La reducción de obstáculos a nivel regional e internacional aumenta los mercados, intensifica la competencia y obliga a las empresas a adaptarse. La globalización está cambiando la experiencia laboral y el entorno, para los trabajadores y las organizaciones. El desarrollo tecnológico ha sido una fuerza de cambio en las empresas influyendo sobre su producción, sobre la actividad laboral y sobre las competencias de las personas. Cambios en la edad de la fuerza laboral, en el nivel de formación, en la proporción de mujeres trabajando asalariadamente, en los valores y expectativas de las nuevas generaciones, hacen que los trabajos y trabajadores de hoy sean diferentes a los de ayer y a los de mañana.</div>
<p><strong>Novedades hay y muchas</strong></p>
<p>Todo cambia, salvo nuestros discursos, muchas veces de tipo separatistas y confrontativos, que se apoyan en modelos mentales pasados de moda, que no se dieron cuenta que estamos ante un juego nuevo y no podemos jugar con las reglas viejas.</p>
<p>Basta con que preguntemos a las nuevas generaciones de trabajadores: “¿Qué buscan en el trabajo?”. Es probable que las respuestas sean similares a las de siempre: oportunidades, reconocimiento, buen clima, participación… pero seguramente nos sorprenderíamos por las diferencias en sus interpretaciones, y en cómo satisfacer y lograr eso.</p>
<p>Es momento de incluir nuevos temas en la agenda, actualizar la “plataforma” del Office 2003, modernizar el discurso y darle paso a las novedades que tienen los trabajadores y el mercado laboral uruguayo.</p>
<blockquote><p><strong>El primer 1º de mayo de la historia<br />
</strong>Los hechos que dieron lugar a esta celebración están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro. En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La revuelta de Haymarket fue un hecho histórico que tuvo lugar en Haymarket Square el 4  de mayo de 1886 y que fue el punto álgido de una serie de protestas que desde el 1º de mayo se habían producido en respaldo a los obreros en huelga, para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. Fuente: Wikipedia</p></blockquote>
<hr size="1" /><a href="#_ftnref1">[1]</a> Históricamente las carnicerías uruguayas triplican sus ventas en comparación con un fin de semana normal.</p>
<p><a href="#_ftnref2">[2]</a> “Seguridad: eje en acto del 1 de mayo” nota en El País Digital del jueves 19 de abril de 2012.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/05/El-Observador-2-de-mayo-de-2012.pdf" target="_blank"> Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 2 de mayo de 2012.</a></p>
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		</item>
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		<title>Abril 2012</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/abril-2012/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 15:40:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Negocios</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/columna_opinion.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">OPINIÓN
Una década maltusiana</a>
Eduardo Blasina

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/focalizado.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2"> FOCALIZADO. Emprender desde adentro</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Año XV | número 2 | Abril 2012 | revista nº58</p>
<p></p><div id="columna1"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/editorial.pdf" target="_blank">EDITORIAL</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/que_hay_leer.pdf" target="_blank">QUÉ HAY PARA LEER EN ESTE NÚMERO</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/segunda.pdf" target="_blank">2ª LECTURA</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/segunda.pdf" target="_blank"><br />
</a>- El management no es una herramienta. Por Josep María Rosanas<br />
- Corporaciones y poder político. Por Alfonso Ramos Inthamoussu<br />
- Ser así. Por Guillermo Jaim Etcheverry</p>
<p>ENTREVISTA.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/entrevista.pdf" target="_blank"> </a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/entrevista.pdf" target="_blank">Gabriel Arlin, MBA 2001, AMP 2011<br />
&#8220;La oportunidad  fue todo en ese momento&#8221;</a></p>
<p>ARTÍCULO. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/articulo.pdf" target="_blank">La importancia de los valores</a><br />
Por Josep Tàpies, Lucía Ceja y Remei Agulles</p>
<p>COLUMNAS<br />
OPINIÓN. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/columna_opinion.pdf" target="_blank">Una década maltusiana</a><br />
Por Eduardo Blasina</p>
<p>LEGAL. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/col_legal.pdf" target="_blank">Zonas francas: idas y vueltas de un instrumento codiciado</a><br />
Por Gonzalo Lorenzo</p>
<p>e-ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/e_economia.pdf" target="_blank">Mujeres al borde de un ataque de&#8230; <em>e-commerce</em><br />
</a>Por Andrés Gil Petersen</p>
<p>RRHH. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/rrhh.pdf" target="_blank">Posiciones gerenciales: qué demandan las empresas y quiénes aspiran a los cargos</a><br />
Por Felipe Cat y Fernanda Maillot</p>
<p>abc DE ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/abc.pdf" target="_blank">Las debilidades del Producto Bruto Interno</a><br />
Por Leonardo Veiga</p>
<p>LIBROS. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/libros.pdf" target="_blank">Somos lo que hacemos</a><br />
Por Juan José García</p>
<p>FILOSOFÍA PARA TODOS. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/filosofia.pdf" target="_blank">Cuándo hablar, cuándo callar</a><br />
Por Mercedes Rovira</p>
<p></p></div><p></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a></p><div id="columna2"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p>ESTUDIO DE UN CASO. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/caso.pdf" target="_blank">Mi banco no me mima</a><br />
Opinan: Alejandro Laborde, Pablo Leira, Walter Paulo, Patricia Pérez Ubal</p>
<p>FOCALIZADO. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/focalizado.pdf" target="_blank">Emprender desde adentro</a></p>
<p>¿Cómo debería ser una organización para que pudiese emprender dentro de ella?<br />
Pedro Nueno</p>
<p>Claves para despertar el emprendedor que hay en ti<br />
Cristina Acid</p>
<p>La actividad intraemprendedora a nivel mundial. Los resultados del GEM<br />
Leonardo Veiga</p>
<p>Siete condiciones para la innovación creativa<br />
Aaron Sabbagh y Matías Mackinlay</p>
<p>Incentivar la innovación en su equipo<br />
Harvard Business Review</p>
<p>Iniciativa emprendedora<br />
Ma. Julia Prats</p>
<p>De primera mano<br />
Alejandro Arduino, Pablo Collazo, Guillermo Rucks y Alejandro Vázquez</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/interesa.pdf" target="_blank">INTERESA<br />
</a>-  Aumenta la brecha de la desigualdad<br />
- El norte, ¿en el sur?<br />
- El cristianismo crece en el mundo y se desplaza al sur</p>
<p>HOY &amp; AYER. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/hoy_ayer.pdf" target="_blank">Cuando sale todo mal, ¿es lo que hay valor?</a><br />
Por Adrián Edelman</p>
<p></p></div><p></p>
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		<title>Las trampas profundas en las empresas familiares</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 08:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Folle</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Por qué es tan difícil tener una empresa familiar sustentable y una familia armónica y feliz, simultáneamente? ¿Cuáles son las trampas más comunes en las empresas familiares?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En varios países existe un dicho popular que con ligeras modificaciones se repite: padre bodeguero, hijo millonario, nieto pordiosero. En otras palabras el padre crea, el hijo hereda y el nieto destruye el valor de la empresa. Más allá del adagio popular, los números  ratifican esto –y por algo será–, diversas investigaciones en distintas partes del mundo concluyen que aproximadamente solo un tercio de las empresas familiares sobrevive hasta la segunda generación, y menos del 15% llega exitosamente hasta la tercera.</p>
<p>En todos los casos, los problemas de negocio afectan a la familia y los problemas de familia afectan a la empresa familiar. La evidencia indica que la falta de visión compartida y las dificultades en el relacionamiento, son algunos de los motivos más importantes a la hora de explicar la baja tasa de supervivencia de estas empresas. Lo que se nota entonces, es que los desafíos más críticos que tienen las familias propietarias de empresas están más vinculados a los temas familiares, que a los temas del negocio en sí.</p>
<p>Un colega suele repetir, que puesto en blanco y negro, la empresa tiene como objeto generar rentabilidad y la familia tiene como objeto lograr la felicidad de sus integrantes. ¿Será que son dos objetivos incompatibles? ¿Por qué es tan difícil tener una empresa familiar sustentable y una familia armónica y feliz, simultáneamente? ¿Cuáles son las trampas más comunes en las empresas familiares?</p>
<p><strong><em>Propiedad vs. capacidad de dirigir</em></strong></p>
<p>Es común que el fundador de una empresa familiar quiera poner en un puesto de relevancia a sus hijos en la empresa. Ve con indisimulado orgullo cómo el “nene o nena” ya está en la posición de gerente general e incluso muchas veces hace ostentación de ello. Un conocido empresario de nuestro medio me decía: “yo de este tema no me preocupo; con meter a mis hijos en la empresa familiar ya estoy cumplido. Después la genética jugará su rol: su padre y sus abuelos han sido grandes empresarios, con lo cual estos chicos van a andar bien”. El hijo o hija puede tener grandes cualidades, pero si no se lo prepara adecuadamente para el cargo, probablemente la historia no termine bien.</p>
<p><strong><em>Vínculos familiares vs. vínculos empresariales</em></strong></p>
<p>En las empresas familiares resulta difícil “cambiarse los sombreros”. Muchas veces el padre, cumple dos roles: en la familia el de padre, y en la empresa el de jefe. Estos roles son simultáneos y “full life”, es decir que se suelen ejercer hasta los domingos en el almuerzo familiar. ¿Qué sucede cuando el hijo o hija no calza los puntos necesarios para el desafío en el que se lo puso dentro de la<a rel="attachment wp-att-6803" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/las-trampas-profundas-en-las-empresas-familiares/destacado-el-observador-25-de-abril-de-2012/"><img class="size-full wp-image-6803 alignright" style="border-image: initial; margin: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTACADO El Observador 25 de abril de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/DESTACADO-El-Observador-25-de-abril-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="125" /></a>empresa, y de hecho fracasa? Conozco el caso de un padre que consciente de su error tomó una decisión radical. Convocó a su hijo en su oficina –se puso su sombrero de jefe–  y le dijo: “Fulano, debido a que no has estado a la altura de lo que se esperaba de ti en esta posición, estás despedido”. Acto seguido dio la vuelta al escritorio, lo abrazó y le dijo: “Hijo, me he enterado que has perdido el trabajo, trabajemos juntos para solucionar este problema. Te ayudaré a buscar trabajo”.</p>
<p><strong><em>Nivel de gobierno vs. nivel ejecutivo</em></strong></p>
<p>Las decisiones de gobierno son las que debería tomar el directorio y normalmente están asociadas con el mediano y largo plazo: la selección de los cuadros gerenciales, el seguimiento periódico de su gestión, la discusión sobre la estrategia, las decisiones de capitalización, inversión o dividendos. En cambio, las de nivel ejecutivo, están asociadas a la gestión o ejecución de las decisiones tomadas a nivel del directorio. En las empresas familiares es común ver que “trabajar” está asociado con “meterse hasta el caracú” con los temas operativos menores, a veces por una apreciación extrema de que el “ojo del amo engorda el ganado”. Sería más eficaz seguir otra máxima: “los directores familiares meten la nariz en todo y las manos en (casi) nada”.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>Proceso de sucesión</em></strong><em> <strong>y sensación de inmunidad</strong></em></p>
<p>Hay todo un cúmulo de repercusiones en función de qué tan proclive realmente está el fundador o el líder familiar a hacer el cambio de mando. Es frecuente oír de los líderes en las empresas familiares aseveraciones del tipo “yo estoy más de salida que de entrada…”, o “me quiero jubilar…”, pero lejos están de querer soltar realmente el poder por distintos motivos: inseguridad sobre las aptitudes del sucesor, desconfianza, o temor a la pérdida de control y autoridad dentro de la familia. Puede pasar además que el líder familiar se sienta en plena forma, inmortal, ávido de nuevas conquistas y desafíos, y diga que “tiene cuerda para rato”. Ni que hablar cuando en la familia hay antecedentes de longevidad y esto se haya agravado con un prolongado “síndrome del Príncipe Carlos”. Consecuencia, no se aboca a preparar a su sucesor para encaminar el proceso de traspaso y cuando menos se lo espera, se pasa “para el otro lado”.</p>
<p>Perpetuar a la empresa familiar, entonces, se torna un gran desafío que se abre en dos procesos: por un lado mantener a la empresa firme y bien posicionada en el mercado, y por otro lograr una transición saludable y feliz de la familia a la siguiente generación. El problema radica en las innumerables contradicciones y roces que naturalmente se producen cuando la familia y la empresa están encerradas en esa unidad que significa la empresa familiar y se cae en algunas de las trampas mencionadas anteriormente.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/El-Observador-25-de-abril-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 25 de abril de 2012.</a></p>
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		<title>&#8220;Lo que tiene costo es una decisión&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 17:55:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Regent</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este programa focalizado procura brindar un marco de referencia para la toma de decisiones tácticas y estratégicas con impacto económico en la empresa. Se busca que el participante identifique los conceptos clave que debe tomar en cuenta a la hora de evaluar cursos de acción y cómo se relacionan entre sí, ya sea para el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/lo-que-tiene-costo-es-una-decision/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p><a rel="attachment wp-att-6777" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/lo-que-tiene-costo-es-una-decision/foc-3/"><img class="size-thumbnail wp-image-6777 alignnone" style="margin: 5px;" title="foc" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/foc4-380x133.jpg" alt="" width="500" height="180" /></a></p>
<p>Este programa focalizado procura brindar un marco de referencia para la toma de decisiones tácticas y estratégicas con impacto económico en la empresa. Se busca que el participante identifique los conceptos clave que debe tomar en cuenta a la hora de evaluar cursos de acción y cómo se relacionan entre sí, ya sea para el corto como el largo plazo. El enfoque es eminentemente práctico, basado en casos de estudio y conferencias de actualidad.</p>
<p><a href="http://www.ieem.edu.uy/focalizadosyseminarios/minisitio/decisiones_economicas_empresas.html" target="_blank">Por más información ingrese al minisitio</a></p>
<p><a rel="attachment wp-att-6770" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/lo-que-tiene-costo-es-una-decision/foc1/"><img class="alignleft size-full wp-image-6770" title="foc1" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/foc1.jpg" alt="" width="209" height="129" /></a><a rel="attachment wp-att-6771" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/lo-que-tiene-costo-es-una-decision/foc2/"><img class="alignleft size-full wp-image-6771" title="foc2" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/foc2.jpg" alt="" width="214" height="72" /></a></p>
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		<title>El fracaso: una experiencia ineludible</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 08:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El fracaso es el compañero constante de los que han logrado hacer cosas. Es una de las caras de la moneda, pero como dice el dicho “el que no arriesga no gana”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es sabido que en general los libros sobre Management cuentan los éxitos que han tenido los emprendedores y empresarios famosos, también algunas experiencias erróneas que conviene evitar, pero raramente se detienen a narrar todas las experiencias fallidas, los fracasos que tuvieron que asumir muchos de esos triunfadores en sus primeros intentos, cuando la realidad negaba con contundencia lo soñado en ambiciosos proyectos. Por este motivo son libros que si no se los sabe leer, es decir, si se piensa que lo que allí aparece es la realidad, puede ser el origen de frustraciones importantes en la gente joven. O quizás alimentar mentes utópicas a las que les costará admitir que no son geniales.</p>
<p>Esos libros tienen éxito porque suelen estimular una actitud generalizada entre las personas que hemos crecido y vivimos en lo que puede caracterizarse como civilización occidental, donde se valora positivamente la iniciativa personal y la consiguiente responsabilidad; y paralelamente se fomenta una aversión al fracaso. Sin caer en la cuenta que de ese modo se va incapacitando a las personas para asimilarlo como una experiencia frecuente en la vida de gente que se propone conseguir logros ambiciosos, diferentes a los ya conseguidos.</p>
<p><strong>Más fracasos… menos éxitos</strong></p>
<p>No son pocos los pensadores que han reflexionado sobre la dimensión de fracaso que implica cualquier vida humana. Sin amarguras estériles, y con la sinceridad que da la sabiduría, cualquier persona que haya alcanzado algunos triunfos a lo largo de los años no tiene inconveniente en reconocer que en su vida han sido quizás más las derrotas que los éxitos. Y esto sin regodearse en sus “fracasos”, con ese exhibicionismo cínico con el que algunos intentan conseguir la “admiración”  que generan esas “confesiones” desgarradas en el derrotado que todos llevamos dentro.</p>
<p>A tal punto es el fracaso un compañero constante de los que han logrado hacer cosas importantes, que podría compararse la vida de esas personas con la imagen tan manida del iceberg: lo mucho que puede asomar, digno de ser destacado, emerge desde un volumen muy superior de intentos fallidos, proyectos frustrados, nobilísimas aspiraciones que no llegaron a hacerse realidad (“lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”). Y lo más notable es que no ha sido, en la generalidad de los casos, por imprevisión, negligencia o pereza. Sino por factores en gran medida imposibles de prever. De ahí la atmósfera de sincera humildad que acompaña a aquellos que han logrado grandes realizaciones. Porque son conscientes de todo el “debe” que ha quedado a lo largo de su trayectoria, y de la cantidad de “suerte” que acompañó sus proyectos más logrados, por mucho empeño que hayan puesto en ellos.</p>
<p><strong>Fracaso como experiencia</strong></p>
<p>Es conocida, al menos en su formulación libresca, que el modo de revertir una derrota es sacar experiencia. De ese modo no se transforman en un fracaso. Y que esos fracasos hasta pueden ser el imprescindible entrenamiento para lograr una victoria. (Algo que con frecuencia hay que recordarles a los profesionales más jóvenes que tienden a considerarse geniales porque les salió bien algo, o se derrumban cuando fracasan en alguna tentativa).</p>
<p><a rel="attachment wp-att-6753" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/el-fracaso-una-experiencia-ineludible/destacado-el-observador-18-de-abril-de-2012/"><img class="alignleft size-full wp-image-6753" style="border-image: initial; margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTACADO El Observador 18 de abril de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/DESTACADO-El-Observador-18-de-abril-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="125" /></a>Por todo esto es imprescindible que nos preguntemos con total transparencia para responder con absoluta sinceridad: ¿Tenemos la capacidad de sobreponernos a nuestras derrotas  y de ese modo irnos ejercitando en la difícil tarea de realizar emprendimientos valiosos? ¿Hemos elaborado las posibles “estrategias” para mantener la serenidad en esos momentos desagradables de modo que podamos hacer una autocrítica en la que podamos detectar los errores que cometimos para no repetirlos en lo sucesivo? ¿Logramos rectificar reconociendo qué hicimos mal, o podríamos y deberíamos haber hecho mejor? Porque si no logramos llegar a fondo acabaremos en un derrotismo inoperante (“todo lo hago mal”), o en excusas permanentes, típicas de quien tiene mentalidad de víctima por no animarse a asumir sus errores. Me contaba la madre de un amigo que de niño había aprendido a hablar muy rápido y bien, pero que muchos meses después había aprendido a caminar solo. Porque cada vez que lo intentaba era tal el ímpetu con que daba sus primeros pasos intentando dar comienzo a una carrera, que generalmente se caía. Y esas caídas lo retraían de volver a caminar porque se quedaba asustado. Hasta que lo intentaba nuevamente, pero solo al cabo de un tiempo.</p>
<p>¿Los fracasos de los emprendimientos, que comenzamos con el ímpetu de un entusiasmo que parece imparable, nos arrojan a nuevos proyectos? O por temor a más fracasos nos retraen de reemprender con la experiencia que podemos sacar del fracaso. Porque ese será el mejor test para saber si estamos en la ruta de los grandes realizadores. Esa que para cualquier hijo de vecino está empedrada de frustraciones que, superadas, son el mejor cimiento para los mayores logros. Esas metas que movilizan como ideales, pero que nadie nos puede garantizar que se harán realidades. Porque en todo proyecto hay algo de apuesta, de riesgo… Pero aunque no nos guste arriesgar no hay alternativa. Lo sentencia la sabiduría popular: el que no arriesga no gana. Quien no se expone al fracaso, tampoco.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/El-Observador-18-de-abril-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 18 de abril de 2012.</a></p>
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		<title>Mujeres al poder, ¿por ellas o por la sociedad?</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/mujeres-al-poder-%c2%bfpor-ellas-o-por-la-sociedad/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 08:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabelle Chaquiriand</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Formación de Directivos]]></category>
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		<description><![CDATA[Las mujeres están socialmente aceptadas en el ambiente laboral hoy en día, pero pareciera que ellas mismas no se "ven" como la sociedad quiere. ¿La sociedad empuja más que las mujeres ahora?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el presente siglo XXI, hablar del sexo débil ya perdió sentido. Hay pocos roles que las mujeres no ejerzan hoy en día que antes eran reservados para los hombres: desde presidentas de países, directoras de grandes corporaciones, hasta obreras de la construcción o choferes de ómnibus. Parecería que las barreras de discriminación sexual ya no son tales. De todas maneras, encontrarse una mujer en esos ambientes sigue siendo la excepción.</p>
<p><strong>¿“Push” o “pull”?</strong></p>
<p>Durante muchas décadas (todo el siglo pasado y parte del anterior) las mujeres lucharon y siguen luchando por sus derechos y la igualdad de sexos. En temas más formales, como el derecho al voto, hasta temas más sociales como la igualdad de oportunidades para un trabajo, o el que estén “bien vistas” determinadas acciones en las mujeres como las están para los hombres. Durante todo este tiempo, el ascenso en los escalones de poder de las mujeres ha estado más basado en un “push”, en presionar para lograr los objetivos en base a esfuerzo y capacidad. Gracias a lo cual hoy en día vemos varias mujeres en puestos de relevancia.</p>
<p>Los miedos a la desintegración de la familia por el acceso de las mujeres a este tipo de posición demandante fueron remplazados por mujeres polifacéticas y polifuncionales, muchas veces con mayor división de tareas y/o con un padre más presente. Pero, además del factor de realización personal, muchas mujeres tuvieron que salir necesariamente al mercado laboral por un segundo sueldo.</p>
<p>Por otra parte, las empresas se dieron cuenta de que más del 50% de los decisores de una compra son mujeres (por sus compras y<a rel="attachment wp-att-6734" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/mujeres-al-poder-%c2%bfpor-ellas-o-por-la-sociedad/destacado-el-observador-11-de-abril-de-2012/"><img class="alignright size-full wp-image-6734" style="border-image: initial; margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTACADO El Observador 11 de abril de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/DESTACADO-El-Observador-11-de-abril-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="114" /></a>por las compras de la familia), y en el restante casi en el 80% tienen derecho a veto o al menos derecho a opinión muy importante. Por lo tanto, resulta sensato pensar que es necesario tener y entender el razonamiento y modo de ver el mundo de las mujeres, y por ende, que integren las decisiones cotidianas de las empresas. Además, por supuesto, de que el interés de atraer talento y capacidad de trabajo terminó siendo más pesado que cualquier discriminación de  género.</p>
<p>Las mujeres están entonces socialmente aceptadas en el ambiente laboral, reconociendo su igualdad de capacidad e inteligencia para trabajar. Pero pareciera que las mujeres no se “ven” tanto como la sociedad quiere. Al punto que son necesarios estímulos para empujarlas a entrar de una vez por todas al mercado de trabajo. Por ejemplo, se está manejando la posibilidad de establecer cupos en el parlamento de nuestro país para mujeres; el nuevo régimen de promoción por inversiones a privados da mayores beneficios si se contratan mujeres; y muchas empresas y organizaciones se ponen como objetivo incorporarlas en sus puestos de decisión.</p>
<p>¿Será que entramos en la era del “pull”? ¿Será que ahora nos fuimos para el otro lado y la sociedad está más deseosa de incorporar mujeres en puestos de relevancia, que las mujeres de incorporarse a ellos?</p>
<p><strong>Quién entiende a las mujeres…</strong></p>
<p>El “pull” de la sociedad para la incorporación de mujeres, por el simple hecho de ser mujer, no siempre ha caído bien en el ambiente femenino. “Quiero un puesto porque lo merezco, y no por ser mujer”, suelen decir muchas. La discusión se basa fundamentalmente en lo meritorio de aceptar un puesto por el género, así como era injusto ser rechazada por eso mismo varias décadas atrás. Al final pareciera que no nos viene bien nada…</p>
<p>Pero, desde mi humilde opinión (femenina por cierto), hay una pequeña diferencia. Y es que en un caso estamos hablando de rechazo y en el otro de aceptación. Por ejemplo, cuando definimos el perfil de selección de una persona miramos ciertas características que nos sirven, muchas de ellas basadas en el mérito (ser bilingüe, saber computación, tener un MBA). Pero otras fortuitas, aunque muy valorables: este candidato es oriundo de Colonia y es bueno para mis relaciones comerciales; este otro candidato es mujer y mis clientas y funcionarias se van a sentir más identificadas con ella, por ejemplo. Por lo tanto, ser elegida por la característica de ser mujer no es malo.</p>
<p><strong>Bendita tú eres</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Pero, como decíamos al principio, las mujeres en el ambiente empresarial y de negocios siguen siendo minoría. Eso puede ser visto como un problema o también como una oportunidad. Es más difícil abrir algunas puertas al inicio, pero la contrapartida es que es más fácil no ser pasada por alto y ser escuchada, aunque sea por los escépticos que quieren ver a una mujer en acción.</p>
<p>Si no hay más mujeres en puestos de relevancia, en gran medida es porque no hay más mujeres en puestos de relevancia. Cuando hay referentes y modelos a seguir, que no solo inspiran sino que demuestran que se puede, es cuando se corta el círculo vicioso.</p>
<p>Pero una vez en acción y cuando llega la hora de los resultados, la sociedad (y los accionistas) rápidamente se olvidan del género. Porque el ser mujer como el ser de Colonia es un insumo más para el objetivo. Y ese objetivo no es tener un cupo para determinadas características conocidas como “minorías”, sino lograr la meta final que son los resultados.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/El-Observador-11-de-abril-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 11 de abril de 2012.</a></p>
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		<item>
		<title>A ese problema le falta una conversación</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2012 08:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro González-Alorda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[La calidad de tu liderazgo depende de la calidad de tus conversaciones. Pero la tendencia a reemplazar conversaciones cara a cara por e-mails se ha convertido en una epidemia que deteriora las relaciones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A veces se nos escapa algo tan obvio como que nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos. Y también en las que no. Las conversaciones son encrucijadas que nos abren o cierran caminos y posibilidades, determinando en ocasiones el resto de nuestra biografía. Y también la de otros.</p>
<p>A los que hemos tenido la fortuna de nacer en una parte del planeta en la que se come tres veces al día, nos hemos criado en un hogar confortable, hemos subido varios peldaños del sistema educativo y gozamos de una salud razonable, se nos queda pequeño el planteamiento conformista de ser la caricatura de una buena persona, que no le hace daño a nadie.</p>
<p>Nos ha tocado vivir en tiempos tempestuosos y, a diario, nos pasan por encima oleadas de fracasos personales, familiares, sociales, directivos, empresariales, políticos, diplomáticos e internacionales, que van dejando una estela de náufragos a cuya presencia corremos el peligro de acostumbrarnos.</p>
<p>Por si a alguien le parece que estoy dramatizando, ahí van algunos problemas globales de dimensión colosal: para el 67% de los empleados su trabajo es una fuente de frustración <em>(Gallup)</em>, en Europa se rompe el 50% de los matrimonios que se forman <em>(IPF)</em>, casi un millón de personas se suicidan al año en el mundo <em>(OMS)</em> y hoy tenemos abiertos 28 conflictos armados <em>(Wikipedia).</em></p>
<p>Un amigo mío suele decir: <em>“</em><em>A ese problema le falta una conversación</em><em>”</em><em>.</em> Y estoy convencido de que si tú y yo tenemos las nuestras contribuiremos a cambiar el mundo. Pero, ¿se puede cambiar realmente el mundo a través de conversaciones? Por motivos distintos a los del presidente Obama, o tal vez parecidos, mi respuesta es: <em>“</em><em>Yes, we can</em><em>”</em><em>.</em></p>
<p><strong>¿Tienes conversaciones pendientes?</strong></p>
<p>Echa un vistazo a tu vida. ¿Tienes conversaciones pendientes? Con un hermano al que no hablas desde hace años. Con un buen amigo del que te has distanciado, o del que sabes que anda metido en problemas. Con un colega al que trituras interiormente.  Con una persona de tu equipo que está desmotivada. Con un jefe al que desprecias. Con alguien a quien hiciste daño. Con la persona a la que amaste y de la que ahora no esperas más que una soportable convivencia…</p>
<p>Sería raro que no las tuvieras, todos vamos muy deprisa… Y posiblemente ya sea tarde para algunas de esas conversaciones difíciles, de las que requieren cabeza y coraje. De hecho, tu vida podría haber sido otra si las hubieses tenido o si las hubieses preparado mejor. O incluso si las hubieses abordado antes. Pero como oí decir una vez, el mejor eslogan publicitario de la Historia es de Jesucristo: <em>“El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.</em> Así que resulta más inteligente centrar la energía en el diseño de las conversaciones del resto de tu vida que en un lamento estéril por las que no tuviste o no preparaste bien.</p>
<p>La capacidad de conversar es transversal, ya que resulta válida tanto en la vida profesional como en la personal. Pero me gustaría acercar la lupa a la conversación como herramienta directiva para dirigir personas, un enfoque al que quizá el Management no ha prestado suficiente atención.<a rel="attachment wp-att-6716" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/a-ese-problema-le-falta-una-conversacion/destacado-el-observador-4-de-abril-de-2012/"><img class="alignright size-full wp-image-6716" style="border-image: initial; margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTACADO El Observador 4 de abril de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/DESTACADO-El-Observador-4-de-abril-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="80" /></a></p>
<p>Hace años acompañé a una empresa de investigación de mercado en varias visitas a domicilios de mujeres de entre 35 y 55 años preocupadas por las arrugas de su rostro. A esta metodología le llamaban <em>Consumer Safari</em> y ya lo creo que lo fue&#8230; La empresa pagaba a estas mujeres una moderada cantidad de dinero a cambio de entrar en su casa, observar detalles significativos, entrevistarles sobre sus hábitos de consumo y reportar la información a la firma de cosmética con la que yo estaba colaborando en un proyecto de consultoría.</p>
<p>Tengo registradas en la memoria algunas escenas de esas visitas, pero hay una particularmente inolvidable. En la mesita de noche de una mujer de 35 años había un libro titulado: <em>Cómo defenderse de agresiones verbales. Un curso práctico para que no te quedes sin palabras</em>. Sin palabras fue como me quedé yo al constatar esta lamentable consecuencia del problema de comunicación que tenemos.</p>
<p><strong>La calidad de tu liderazgo</strong></p>
<p>Al escribir estos párrafos, he caído en la cuenta de que mi trabajo consiste precisamente en conversar con directivos, tarea a la que dedico casi ochocientas horas al año. Y haciendo un balance de la última década, la conclusión que me han regalado los cientos de profesionales con los que he tenido la fortuna de colaborar es desafiante: la calidad de tu liderazgo depende de la calidad de tus conversaciones.</p>
<p>El contexto de hoy es muy exigente para los directivos. Ya queda atrás la etapa de estabilidad en la que muchos sectores se desarrollaron y en la que el Management se centró en prioridades como la eficiencia, la implementación, el control de costes, la ingeniería financiera, la comercialización o el crecimiento.</p>
<p>Por el contrario, actualmente hay una imparable proliferación de avances tecnológicos y de comportamientos insospechados por parte de la demanda que están pidiendo al mercado nuevos modelos de negocio, para los que se requieren organizaciones menos jerarquizadas, con una cultura de colaboración de 360º liderada por los mandos intermedios y con procesos transversales que rompan la descoordinación entre departamentos.</p>
<p>En pocas palabras, hoy más que nunca hace falta una oleada de conversaciones que restaure relaciones entre profesionales, que alinee equipos en torno a estrategias prometedoras, que conquiste el entusiasmo de los colaboradores y que despliegue su creatividad. Propongo un lema para la próxima década: “Menos <em>e-mails</em> y más conversaciones”.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-6723" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/04/a-ese-problema-le-falta-una-conversacion/cuadro-el-observador-4-de-abril-de-2012-2/"><img class="alignleft size-full wp-image-6723" title="CUADRO El Observador 4 de abril de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/CUADRO-El-Observador-4-de-abril-de-20121.jpg" alt="" width="136" height="18" /></a><strong><span style="color: #4c0000;"> Claves y herramientas para liderar transformaciones. 12, 13, 16 y 18 de abril. Informes e inscripciones: <a href="mailto:ieem@um.edu.uy">ieem@um.edu.uy</a></span></strong></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/04/El-Observador-04-de-abril-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 4 de abril de 2012.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Continuidad: si algo es bueno, que permanezca</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Mar 2012 08:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Manuel Calleja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
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		<description><![CDATA[Distinción entre dirección y gobierno. ¿Cuál de los dos cree que es el que garantiza la continuidad de la organización, y qué componentes posibilitan la continuidad?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La continuidad tiene un <em>know how</em> distinto de hacer bien el negocio. Todos tenemos<em> in mente</em> empresas buenas que se hundieron y mediocres que siguen vivas. La continuidad precisa de niveles mínimos de buen negocio y buen gobierno. A la buena conducción del día a día del negocio se la puede denominar dirección mientras que a la conducción de la continuidad, gobierno. Aquí hablaremos de gobierno.</p>
<p><em>“Nuestra empresa es tan buena que lo aguanta todo”</em>. Ni la Coca-Cola puede decir eso. La arquitectura organizativa básica se compone de estructura ejecutiva y de estructura de gobierno. Pues bien, la continuidad depende principalmente de esta última.</p>
<p>Norton Long decía en 1962: “<em>La gente admite fácilmente que los gobiernos son organizaciones. Lo opuesto –que las organizaciones son gobiernos– es igualmente cierto pero raramente considerado”.</em> El gobierno tiene tareas que se pueden escapar de la atención de la alta dirección. Consumen tiempo, esfuerzo y dedicación y distraen del día a día casi tanto como el día a día distrae del gobierno. Los objetivos ordinarios –los “más de lo mismo”– corresponden a la estructura gerencial o ejecutiva, mientras los objetivos de ruptura, a la estructura de gobierno.</p>
<p>Se podrían sintetizar en tres los componentes de la configuración institucional que velan por la continuidad de la empresa: la iniciativa, el dinero y el poder. Es decir, suficientes ideas y proyectos, suficientes medios económicos y suficiente poder. Sin ideas de negocio no se pervive, sin dinero tampoco y sin poder “no se puede”. Se habla y escribe mucho más sobre la iniciativa y el dinero que sobre el poder. Lo que sigue se centra en el uso del dinero y del poder.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Dinero y continuidad</strong></p>
<p>El dinero en la estructura de gobierno tiene un manejo distinto del que se hace en la estructura ejecutiva. Las finanzas de los ejecutivos se usan para decidir operaciones y en el seguimiento del <em>negocio</em>, y se apoyan en criterios técnicos y financieros. Las del consejo –o directorio– deben servir para tomar decisiones importantes que pueden afectar a la continuidad de la  empresa. Son decisiones de tipo político que están fuertemente condicionadas por la <em>configuración institucional</em> de la empresa, y donde los criterios estrictamente financieros juegan un papel bastante limitado.</p>
<p>No hay nada censurable en que el consejo intente maximizar el valor de la inversión de los accionistas a largo plazo, si esto se ve como un objetivo financiero que ha de integrarse con otros que debe tener la empresa. El problema con este objetivo es que es poco operativo y no da señales claras para decidir y orientar la acción, por lo que puede aparecer entonces la tentación de tratar de conseguirlo a corto plazo. Muchos directorios piensan que están para maximizar el valor de las acciones a corto plazo y, al hacerlo, ponen en peligro a su empresa al tomar decisiones como las de suprimir inversiones y gastos que no producen resultados inmediatos, vender activos, o mantener precios altos. Se pueden conseguir así resultados a corto plazo a costa de asumir riesgos graves e innecesarios.</p>
<p><strong>Poder y continuidad</strong></p>
<p>La clave para la autocontinuidad de la empresa, desde el punto de vista del poder, es conseguir la estabilidad del mismo. Existen formas de compartir el poder y hay que huir de dogmas sobre quién conviene que tenga mayor cupo del mismo.</p>
<p>La situación de poder en la empresa puede llegar a ser muy compleja pero lo que interesa ver es si el poder institucional actúa bien; es decir, si impulsa al negocio y defiende la continuidad de la empresa. Para facilitar esto se puede usar la escala de poder representada en el cuadro desarrollada por el Profesor Juan Palacios Raufast. Esta escala se aplica a cada situación concreta, y se basa en la eficacia del poder para mediar entre distintos intereses y resolver conflictos. Esta escala mide el poder relativo de una empresa.</p>
<p>Las experiencias del profesor Palacios, entre otros muchos, confirman la necesidad de alcanzar el nivel máximo de poder, para conseguirlo las empresas bien configuradas desarrollan y ponen en práctica un conjunto de buenas prácticas como estas:</p>
<p>-     Desarrollar relaciones buenas y duraderas con las personas clave de la empresa.</p>
<p>-     Evitar si es posible el uso del poder jerárquico y formal. El poder más efectivo se basa en la credibilidad y en el ejemplo.</p>
<p>-     No acaparar poder: saber limitarlo y compartirlo. Usarlo para servir.</p>
<p>-     Extender nuestra red de relaciones a personas clave ajenas a la empresa.</p>
<p>Las empresas bien configuradas hacen todo lo posible para evitar crisis porque desestabilizan el poder. Aplicar buenas prácticas ayuda a conseguirlo.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="559" valign="top"><strong>Nivel 5. Poder fuerte. </strong>La empresa trabaja a fondo para evitar situaciones críticas y está bien   preparada para afrontarlas si llegaran a producirse.</td>
</tr>
<tr>
<td width="559" valign="top"><strong>Nivel 4. Poder vulnerable. </strong>La empresa consigue una buena convivencia entre sus diversos grupos y   resuelve pronto los conflictos que surgen.</td>
</tr>
<tr>
<td width="559" valign="top"><strong>Nivel 3. Poder débil. </strong>A la empresa le cuesta mucho resolver sus problemas políticos y lo   hace con lentitud.</td>
</tr>
<tr>
<td width="559" valign="top"><strong>Nivel 2. Vacío de poder. </strong>El poder se inhibe. No se toman decisiones. Si no se actúa pronto la   situación suele degenerar hacia el nivel 1.</td>
</tr>
<tr>
<td width="559" valign="top"><strong>Nivel 1. Crisis grave. </strong>Conflicto abierto y luchas de poder. Situaciones de poder patológico.   La continuidad de la empresa está seriamente amenazada.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/El-Observador-28-de-marzo-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 28 de marzo de 2012.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;El crecimiento debería generar más valor&#8221;</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/recorda-tus-dias-en-el-ieem/</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Mar 2012 11:36:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Dávila</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Videos]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>

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		<description><![CDATA[Juan Pablo Dávila (INALDE, Colombia) Profesor de Análisis de Decisiones y Control]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste"><p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/recorda-tus-dias-en-el-ieem/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></div>
<div>Juan Pablo Dávila (INALDE, Colombia)</div>
<div id="_mcePaste">Profesor de Análisis de Decisiones y Control</div>
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		<title>El management no es una herramienta</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/el-management-no-es-una-herramienta/</link>
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		<pubDate>Wed, 21 Mar 2012 08:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Josep Ma. Rosanas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Erróneamente se trata al management como una técnica, una herramienta, sin considerar que es una función para la gestión de las empresas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si de algún mal padece el <em>management</em> de los últimos años es de su éxito. Se ha dicho muchas veces que del éxito se aprende poco: de donde se aprende es de los errores. Y el éxito del <em>management</em> puede habernos conducido a un grave error del que deberíamos aprender: el de considerar el <em>management</em> como una técnica o como un conjunto de técnicas, es decir, como unas herramientas preparadas que cualquiera puede utilizar convenientemente.</p>
<p>Vaya por delante que las “técnicas”, estrictamente hablando, no existen ni en la tecnología. Es decir, no existe ningún procedimiento que aplicado de manera puramente mecánica conduzca al éxito. Un ejemplo clásico es el que se dio en una fábrica de bombillas en Hungría, durante la época comunista. Se había hecho con la misma tecnología que otra que funcionaba perfectamente en Alemania del Este, pero la húngara durante un año no consiguió producir ni una sola bombilla que no tuviera algún defecto. Y es que el elemento humano es crucial en la puesta en práctica de cualquier cosa que se quiera hacer en el mundo real. Pero en <em>management</em> esto es particularmente cierto, porque en <em>management</em> las personas son la primera materia.</p>
<p>No es que en <em>management</em> no haya técnicas. Las hay. Y muchas son útiles. Por ejemplo, el descuento de flujos de caja, o diversos métodos de investigación de mercados, o de gestión de los <em>stocks</em>, o tantas y tantas otras. Pero, en primer lugar, ninguna aplicación mecánica de ellas es de éxito seguro; y en segundo lugar, el <em>management</em> como tal va mucho más lejos que todo esto.</p>
<p><strong>Management = función</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Drucker, en el prólogo a un libro de Mary Parker Follet decía que esta, ya en los años veinte del pasado siglo, se daba cuenta de que el <em>management</em> era una <em>función</em> y no una caja de herramientas. Que, en opinión de Drucker, es una cosa que los años siguientes (los treinta y los cuarenta) no quisieron ver. Aquellos años, siguiendo con su opinión, vieron muchos desarrollos del <em>management</em>, pero de manera puramente técnica: procedimientos, métodos, y prácticas.</p>
<p>Y en cambio, el <em>management</em> debe ir mucho más allá: el <em>management</em> es una <em>función</em>, que usa técnicas, pero que las usa en un contexto político, en el que los objetivos que se persiguen son lo importante y no la perfección técnica de los instrumentos, en el que los qué y los porqués son más importantes que los cómo, en el que las personas tienen un propósito y los directivos tienen que inspirar un propósito para cada una de las personas a su cargo. “Función”, según el diccionario, implica un fin definido o un propósito. Y una acción humana no se puede entender sin su fin o propósito, aunque en ocasiones pueda no estar muy bien explicitado.</p>
<p>El propósito genérico de cualquier empresa (o, incluso, en general de cualquier organización) es la creación de valor económico añadido suficiente que permita remunerar a los empleados de la organización de manera adecuada y permita además remunerar a quienes han aportado el capital necesario. Pero, dicho así, queda tan abstracto que puede querer decir casi cualquier cosa. Si hablamos, en cambio, de personas, nos damos cuenta de que la misión del <em>management</em> en una organización es precisamente satisfacer las necesidades de las personas externas a la empresa mediante su producto (los clientes) a la vez que las de las personas <a rel="attachment wp-att-6632" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/el-management-no-es-una-herramienta/destaque-el-observador-21-de-marzo-de-2012/"><img class="alignright size-full wp-image-6632" style="border-image: initial; margin: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTAQUE El Observador 21 de marzo de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/DESTAQUE-El-Observador-21-de-marzo-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="145" /></a>internas (empleados), entonces sabemos que la empresa tiene una doble misión, externa y externa.</p>
<p>Y si nos damos cuenta de que para esto ocurra se precisa de que los motivos de las personas que integran la organización no sean exclusivamente egoístas ni materiales, sino que deben ir dirigidos al bienestar de las otras personas (tanto compañeros de trabajo como clientes), entonces estaremos en la dirección correcta.  El <em>management</em>, entonces, se podrá ver como una función, como una manera de ver las cosas, como un proceso de trato con las personas, en el fondo como una finalidad y no como una herramienta de aplicación meramente mecánica.</p>
<p>Esto es particularmente importante hoy en día, ya que como decíamos al principio, estamos en una época (aún peor que la de los años treinta y cuarenta) en la que es frecuente ver al <em>management</em> solo como un conjunto de técnicas con finalidades primordialmente económicas, sin alma, sin propósitos nobles, sin intenciones claras por parte de los partícipes de una organización. Incidentalmente, este economicismo es una de las causas (quizá la más importante) de la crisis que asola en estos momentos a los Estados Unidos y a Europa occidental: cuando lo que uno se propone como objetivo es de naturaleza puramente económico-financiera, lo más probable es que no consiga ni este objetivo ni, por supuesto, ningún otro. Aprendamos, entonces, de estos errores para el futuro.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/El-Observador-21-de-marzo-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 21 de marzo de 2011.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>El A, B, C, D, E, F, G del jefe incompetente</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/el-a-b-c-d-e-f-g-del-jefe-incompetente/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Mar 2012 08:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Regent</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
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		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los siete pecados capitales de esos jefes que se caracterizan por sacar las ganas de trabajar hasta al más voluntarioso. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Durante el año pasado llevé adelante un ejercicio, sin mucho rigor científico, pero al menos con significativo valor anecdótico. En conversaciones distendidas pregunté a alumnos de los programas del IEEM cuáles eran, en su opinión, las “conductas más desmotivadoras” de quienes en algún momento habían sido sus superiores. Mi primera sorpresa fue encontrar que me respondían con mucha naturalidad, propio de quien responde a algo que no le es extraño. La segunda, que las respuestas se repetían bastante. Luego de cada una de esas charlas, apuntaba las respuestas, identificando similitudes a veces ocultas en la forma de expresarlas. Al volver de las vacaciones me entretuve clasificando las respuestas y sin mucho esfuerzo identifiqué los siete pecados capitales de esos jefes que se caracterizan por sacar las ganas de trabajar hasta al más voluntarioso.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">A</span></strong><strong>trasar decisiones:</strong> el trabajo del jefe exige tomar decisiones. No quiere decir que deba tomar todas las decisiones, pero hay situaciones en que los subordinados no están en condiciones de seguir adelante si el jefe no decide. Por algún motivo, hay personas que se caracterizan por demorar sin razón aparente la decisión, en muchas ocasiones con el argumento falaz de una falsa prudencia que exigiría un mayor tiempo de análisis.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">B</span></strong><strong>uscar siempre más información:</strong> cada vez que se presenta un proyecto o simplemente una propuesta de hacer algo, el jefe retruca exigiendo más análisis, más búsqueda de datos, <em>focus group</em>, cuestionarios, procesamientos de datos históricos, etc. En definitiva, al que propone hacer algo, no solo se le dice que no sino que le cae encima una carga de trabajo extra, que para peor suele considerar irrelevante y de nula utilidad.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">C</span></strong><strong>onsentir injusticias notorias:</strong> en cualquier lugar de trabajo siempre va a haber quien perciba como injusta una u otra decisión de su jefe; sin embargo, hay jefes que se caracterizan por tolerar situaciones de escandalosa injusticia en el trato comparativo, como puede ser cuando en una oficina es notorio que una persona no hace su trabajo como debería pero el jefe lo tolera, a la vez que le dispensa un trato igualitario con el resto del personal.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">D</span></strong><strong>esconfiar del que sabe:</strong> una persona que notoriamente sabe de algo, con antecedentes  exitosos en algo similar a lo que se está proponiendo, recibe ante un planteo concreto una respuesta escéptica sin fundamento serio, acerca de que quizás las cosas no sean<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/?attachment_id=6613"><img class="alignright size-full wp-image-6613" style="border-image: initial; margin: 5px; border: 5px solid white;" title="DESTAQUE El Observador 14 de marzo de 2012" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/DESTAQUE-El-Observador-14-de-marzo-de-2012.jpg" alt="" width="136" height="80" /></a> como él las presenta.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">E</span></strong><strong>xagerar en los temores:</strong> ante propuestas de acción algunos jefes se caracterizan por escudarse en todo tipo de contingencias eventuales que desaconsejan aprobar la propuesta. Incluso en ocasiones los subalternos refutan en forma contundente esos temores, pero el jefe insiste aferrado a probabilidades mínimas o riesgos potenciales incomprensibles.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">F</span></strong><strong>ijar metas más altas a los otros que a él mismo: </strong>si hay algo que desmotiva hasta al más animoso es que un jefe pida mucho pero dé poco. Se trata de esos  jefes siempre dispuestos a exigir pero nunca a ayudar y que encima son condescendientes consigo mismos.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">G</span></strong><strong>eneralizar el reconocimiento en forma socializante:</strong> no es obligatorio reconocer los logros de los subordinados, aunque no hace falta hacer un máster para saber qué es una práctica sana y recomendable. Sin embargo, si la felicitación va a ser realizada en forma socializante, extendiéndola por igual a aquel que la merece que a aquel que no, o al menos en grados muy diferentes, no solo desmotiva al que realmente merecía el reconocimiento, sino incluso más aún al que sabe perfectamente que no le corresponde, pues a menos que sea tonto sentirá vergüenza por esos galones que no le corresponden.</p>
<p>Si bien esta lista de siete errores capitales concentra gran parte de las respuestas que obtuve en mi relevamiento informal, lo que más me sorprendió fue que parecería que los jefes que se caracterizan por ser grandes desmotivadores reúnen estas siete características. En realidad si uno lee con detenimiento cada una de las siete faltas, percibirá una dinámica por la cual se retroalimentan, conformando un coctel perverso en el cual se crean las condiciones de frustración de subordinados brillantes y con enormes ganas de hacer cosas.</p>
<p>Si a esta altura de la lectura estamos pensando en este o aquel jefe que nos sacó las ganas de trabajar, quizás convenga hacer un poco de autoanálisis y controlar si con los años no habremos adquirido varias de estas malas costumbres, que como todos los vicios se nos pueden pegar de a poquito, casi sin darnos cuenta.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/El-Observador-14-de-marzo-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 14 de marzo de 2012.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Los empresarios ven necesidades insatisfechas&#8221;</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/de-vuelta-a-las-aulas-del-ieem/</link>
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		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 14:58:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Font</dc:creator>
				<category><![CDATA[Videos]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/de-vuelta-a-las-aulas-del-ieem/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Libro Somos lo que hacemos de Juan José García</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 16:51:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Videos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://socrates.ieem.edu.uy/?p=6576</guid>
		<description><![CDATA[El lunes 19 de marzo en el IEEM tuvo lugar la presentación del libro Somos lo que hacemos del profesor Juan José García. Los presentadores, Enrique Baliño y Pablo da Silveira, con palabras muy acertadas recomendaron el libro para todos aquellos que están o quieren estar al frente de empresas, dirigiendo personas y equipos multidisciplinarios, porque cada uno es lo que hace, y hace de acuerdo a cómo es.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde su cumbre, un directivo es una máquina de tomar decisiones y tejer caminos. Y en buena medida se esculpe a sí mismo porque, como evoca este libro, irremediablemente somos lo que hacemos. Una condición que no debería perderse de vista, aunque suene políticamente incorrecto. En parte la crisis global ha sido consecuencia de medirlo todo en base a los beneficios económicos. A largo plazo no es un buen negocio desconocer las exigencias éticas que nos plantea nuestra condición humana.</p>
<p>El profesor Juan José García, auténtico filósofo de los negocios, ha transmitido sus conocimientos en los MBA por sucesivas generaciones. Este libro es un compendio de sus clases más memorables en el IEEM (Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo) y de sus artículos más incisivos, apto para ejecutivos, empresarios, o personas con miras a serlo. Una herramienta inspiradora y accesible para aquellos que están en la soledad de la cima o quienes están considerando escalarla.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/libro-somos-lo-que-hacemos-de-juan-jose-garcia/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
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		<title>Mi banco no me mima</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Mar 2012 08:01:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DIA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
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		<category><![CDATA[destacado]]></category>
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		<description><![CDATA[Alfonso se había acostumbrado a consultar el estado de su cuenta bancaria on-line casi cada día, simplemente para verificar que todo estuviera como debía. Con la mayoría de las cuentas familiares en el sistema de débito, y con algunas entradas adicionales que a veces se demoraban, convenía controlar frecuentemente que todo estuviera en orden. Esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alfonso se había acostumbrado a consultar el estado de su cuenta bancaria on-line casi cada día, simplemente para verificar que todo estuviera como debía. Con la mayoría de las cuentas familiares en el sistema de débito, y con algunas entradas adicionales que a veces se demoraban, convenía controlar frecuentemente que todo estuviera en orden.</p>
<p>Esta vez apareció un renglón que no había visto antes. Un débito fechado el 18 de noviembre, por $120, con la descripción “Comisión Movimientos ATM”. En los 10 años que tenía la cuenta, Alfonso no recordaba que el banco le hubiera cobrado por los movimientos en los cajeros automáticos. Trató de relacionar el débito con retiros en alguno de sus frecuentes viajes a países de la región, pero no cerraban las fechas. Para sacarse la duda, llamó al teléfono de atención al cliente. Una amable operadora le informó rápidamente que la comisión correspondía a los movimientos de octubre en exceso de ocho mensuales; y efectivamente en ese mes ella contaba 14 movimientos, seis más que los libres.</p>
<p>La cuenta había sido creada por la empresa donde Alfonso trabajaba para el pago de sueldos, y las condiciones generales siempre habían sido comunicadas por el departamento de Administración y Finanzas, así que Alfonso se contactó con ellos. Pero no sabían nada –al igual que Alfonso ellos creían que no había límite a la cantidad de movimientos–. De todas formas, prometieron consultar con el Banco. Al día siguiente, Alfonso recibió dos e-mails de Laura, su contacto en Administración y Finanzas. El primer mail era un reenvío de la respuesta que el ejecutivo de cuenta del Banco había enviado a Laura, explicando que efectivamente desde el mes anterior se había dispuesto limitar a ocho los movimientos en cajero automático sin cargo, y fijar en $20 cada movimiento adicional. El segundo mail era un comunicado general de Administración y Finanzas a todo el personal de la empresa, informando dicho cambio de condiciones.</p>
<p>Alfonso decidió aprovechar el mail reenviado para contactar directamente al ejecutivo de cuenta del Banco, Gerardo Fernández, para preguntarle cómo y cuándo se había comunicado a los clientes ese cambio de condiciones. A los dos días, recibió un cortés pero escueto mail de Fernández: “Estimado Alfonso. La normativa del Banco Central del Uruguay exige a los bancos que cambios en las condiciones se publiquen en el Diario Oficial, que fue lo que hizo el Banco. Atentamente, Gerardo”.</p>
<p>Alfonso leyó el mail en su teléfono justo antes de retornar a su oficina desde una reunión en el otro extremo de la ciudad. Mientras manejaba, no podía evitar pensar en la respuesta que había recibido. Tenía que reconocer que lo del Diario Oficial lo había sorprendido. Esperaba cualquier cosa menos eso. Al principio la sensación fue de indignación, pero a medida que acumulaba pausas en los semáforos, esta se fue transformando primero en resignación, y luego en una especie de divertida condescendencia. Pocas cuadras antes de llegar a la sede de la empresa donde trabajaba, Alfonso se preguntaba si quizás le habría dado demasiadas vueltas al asunto y no era para tanto. Quizás su mail inicial estaba escrito con un tono algo ríspido y la respuesta era por tanto justificada.</p>
<p>Antes de subir a su oficina, pasó por la cafetería a servirse un cortado. Encontró a un grupo de colegas y compañeros, y en tono de anécdota, les relató brevemente los antecedentes y les mostró la respuesta “del Diario Oficial”. Uno de ellos lo resumió con una palabra: “impresentable”.  Otro apuntó, con ironía, que mientras existieran en el mercado empresas ofreciendo servicios de esta manera, tendrían trabajo asegurado, haciendo referencia a la recientemente creada línea de negocios de consultoría en gestión, con la cual también Alfonso colaboraba. Como era de esperar, el resto repitió frases hechas del estilo “es lo que hay, valor”, y sugirió a Alfonso que se resignara y olvidara del asunto.</p>
<p>Pero Alfonso no podía resistirse a investigar más y a hacer escuchar su queja. Una vez instalado en su oficina, despertó su laptop y se dispuso a escribir otro e-mail. Relató con paciencia un resumen de la secuencia de sucesos y comunicaciones. Además de reclamar una explicación y la devolución de las comisiones cobradas  –a su juicio– incorrectamente, agregó el siguiente párrafo: “Por último, si es que se han cometido errores y no se trata simplemente de una confusión mía, sería cortés recibir unas disculpas por el tema”. Alfonso pensó que de esta forma abría una puerta generosa a quien leyera el mail, y se dispuso a enviarlo a una dirección genérica de Servicio al Cliente que encontró en la página web del banco.</p>
<p>Antes de pulsar “enviar”, Alfonso dudó nuevamente. Conocía a varios colegas que trabajaban en ese banco, algunos de ellos con puestos bastante altos. Si los incluía en copia, seguramente lograría hacer suficiente escándalo –se aseguraría que el reclamo llegara donde tenía que llegar–. Pero después de unos instantes finalmente decidió mantener las formas y no hacer más ruido del necesario. Apretó “enviar”, y se  puso a trabajar.</p>
<p>Al día siguiente, al volver a su escritorio con un café para despejar el inicio de la tarde, vio en su bandeja de entrada un email de respuesta.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-6506" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/mi-banco-no-me-mima/barrita-2-2/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-6506" title="barrita 2" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/02/barrita-2-380x7.jpg" alt="" width="500" height="8" /></a></p>
<p><span id="more-6491"></span><br />
El mail de respuesta era más escueto de lo que Alfonso esperaba.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Estimado cliente:</p>
<p style="padding-left: 30px;">Comprendemos su molestia por el asunto del cobro de movimientos excedentes pero el Banco procedió como se lo exigen las normas del BCU. En cuanto a los demás asuntos debe comunicarse con su oficial de cuenta y planteárselos ya que desde aquí no podemos realizar ninguna gestión.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Desde ya le ofrecemos una disculpa por las molestias causadas.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Saluda atentamente,</p>
<p style="padding-left: 30px;">Servicio de Atención al Cliente</p>
<p><span style="color: #333399;"><strong><span style="color: #000000;">Preguntas para reflexión</span></strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #333399;"><strong><span style="color: #000000;">Es razonable suponer que el email será leído por un asistente de Servicio al Cliente, quien tiene unas guías sobre cómo responder. Pero este caso escapa al alcance del protocolo por lo que el asistente te presenta el caso, en tu calidad de Gerente de Servicio al Cliente. ¿Qué harías?</span></strong></span></li>
<li><span style="color: #333399;"><strong><span style="color: #000000;">Si Alfonso hubiera resuelto un camino de reclamo más ruidoso: copiar a sus contactos del Banco, a todos sus colegas y publicar una copia del mail en la sección Cartas al Editor del semanario más leído, ¿harías algo diferente?</span></strong></span></li>
</ul>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/El-Observador-07-de-marzo-de-2012.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 07 de marzo de 2012.</a></p>
<p><span style="color: #333399;"> </span></p>
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		</item>
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		<title>&#8220;Cambiar favores por favores&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Mar 2012 10:40:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Manuel Calleja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Videos]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/03/%c2%bfte-acordas-cuando-venias-al-ieem/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
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		<title>Febrero 2012</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Feb 2012 14:44:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Negocios</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista]]></category>

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		<description><![CDATA[<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/entrevista.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">OPINIÓN
Educación: el futuro que no queremos</a>
Pablo da Silveira

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/focalizado.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2"> FOCALIZADO. Uruguay: percepción y realidad</a>

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/articulo.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">ARTÍCULO
¿Cuánto vale mi empresa?</a>
Por Gabriel Noussan
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Año XV | número 1 | Febrero 2012 | revista nº57</p>
<p></p><div id="columna1"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/editorial.pdf" target="_blank">EDITORIAL</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/que_hay.pdf" target="_blank">QUE HAY PARA LEER EN ESTE NÚMERO<br />
</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/que_hay.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000;">ENTREVISTA.</span></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/entrevista.pdf" target="_blank"> </a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/entrevista.pdf" target="_blank">Leonardo Veiga, MBA 1999<br />
</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/que_hay.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/entrevista.pdf" target="_blank">&#8220;La educación conspira en contra del emprender&#8221;</a></p>
<p>COLUMNAS</p>
<p>LEGAL.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/legal.pdf" target="_blank"> Fin del anonimato&#8230; para los organismos fiscales<br />
</a>Por Pedro Bellocq</p>
<p><em>e</em>-ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/economia.pdf" target="_blank">El<em> e-commerce</em> en América Latina: un niño que ya camina</a><br />
Por Andrés Gil Petersen</p>
<p>RRHH.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/rrhh.pdf" target="_blank"> </a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/rrhh.pdf" target="_blank">Talento uruguayo radicado fuera de fronteras</a><br />
Por Laura Bajuk</p>
<p>OPINIÓN. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/opinion.pdf" target="_blank">Educación: el futuro que no queremos</a><br />
Por Pablo da Silveira</p>
<p>abc DE ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/abc.pdf" target="_blank">El movimiento internacional de capitales</a><br />
Por Leonardo Veiga</p>
<p></p></div><p></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a>FOCALIZADO. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/focalizado.pdf" target="_blank">Uruguay: percepción y realidad<br />
</a><strong>Uruguay en el mundo. ¿Cómo nos vemos?</strong> Resultados de una encuesta realizad a antiguos alumnos del IEEM<br />
<strong>¿Cómo nos ve el mundo? Uruguay en indicadores globales.</strong> Cómo se posiciona el país en determinados conceptor<br />
<strong>Percepción y perspectiva internacional, algunos errores sistémicos. </strong>Los rankings definen la comunicación con el exterior<br />
<strong>¿Cómo se construye la marca Uruguay?</strong> Un proceso continuo y de muy largo plazo<br />
<strong>Pese a todo, los rankings son importantes.</strong> Más allá de la realidad, interesa cómo nos muestran los rankings internacionales<br />
<strong>Los indicadores globales: trazos que dibujan nuestra imagen.</strong> Cómo pretendemos dibujarnos en la mente del público</p>
<div id="_mcePaste">
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/segunda.pdf" target="_blank">2ª LECTURA</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/segunda.pdf" target="_blank"><br />
</a>- Como los gatos. Por Juan José García<br />
- Uno para todos. Por Ma. Julia Prats<br />
- Los frutos de la constancia. Por Pablo Regent</p>
<p>ARTÍCULO.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/articulo.pdf" target="_blank"> </a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/articulo.pdf" target="_blank">¿Cuánto vale mi empresa?</a></p>
<p>Por Gabriel Noussan</p>
</div>
<div>
<p>FILOSOFÍA PARA TODOS. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/filosofia.pdf" target="_blank">Conciliación trabajo-familia: ¿dilema personal o responsabilidad empresaria?</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/filosofia.pdf" target="_blank"><br />
</a>Por Patricia Debeljuh</p>
<div>HOY &amp; AYER. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/hoy_ayer.pdf" target="_blank">Dirigir: ¿intuición o método? Algunas reflexiones de verano</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/hoy_ayer.pdf" target="_blank"><br />
</a>Por Pablo Regent</div>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/interesa.pdf" target="_blank">INTERESA</a><a href="interesa_diciembre2011" target="_blank"><br />
</a>- La silenciosa conquista china<br />
- La guerra cultural de Hu Jintao<br />
- La democracia da el triunfo a los islamitas</p>
<p>COBERTURA IEEM. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2012/03/cobertura.pdf" target="_blank">Emprender. Del aula al mercado.</a></p>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Los ejecutivos jóvenes no planifican sus finanzas&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Feb 2012 13:04:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Noussan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[IEEM]]></category>
		<category><![CDATA[Videos]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Gabriel Noussan (IAE), profesor invitado de Dirección financiera del IEEM.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/02/los-ejecutivos-jovenes-no-planifican-sus-finanzas/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
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		<item>
		<title>&#8220;La gente no entiende qué es el capitalismo&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 17:53:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Videla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[IEEM]]></category>
		<category><![CDATA[Videos]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Pedro Videla (IESE), profesor invitado de Economía del IEEM]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/02/la-gente-no-entiende-que-es-el-capitalismo/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
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		<item>
		<title>&#8220;Se necesitan emprendedores en las empresas&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 18:17:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Julia Prats</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrepreneurship]]></category>
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		<category><![CDATA[Videos]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[María Julia Prats (IESE), profesora invitada de Entrepreneurship del IEEM]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/2012/02/se-necesitan-emprendedores-en-las-empresas/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p>En el MBA del IEEM sos emprendedor</p>
<p>NAVES (nuevas aventuras empresariales) es una materia del MBA del IEEM que se desarrolla a lo largo del segundo y tercer trimestre del segundo año. Los participantes del programa trabajan en equipos, trabajando en el primer trimestre en la identificación de oportunidades para emprender, mientras que en el segundo trimestre elaboran el plan de negocios. Como cierre de la materia, y clausura del MBA, los participantes presentan y defienden sus proyectos frente a un panel de distinguidos empresarios de nuestro país.</p>
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		<title>Pronóstico de gobiernos</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/12/pronostico-de-gobiernos/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 08:32:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las responsabilidades fundamentales del directivo es procurar anticiparse a los cambios de su entorno. Un componente de ese entorno de crucial importancia es el gobierno.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si bien pronosticar quién ganará las próximas elecciones es materia de politólogos y encuestadoras, hasta llegado el año electoral las posibilidades de los presidenciales no se definen lo suficiente. Dado que el hombre de empresa está urgido de anticipar los cambios de entorno con bastante más antelación –por aquellos de las inversiones de largo plazo y la predicibilidad de las reglas de juego– puede ser de ayuda comprender cuáles son los factores históricos que siempre han incidido en las probabilidades de los aspirantes a presidente.</p>
<p><strong>El impacto de la Ley de Lemas en la estructura partidaria</strong></p>
<p>Comencemos con el contexto, con una perspectiva histórica. Un factor relevante es el régimen electoral. La popularmente llamada &#8220;Ley de Lemas&#8221;, de 1910, permitía a los partidos llevar varios candidatos presidenciales de un mismo partido, sin mayores compromisos programáticos. ¿El efecto? La ampliación de la diversidad ideológica dentro los partidos llevó a la superposición.</p>
<p>En cada uno de los partidos tradicionales podía observarse una “oferta” que iba de la centro-izquierda a la centro-derecha. Ahora bien, existía una distancia máxima que los electores podían soportar entre los extremos. El ala de centro izquierda no toleraba la derecha, ni la centro derecha la izquierda. Esto fomentó el “centrismo”, esto es, partidos que procuraban brindar una oferta amplia “centrada” en las preferencias de la mayoría de la población. El surgimiento del Frente Amplio coincide con un corrimiento de esas preferencias hacia la izquierda.</p>
<p>¿Cuáles son los desafíos para un presidente de un sistema electoral de estas características? El gobernante debe diluir sus propuestas en frágiles acuerdos intra e interpartidarios. La primera reacción frente a esto fue la reforma constitucional de 1966, la “reforma naranja”, de corte presidencialista. Esta reforma no resolvió el problema de base: ejecutivos sin respaldo parlamentario suficiente.</p>
<p>La reforma constitucional aprobada en el plebiscito del 8 de diciembre de 1996 eliminó la Ley de Lemas al establecer que cada partido se presentaría a las elecciones con un solo candidato presidencial por partido. A su vez, el presidente debe ser elegido por mayoría absoluta, por lo que si no obtiene esos votos en primera ronda, deben ir a segunda ronda los dos candidatos más votados.</p>
<p><strong>Alternancia ideológica</strong></p>
<p>Veamos la orientación ideológica de los cinco últimos gobiernos: centro-izquierda (Sanguinetti, 1985-1989), centro-derecha (Lacalle, 1990-1994), centro-izquierda (Sanguinetti, 1995-1999), centro-derecha (Batlle, 2000-2004), centro-izquierda (Vázquez, 2005-2009). Este fenómeno es similar al observado en muchos países de Europa, y se acostumbra interpretar que refleja el hecho que los votantes alternan entre quien se preocupa por agrandar la torta y quien enfatiza el tamaño relativo de cada tajada.</p>
<p><strong>Pasado y futuro</strong></p>
<p>La victoria de Mujica (2010-2014) es la primera excepción a la alternancia ideológica en 25 años, siendo asimismo la culminación de un proceso de ampliación de la base electoral del Frente Amplio. ¿Guardan relación ambos fenómenos? Puede que sí. La diversidad ideológica por la Ley de Lemas en los partidos tradicionales se contraponía a una mayor homogeneidad del Frente.</p>
<p>Cada vez que la opción de centro-derecha de un partido tradicional triunfó, su ala izquierda se debilitó. Una vez que se completó el ciclo de experiencias de centro-derecha en los partidos tradicionales, la tentación por el voto frentista aumentó. A su vez, para facilitar el salto el Frente Amplio fue desplazándose al centro.</p>
<p>El Frente Amplio se volvió así el refugio de los centro-izquierdistas desilusionados durante todo el período en la oposición, y ser oposición rara vez desilusiona. Muchos factores inciden en esto, aunque quizás el más determinante sea que la disciplina partidaria es más fácil de imponer, porque no se decide, con las responsabilidades consiguientes. Ahora bien, una vez gobierno&#8230; ¿por qué no se ha mantenido la lógica de la alternancia?</p>
<p>El período de gobierno de Tabaré Vázquez coincidió con uno de los contextos externos más favorables que ha vivido el país, lo que permitió altísimos niveles de crecimiento y agresivos aumentos del gasto público al mismo tiempo, esto es, logró crecer y repartir, eliminando el fundamento de la alternancia.</p>
<p>Pero al mismo tiempo la estructura ideológica de todos los partidos ha cambiado. Derogada la Ley de Lemas los partidos tradicionales se han vuelto mucho más homogéneos. Si uno observa, por ejemplo, las propuestas de los partidos tradicionales –y las del Partido Independiente– en materia de educación, son variantes totalmente consistentes de una misma base conceptual. Parece ya no haber alas que puedan provocar desde el gobierno mutua decepción.</p>
<p>Por otra parte, Mujica era el candidato de la izquierda, y Astori de la centro-izquierda. Los grupos de izquierda dentro del Frente Amplio no han renunciado a su identidad y es lógico que consideren que este es su momento, luego de haber mantenido un bajo perfil en el gobierno de Vázquez, en parte por su habilidad de contención y en parte porque la consolidación en el poder justificaba el sacrificio de diferir sus reivindicaciones programáticas. No hay nuevas diferencias ideológicas dentro del Frente Amplio, sino la explicitación pública de las diferencias de siempre.</p>
<p>¿Qué pasará en el futuro? Para responder primero debemos evaluar qué pasará con la lógica pendular. Mi opinión es que la lógica pendular persistirá, porque la cultura política de estos países lleva a que cuando una opción funciona, el electorado pase a querer lo que solo la otra opción le puede ofrecer.</p>
<p>La experiencia del primer gobierno del Frente Amplio refuerza asimismo que todo lo bueno sin nada de lo malo es una opción disponible. Ahora bien, si la centro-izquierda ya ofrece crecimiento con reparto, ¿cuál es la opción? Más reparto. En esta línea de razonamiento una parte importante del electorado querrá una opción de izquierda, lo que apuntalará una candidatura presidencial en esa línea en el Frente Amplio.</p>
<p>Con ese panorama, cuanto más próximas se presenten las opciones de los partidos tradicionales a las orientaciones del primer gobierno de Vázquez, mejor les irá. Si la fase de baja del ciclo económico coincide con el período electoral, el Frente probablemente recurra a una opción más moderada, Vázquez. Cuanto más próxima ideológicamente sean las opciones a esta opción frentista peor les irá, por dos razones. En primer lugar, frente a opciones que dicen lo mismo, es preferible quien ya tuvo éxito. En segundo lugar, en la lógica pendular llegó el momento de pedir algo distinto.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/El-Observador-28-de-diciembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 28 de diciembre de 2011.</a></p>
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		<title>Basta de “habría que…”</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 08:31:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Es notable la capacidad que tenemos para idear mejoras  y proyectos pero a veces se nos escapa un detalle: alguien tiene que hacerlos. ¿Los que proponen cambios son los que los llevan adelante?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace años, un gerente general del que quizá más haya aprendido sobre dirección de personas, recibía montones de sugerencias sobre posibles mejoras. Seguramente porque lo veían muy receptivo y trasmitía un entusiasmo notable, todo el mundo se sentía muy animado a contribuir con ideas para la buena marcha de la empresa.</p>
<p>Tal fue la avalancha de sugerencias –acusaba recibo de cada una y en general hacía una comentario positivo, porque solían ser atinadas– que llegó un momento en que comenzó a abrumarse. ¿Cómo realizar tantas ideas tan buenas? Y ahí cayó en la cuenta que había que hacer alguna variación en el modo de gestionar las iniciativas. Decidió entonces darles otro curso: comenzó a adjudicar la realización de la misma a quien la había hecho. Automáticamente comenzaron a disminuir y al poco tiempo solo llegaban unas pocas muy esporádicas.</p>
<p>Es notable la capacidad que tenemos para idear mejoras. Muy loable, porque pone de manifiesto que estamos pensando en las cosas que tenemos entre manos, que los diversos aspectos del lugar en el que trabajamos –por circunscribirnos al ámbito laboral– no nos son ajenos; que estamos involucrados. Pero muchas veces se nos escapa que toda buena idea nace con una deficiencia congénita: no está hecha, hay que hacerla. Y alguien tiene que hacerla. Entonces las cosas comienzan a no ser tan sencillas como cuando nos dedicamos solo a pensar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Proyectos, sueños… ¡manos a la obra!</strong></p>
<p>El valor de una idea destinada a realizarse es su carácter de proyecto, y ningún proyecto es bueno si no es factible. Después, además, habrá que realizarlo, hacerlo realidad. Y esta es en definitiva la prueba decisiva de la bondad de cualquier proyecto: su realización.</p>
<p>Es verdad que importa mucho aprender a soñar, porque hay personas tan cortas que son incapaces de ver más allá de lo que tienen delante de su nariz. Pero si alguien pretende no ser solo un “soñador”, deberá conseguir resultados: realizar sus sueños.</p>
<p>De ahí que sea tan necesario tomarse muy en serio esa distinción tan sensata a la que Pfeffer y Sutton dedican un libro: <em>La brecha entre el saber y el hacer</em>, que tiene un subtítulo muy elocuente: <em>Cómo las compañías inteligentes transforman el conocimiento en acción</em>. Porque el mensaje es claro desde la tapa del libro: si se pretende ser realmente inteligente hay que lograr el paso a la acción, hay que bajar a tierra, concretar esas ideas que podrán subyugarnos, pero solo nos harán perder tiempo mientras nos quedemos contemplándolas sin “ponerles patas”.</p>
<p>Es muy frecuente escuchar, y quizá hasta lo digamos en más de una oportunidad, “habría que…”, y a continuación completamos la<a rel="attachment wp-att-6114" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/12/basta-de-%e2%80%9chabria-que%e2%80%a6%e2%80%9d/destaque-el-observador-21-de-diciembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-6114" title="DESTAQUE El Observador 21 de diciembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/DESTAQUE-El-Observador-21-de-diciembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="108" /></a>enunciación de ese deseo proponiendo algo que nos parece que habría que hacer, cambiar o mejorar.</p>
<p>Pero a veces perdemos de vista qué medios resultan imprescindibles para realizar esa idea, y sobre todo quién lo va a hacer. Porque la mayor dificultad de lo que hay que hacer es que no está hecho. Y siempre requiere un esfuerzo, más o menos grande, de alguien o de algunos, que necesitan imprescindiblemente contar con la capacidad de hacerlo y con un tiempo determinado que forzosamente hay que “invertir” para hacer cualquier cosa.</p>
<p>Aunque no se le puede quitar valor a la tarea de pensar –más, es un requisito ineludible si no se quieren hacer las cosas a tontas y a locas–, tampoco es que sea tan difícil. El verdadero desafío es hacer. Y no es que pensar piense cualquiera: hay que saber usar la cabeza. Pero siendo muy valioso el uso correcto de la inteligencia, tampoco hay que perder de vista que son muchos más los que piensan que los que hacen. Y por eso tantos que tienen tan buenas ideas no logran destacar en determinados rubros, porque no concretan.</p>
<p><strong>Saber hacer, y hacer</strong></p>
<p>Comparto la admiración que tantos tienen por el sentido práctico de los anglosajones, su capacidad para “agarrar el toro por lo astas”, como suele decirse, la carencia de protocolos innecesarios y su espontaneidad para no hacerse excesiva cuestión por las jerarquías organizacionales y la supuesta “dignidad” de los trabajos a la hora de sacar algo adelante.</p>
<p>Aunque considero que no es patrimonio exclusivo de ellos, quizá porque una de las primeras lecciones que recibí en el mundo laboral me la dio un hispánico que cuando muy ilusionado le fui a plantear una “idea” que me parecía excelente para resolver una cuestión un poco urgente, me respondió: “estoy harto de ideas, ¿por qué no haces algo concreto?”.</p>
<p>Sabemos por experiencia que si queremos lograr un cambio, como puede ser ahorrar la cantidad de tiempo que perdemos en discusiones inoperantes porque no se traducen en algo concreto, no podemos esperar a verlo hecho realidad en los demás. Aquí sí que está perfectamente justificado un sano “egoísmo”: primero, yo.</p>
<p>Por eso tal vez no sería ocioso cada vez que pensemos, o digamos, “habría que”… de inmediato nos corrigiéramos y cambiando el puro deseo por una decisión nos propusiéramos: esto que hay que hacer, lo hago yo o ¿quién lo va a hacer? Así bajaremos de un hondazo las ideas inoperantes que como pájaros dañinos amenazan con llenarnos la cabeza para restar eficacia a nuestra capacidad de gestión.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/El-Observador-21-de-diciembre-2011.pdf" target="_blank"> Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 21 de diciembre de 2011.</a></p>
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		<title>Códigos QR</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 20:47:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Socrates</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Los códigos QR (en inglés QR Code) son un tipo de códigos de barras bidimensionales. A diferencia de un código de barras convencional, la información está codificada dentro de un cuadrado, permitiendo almacenar gran cantidad de información alfanumérica. Los códigos QR son fácilmente identificables por su forma cuadrada y por los tres cuadros ubicados en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los códigos QR (en inglés QR Code) son un tipo de códigos de barras bidimensionales. A diferencia de un código de barras convencional, la información está codificada dentro de un cuadrado, permitiendo almacenar gran cantidad de información alfanumérica.</p>
<p>Los códigos QR son fácilmente identificables por su forma cuadrada y por los tres cuadros ubicados en las esquinas superiores e inferior izquierda.</p>
<p><strong>¿Para qué sirve un Código QR?</strong></p>
<p>Hoy por hoy la posibilidad de leer códigos QR desde teléfonos y dispositivos móviles permite el uso de códigos QR en un sinfín de aplicaciones completamente diferentes, como pueden ser:</p>
<p>• Publicidad<br />
• Campañas de marketing<br />
• Merchandising<br />
• Diseño Gráfico<br />
• Papelería corporativa (tarjetas de visita, catálogos)<br />
• Internet, webs, blogs</p>
<p><strong>¿Cómo leer un código QR?</strong></p>
<p>Se necesita una herramienta (aplicación) que te permita leer los códigos QR desde tu teléfono móvil. Existen multiples lectores QR gratuitos para la mayoría de celulares y marcas, (Nokia, iPhone, BlackBerry, Samsung, Siemens, etc..) encontrá el lector apropiado para tu teléfono y empezá a descubrir lo que esconde cada código QR.</p>
<p>Mirá un video que explica sobre los <a href="http://youtu.be/F_Fy1ycmyWc">Códigos QR</a> y sus alcances.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.androidpress.net/p/que-es-codigo-qr.html" target="_blank">Android Press </a></p>
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		<title>Diciembre 2011</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 16:29:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Socrates</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista]]></category>

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		<description><![CDATA[<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/entrevista.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">LA ENTREVISTA
Nicolás Presno, MBA 2011</a>
“El máster te forma una cabeza más ejecutiva”

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/art_melconian_web.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">ARTÍCULO
Empezar por un buen diagnóstico</a>
Por Julián Villanueva

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/focalizado.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2"> FOCALIZADO. Gestión de riesgos</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<div>
<div>
<p>Año XIV | número 6 | Diciembre 2011 | revista nº56</p>
<p></p><div id="columna1"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/editorial.pdf" target="_blank">EDITORIAL</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/que_hay.pdf" target="_blank">QUE HAY PARA LEER EN ESTE NÚMERO</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/segunda.pdf" target="_blank">2ª LECTURA</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/segunda.pdf" target="_blank"><br />
</a>- Las tres incapacidades. Por Leonardo Veiga<br />
- Aceleración. Por Guillermo Jaim Etcheverry<br />
- La rebeldía de pensar con argumentos. Por Juan Meseguer</p>
<p>LA ENTREVISTA.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/entrevista.pdf" target="_blank"> Nicolás Presno, MBA 2011<br />
“El máster te forma una cabeza más ejecutiva&#8221;</a></p>
<p>ARTÍCULO.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/articulo.pdf" target="_blank"> Empezar por un buen diagnóstico</a><br />
Por Julián Villanueva</p>
<p>COLUMNAS<br />
LEGAL. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/legal.pdf" target="_blank">Los sindicatos, ¿pueden ser civilmente responsables?</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/legal.pdf" target="_blank"><br />
</a>Por María Luisa Iturralde</p>
<p>RRHH.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/rrhh.pdf" target="_blank"> <em>Executive Search</em>: en busca de &#8220;el talento&#8221;</a><br />
Por Federico Muttoni</p>
<p>abc DE ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/abc.pdf" target="_blank">La productividad</a><br />
Por María Noel Laborde y Leonardo Veiga</p>
<p>FILOSOFÍA PARA TODOS. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/filosofia.pdf" target="_blank">Yo, tú, él&#8230; ¿son eficaces los comités?<br />
</a>Por Mercedes Rovira</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/interesa.pdf" target="_blank">INTERESA</a><a href="interesa_diciembre2011" target="_blank"><br />
</a>- EEUU: la universidad se convierte en otra hipoteca<br />
- El lado oscuro de los adultos emergentes<br />
- Nueve de cada diez muertes violentas tienen que ver con el crimen<br />
- Renata Kaczmarska: “Queremos apoyar a la familia en sus funciones”</p>
<p style="color: #000000; font-weight: normal;">HOY &amp; AYER. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/hoy_ayer.pdf" target="_blank">¿Constelaciones o estrellas fugaces? El reto de fidelizar a los trabajadores estrella<br />
</a>Por Raúl Lagomarsino</p>
<p style="color: #000000; font-weight: normal;"><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/humor.pdf" target="_blank">HUMOR. </a>Por Diego Abelenda</p>
<p></p></div><p></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a></p><div id="columna2"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a>FOCALIZADO. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/focalizado.pdf" target="_blank">Gestión de riesgos</a></p>
<div id="_mcePaste"><strong>Riesgos, riesgos… Empecemos por el riesgo país.</strong> Cómo se construye y qué factores inciden en el riesgo percibido por los inversores.</div>
<div id="_mcePaste"><strong>La gestión del riesgo reputacional.</strong> Qué es, en qué se enmarca, qué factores lo determinan y cómo se gestiona.</div>
<div><strong>Gestionar la reputación es posible. </strong>Se puede emplear la comunicación como una aliada de la estrategia.</div>
<div id="_mcePaste"><strong>La reputación y sus riesgos. </strong>Determinantes del riesgo reputacional y cinco pasos para gestionarlo.</div>
<div><strong>¿Qué debe hacer una empresa para mejorar su reputación online?</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>BIT: gestionar el riesgo político. </strong>¿Qué alternativas existen para mitigar el riesgo?</div>
<div id="_mcePaste"><strong>El problema cambiario. Riesgos y alternativas. </strong>Riesgos asociados a las operaciones de la empresa y alternativas para atenuarlos.</div>
<div><strong>El riesgo en las finanzas. ¿Riesgo es igual a incertidumbre?</strong> Se puede esperar que exista una desigualdad entre la rentabilidad esperada y la obtenida (riesgo).</div>
<div><span style="color: #44b6ac;"><strong>CLICK IEEM</strong>. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/art_melconian_web.pdf" target="_blank">El tercer mandato</a></span></div>
<div><span style="color: #44b6ac;">Por Leonardo Veiga. El economista argentino Carlos Melconián, invitado por el IEEM en octubre de 2011, ofreció una conferencia en la que se refirió a la política económica argentina.</span></div>
<p><span style="color: #66ffcc;"><strong> </strong></span></p>
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<p><strong> </strong></p>
<p><strong></p>
<p style="color: #000000; font-weight: normal;"><img class="size-thumbnail wp-image-6077 alignleft" title="hand mouse copy" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/hand-mouse-copy-354x350.jpg" alt="" width="35" height="40" /></p>
<p style="color: #000000; font-weight: normal;">
<p style="color: #000000; font-weight: normal;">
<p style="color: #000000; font-weight: normal;"></p></div><p></p>
<p></strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong><strong> </strong></p>
</div>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Inseguridad, un problema más teórico de lo que parece</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 08:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Regent</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[El temor a ser agredido en la calle o copado en el hogar se ha vuelto una posibilidad real. Es necesario que defendamos nuestras certezas, no ya teorías, acerca del delito.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La sensación de violencia y desamparo que una parte muy importante de la población está percibiendo en el fin del año 2011 no tiene puntos de comparación con lo que esta generación ha vivido antes.</p>
<p>Hay quien dice que el problema es solo una percepción equivocada, una sensación térmica alimentada por medios de prensa mal intencionados. En realidad, este argumento cada vez se oye menos, pues el humor de la gente de a pié no está como para escuchar este tipo de teorías. Y quizás en esta palabra concreta está la causa del problema.</p>
<p><strong>Las teorías son solo teorías</strong></p>
<p>Las teorías nos acompañan a lo largo de nuestro obrar. Aunque no lo racionalicemos, cada uno de nosotros cuenta con un paradigma dominante que le ayuda a comprender la realidad que lo rodea, a la vez que a tomar decisiones en forma congruente con un modelo de pensamiento. Que este paradigma no sea perfecto no es un problema. Todos convivimos con paradigmas que no logran explicar el cien por ciento de lo que sucede a nuestro alrededor. Y como somos concientes de ello, nos mantenemos atentos a la realidad que nos exige “flexibilizar” la teoría.</p>
<p>En concreto, la teoría ayuda y es necesaria, pero comprendemos que es solo una ayuda para interpretar la realidad. Todo se comienza a complicar cuando se asume, con valor casi de fe religiosa, que la teoría, el paradigma, es la realidad. Lo que lleva a que toda vivencia que no encaje con el paradigma, sea definida como irreal, equivocada, o peor aún, una manipulación intencionada.</p>
<p>Si volvemos al problema de la seguridad ciudadana, encontramos que hay personas que insisten con el argumento de que la violencia<a rel="attachment wp-att-6053" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/12/inseguridad-un-problema-mas-teorico-de-lo-que-parece/destaque-el-observador-14-de-diciembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-6053" title="DESTAQUE El Observador 14 de diciembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/DESTAQUE-El-Observador-14-de-diciembre-2011.jpg" alt="" width="140" height="135" /></a> en el crimen nada tiene que ver con el fracaso de la educación formal, con el desprecio por valores familiares tradicionales, con el menoscabo a la autoridad, ya sea la del padre en la casa, el profesor en el aula, el policía en la calle o el portero en el estadio.</p>
<p>El modelo que alguien les contó, y que ellos creyeron, dice que la gente es buena, cuanto más necesitada económicamente más buena aún. Y parte de esta gente buena se ve empujada irremediablemente a delinquir. Con este razonamiento, hasta aceptan que si delinquen ni siquiera serían culpables de delito alguno pues es la propia sociedad la que los hizo delinquir y, por tanto, ella es la culpable.</p>
<p>Reconozcamos que es una visión romántica con cierto atractivo, que incluso hasta puede ser compartida desde un punto de vista lógico y ni que hablar sentimental. Pero el problema es que es una teoría. Como teoría es válida, si solo queda en eso. Cuando se la desea utilizar desde un punto de vista normativo, esto es, utilizarla para tomar decisiones en la vida real, la situación cambia, pues su potencial de daño crece exponencialmente.</p>
<p>Una teoría no es válida solo por ser enunciada y por su consistencia con una ideología o fe religiosa. Como escribió el mismo Popper con motivo de la actitud que tomó Einstein acerca de la validez de la teoría de la relatividad, <em>…fue una gran experiencia que ejerció duradera influencia sobre nuestro desarrollo intelectual (…) lo que me impresionó más fue el claro enunciado del mismo Einstein en el sentido de que consideraría insostenible su teoría si no satisfacía ciertas pruebas (…) era una actitud completamente distinta del dogmatismo de Marx, Freud, Adler y aún más de sus adeptos. Einstein estaba buscando experimentos fundamentales cuya coincidencia con sus predicciones de ningún modo demostraría su teoría; en cambio, como él mismo lo señalaría, una discrepancia determinaría que su teoría fuese insostenible. Por mi parte, yo pensaba que esa era la auténtica actitud científica.<a href="#_ftn1"><strong>[1]</strong></a></em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong>Inseguridad, ¿relativa?</strong></p>
<p>Lamentablemente el problema de inseguridad no va a poder arreglarse como la mayoría desearía. Llevó años que se produjera este desmejoramiento, y por lo tanto, una solución sana y sostenible habrá de exigir también un largo tiempo de esfuerzo y responsabilidad. Pero algo hay que hacer, más allá de lo que muchos están haciendo. Esto es enrejarse, armarse, desconfiar de cualquiera que no nos guste el aspecto, suspender actividades hasta poco tiempo atrás usuales, como salir a correr por algunas partes de la rambla, dejar que los niños jueguen en la vereda y cosas por el estilo.</p>
<p>Como mínimo es necesario que con la misma honestidad intelectual de Einstein expongamos nuestras certezas, no ya teorías, acerca del delito a la prueba de validez que menciona Popper. Más aún, quizás sería provechoso reflexionar acerca de otra consecuencia que en los tempranos años veinte del siglo pasado siguió a la teoría de la relatividad, <em>cuando comenzó a difundirse, por primera vez en un ámbito popular, la idea de que ya no existían absolutos: de tiempo y espacio, de bien y mal, del saber y, sobre todo de valor. En un error quizás inevitable, vino a confundirse la relatividad con el relativismo</em>.<a href="#_ftn2">[2]</a></p>
<p>Confiemos que si como sociedad, cada uno asumiendo el papel que le toca por su cargo y responsabilidad, logramos ponernos de acuerdo en el paradigma correcto, de a poco comenzaremos a dar los pasos en la dirección acertada que nos permitan volver a vivir como alguna vez supimos hacerlo.</p>
<hr size="1" /><a href="#_ftnref1">[1]</a> Kart Popper, <em>Conjetures and Refutations</em>, Londres 1963, pp. 34.<br />
<a href="#_ftnref2">[2]</a> Paul Johnson, Tiempos Modernos, Ed. B Argentina 2000, pp. 16.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/El-Observador-14-de-diciembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 14 de diciembre de 2011.</a></p>
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		<title>El mito de Europa</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Dec 2011 08:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El remanso de paz y estabilidad que era Europa ha sido sustituido por un clima de incertidumbre de tono tercermundista.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Europa toma su nombre de la hija del rey de Tiro, Agenor, raptada y violada por Zeus, y luego convertida por este en la primera reina de Creta. Es pues una leyenda que habla, entre otras cosas, de gobernantes que cuentan con el favor de los dioses.</p>
<p>Quien siga los acontecimientos terminará rápidamente por percibir que los dirigentes europeos ya no parecen contar con dichos favores. Aquellos que eran tan proclives a explicar a países de estas regiones dónde estaba el norte, ya no saben cómo deberían emplear una brújula, si la tuvieran.</p>
<p>¿Cómo se sabe si un gobierno comprende un problema? Una forma sencilla es analizar si lo describe en términos de sus causas o de sus síntomas. ¿Cómo determinar si es capaz de resolverlo? Evaluando si, además de comprender sus causas, dispone de las herramientas para atacarlo en todas las dimensiones donde esas causas radican. ¿Cómo evaluar si lo resolverá? Determinando si a esos extremos se le agrega la disposición de asumir los costos que toda decisión difícil conlleva. En síntesis: saber, poder y querer.</p>
<p><strong>Saber</strong></p>
<p>Al día de hoy la UE está al borde del caos. El problema ya no es Grecia, o alguna otra de las pequeñas economías de los denostados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y E[S]paña). Ahora es Italia, la tercera economía de la eurozona, cuya deuda es insostenible. Las cuentas son sencillas. Con una deuda pública que representa el 120% del PBI, pagando tasas en el entorno del 5% y con un crecimiento económico proyectado nulo (hipótesis irreal, el PBI de Italia descenderá), necesitaría tener un superávit primario equivalente al 6% del PBI para que la deuda fuera sostenible… y el superávit es nulo.</p>
<p>¿Cómo enfrentar esta situación de cuasi debacle? Alemania sostiene que la solución es disciplina fiscal en los países afectados, léase, aumentar ingresos fiscales y disminuir gastos. El problema con ojos germanos es pues la laxitud fiscal de las economías mediterráneas.</p>
<p>Los alemanes sienten que mientras ellos trabajaban y se ajustaban el cinturón sus socios europeos vivían la <em>dolce vita</em>, y que se acordaron de ellos cuando llegó el mesero con la cuenta. Algunas cifras avalan esta interpretación. Entre 2001 y 2009 el consumo en Alemania cayó del 78,5% del PBI al 74,5% y la tasa de su ahorro bruto aumentó de menos de 19% del PBI a 26% en el mismo período.</p>
<p>¿Hay otra interpretación? La introducción del euro como moneda única implicó que los países europeos dejaran de tener control<a rel="attachment wp-att-6029" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/12/el-mito-de-europa/destaque-el-observador-7-de-diciembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-6029" title="DESTAQUE El Observador 7 de diciembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/DESTAQUE-El-Observador-7-de-diciembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="132" /></a>nacional de la política monetaria y cambiaria. En este nuevo contexto mejoran su competitividad dentro de la zona aquellos países de la zona euro cuya productividad mejora en términos relativos… léase, Alemania.</p>
<p>Alemania aumentó su superávit comercial con el resto de la UE de 46,4 billones en el 2000 a 126,5 billones en 2007. A su vez, la cotización del euro depende de los flujos acumulados de todos los países de la eurozona.</p>
<p>Esto lleva a Alemania al mejor de los mundos desde el punto de vista del comercio internacional, al permitirle ser agresivamente exportadora sin pagar por ello el precio de la apreciación de su moneda, en tanto el mal desempeño de los restantes miembros de la zona neutralizan las presiones alcistas de origen germano. Desde esta interpretación, el endeudamiento público de muchos países europeos es simplemente el virus de paso que encontró un organismo debilitado.</p>
<p><strong>Poder</strong></p>
<p>Si la causa estructural del problema es la falta de competitividad de los países europeos en problemas ¿Qué deben hacer? Muy rudimentariamente podemos decir que deben reducir sus costos productivos en términos internacionales. Para eso antes existía la opción de la devaluación, hoy ya no está disponible.</p>
<p>¿Por qué no? Porque para devaluar primero deberían volver a tener monedas nacionales, y desde el momento en que tomaran esa decisión hasta que se implementara se generaría una tremenda corrida, pudiendo caer el PBI del país en cuestión hasta un 50% en el proceso. Las únicas condiciones en que se puede volver a las monedas nacionales son aquellas en que dicho retorno ya no sea necesario.</p>
<p>La otra opción es que los trabajadores sean más productivos, para lo cual un complemento indispensable son altas tasas de inversión. Como los países en problemas no pueden endeudarse más para invertir ni son atractivos para inversión extranjera directa deberían ahorrar más, en el mismo momento que sus gobiernos aumentarán la presión fiscal, lo que lo hace un escenario poco probable.</p>
<p>La opción remanente, si no se puede hacer a los trabajadores más productivos, es que sean más baratos: menores salarios y más horas de trabajo, de forma de aumentar exportaciones y desplazar importaciones. A esto se agrega que el problema del endeudamiento público exigirá elevados superávits fiscales para atenderlo. La contracción de las demandas nacionales que conllevará la receta de ajuste (más impuestos, menos gasto público) derivará en reducciones de la producción, con las consiguientes repercusiones sobre el empleo.</p>
<p>En síntesis: salarios nominales más bajos, jornadas más extensas, mayores impuestos, mayor desempleo. No solo se necesita tomar medidas económicamente duras, sino también contar con las mayorías parlamentarias que permitan garantizar su sostenibilidad, así como mecanismos sociales de contención.</p>
<p><strong>Querer</strong></p>
<p>¿Quién quiere asumir su responsabilidad en Europa? Nadie. Alemania no se siente responsable de la crisis. Las medidas impopulares que deben tomar los países en problemas en el marco de sistemas políticos de base parlamentaria generan gobiernos esencialmente frágiles. Y lo peor de todo: no hay disposición para explicar a la población que lo que se vivió antes era en parte fantasía, que cometieron un error al no verlo, o peor aún, ocultarlo, y en generar confianza, confianza en que sus gobernantes tendrán en el futuro la entereza que no tuvieron en el pasado.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/12/El-Observador-7-de-diciembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 7 de diciembre de 2011.</a></p>
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		<title>¿2 + 2?&#8230; con el tiempo, 4</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 08:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para entender lo que está sucediendo en la Argentina lo que se necesita es saber sumar y restar, tener memoria… y paciencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Habla un cuento de un granjero que quiso experimentar con reducir el pienso que le daba a su burro. El burro parecía seguir rindiendo bien, al punto que el granjero ya había comenzado a creerse su éxito. Estaba el granjero explicando a sus vecinos las bondades de su sistema cuando el burro se desplomó debajo de su carga, y murió. La moraleja del cuento parece demasiado obvia: no se puede ir en contra de las leyes básicas de la naturaleza, si bien puede tardar unos días en que el burro se muera. Mientras tanto solo tendremos indicios, un burro medio triste. Argentina es el burro… dejo a los lectores imaginar quién es el granjero.</p>
<p>No es sencillo evaluar la gestión de un gobierno, porque es difícil discernir en lo que se observa qué parte es su mérito o demérito. Varios factores conspiran para ello. El primero de esos factores es la coyuntura internacional. Argentina ha gozado en el período Kirchner-Fernández de condiciones internacionales especialmente favorables.</p>
<p><strong>Hay bonanza</strong></p>
<p>Si tomamos los cuatro principales cultivos de la Argentina (soja, maíz, trigo y girasol), el precio promedio del período de Néstor Kirchner (2003-2007) fue de 215 dólares la tonelada, cuando en los doce años previos fue de 175 dólares. Durante la gestión de Cristina Fernández (2008-2011) el precio nunca ha estado por debajo de los 350 dólares, y en el 2011 ha sido de 474 dólares, 170% por encima del precio previo.</p>
<p>Este nivel de precios extraordinariamente bueno ha permitido que, a pesar de que la producción de estos rubros –claves para la Argentina– se ha mantenido estancada en volúmenes físicos durante la gestión de Fernández, el resultado final haya sido un extraordinario aumento de las exportaciones expresadas en dólares, pasando de 23.700 millones de dólares en el 2010 a 32.000 millones estimados en el 2011, con un volumen físico que según las estimaciones bajará levemente este año.</p>
<p>Esto ha llevado a que en el período Kirchner-Fernández el ingreso de divisas haya sido de 160.000 millones de dólares. ¿Qué han<a rel="attachment wp-att-5998" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/11/%c2%bf2-2-con-el-tiempo-4/destaque-el-observador-30-de-noviembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5998" title="DESTAQUE El Observador 30 de noviembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/DESTAQUE-El-Observador-30-de-noviembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="80" /></a>hecho los argentinos con semejante bonanza? Comprar dólares y sacarlos del sistema, 90.000 millones para ser más exactos. Lo más preocupante es que de esta fuga de capitales, que ya dura 51 meses consecutivos, 73.000 le corresponden a Fernández, y en los últimos cuatro meses se han ido 3.500 por mes.</p>
<p><strong>No hay confianza</strong></p>
<p>¿Por qué los argentinos no confían en su gobierno? Tienen motivos para desconfiar. Mientras Kirchner mantuvo un superávit fiscal primario promedio de 3,1% del PBI, Fernández ha tenido déficit, salvo el primer año de su gestión. El déficit estimado para este año es de 0,8%. Al mismo tiempo los subsidios a una serie de sectores económicos (a la energía, al transporte, a otras empresas públicas, al fútbol….) han trepado al 4,1% del PBI, cuando no existían al asumir Kirchner.</p>
<p>Las cuentas no cierran. Al déficit primario de 15.000 millones de pesos argentinos que tendrá este año, se le agregan los vencimientos de deuda y las necesidades provinciales, lo que llevará la necesidad de recursos a 77.000 millones de pesos, al mismo tiempo que no puede recurrir a los mercados internacionales de crédito.</p>
<p><strong>No hay más nada</strong></p>
<p>La falta de recursos no es nueva. En el 2009 la cosecha fue muy mala por la sequía, bajando de 87,8 millones de toneladas, el año previo, a 54,9 mil. Frente a la consecuente caída en la recaudación los Kirchner tomaron los fondos de pensión, y cuando no alcanzó tomaron el Banco Central, en un episodio donde literalmente echaron a su presidente.</p>
<p>El problema, que sí es nuevo, es que ya no hay recursos de los que apropiarse. Esa es la razón por la cual han recurrido a la emisión. Argentina está con una tasa de expansión monetaria del 40% anual, la que ha traído una tasa de inflación del 24%. Con una tasa pasiva que hasta hace poco era del 12%, tener dinero en el banco era perder dinero.</p>
<p>Por esa razón los argentinos que querían preservar el valor de sus ahorros compraban dólares o bienes de consumo durables (autos, inmuebles, etc.), lo que retroalimentaba la inflación por la vía de la presión de demanda. La única contención de la inflación era el ancla cambiaria, con una devaluación de apenas un 7%, lo que genera un problema insostenible de pérdida de competitividad.</p>
<p>¿Por qué los argentinos no vuelcan al mercado todos esos dólares que compran? Porque los Kirchner han dado amplia evidencia de que las únicas reglas de juego que respetan son las que les conviene. Todavía está fresca en la memoria la imagen de un Congreso aplaudiendo el anuncio de default con el fondo de cánticos peronistas. La propia Fernández ha ido a los diversos foros internacionales para recomendar el “modelo argentino” para enfrentar el problema griego. Es el mismo país en que quienes difunden datos sobre la inflación real son sancionados y donde gobernar por medio de normas ha sido sustituido por Moreno amenazando empresas.</p>
<p>Los argentinos no compran dólares porque sean antipatriotas. Los compran porque ya han visto demasiados burros morir como para no haber aprendido.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/El-Observador-30-de-noviembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 30 de noviembre de 2011.</a></p>
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		<title>Si quiere volar afronte las turbulencias</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 08:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es conocido el refrán “a seguro se lo llevaron preso” que alude a que en la vida no hay nada demasiado seguro. En el ámbito empresarial también se aplica.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La vida en mayor o menor medida tiene una cuota de imprevisibilidad que puede volver neuróticos a los que pretenden controlarlo todo. Y en el mundo de la empresa y de los negocios, ocurre otro tanto. Más todavía cuando por efecto de la globalización no hay fluctuaciones en ningún lugar del planeta que no tengan sus repercusiones en el resto –sobre todo cuando afectan sitios neurálgicos–. A tal punto es así que “el diario del lunes” desafía las imaginaciones más fecundas.</p>
<p>Esto puede generar un estado de estrés permanente en los directivos. Y es mucho lo que ya se ha escrito sobre cómo manejar esos estados desgastantes para la salud. De todos modos, y aunque seguramente esos consejos puedan resultar muy convenientes, hay una actitud fundamental previa que parece imprescindible: aceptar la inseguridad.</p>
<p>Partiendo de la premisa de que “quien no arriesga, no gana”, conviene moderar el afán de ganancias para poder acotar el riesgo a niveles razonables. ¿Cuáles son esos niveles? Una tarea muy personal, que implica conocerse a uno mismo para saber cuánta presión psicológica se puede aguantar sin sufrir los efectos nocivos que a veces pueden ser irreversibles.</p>
<p>Volvía una vez de Colombia y se sentó a mi lado una mujer joven a la que notaba muy nerviosa. Al poco rato de vuelo el avión se movió un poco, no demasiado. Entonces como quien hace catarsis me dijo: “Es la primera vez que vuelo, pero me habían dicho que el avión no se movía… Y se mueve”. Obviamente no le respondí con el título de este artículo, porque de nada hubiera servido –cuando algún directivo se lamenta excesivamente de todas las vicisitudes que tiene que afrontar en su tarea no me faltan ganas de contarle esta anécdota–.</p>
<p><strong>Sea coach de usted mismo</strong></p>
<p>Volviendo a esa habilidad que debe desarrollar un directivo para conocerse a sí mismo, para saber hasta dónde es capaz de arriesgarse, pienso que importa mucho incorporar de un modo sistemático tiempos, espacios, ámbitos en los que se pueda reflexionar. Tomar distancia de las realidades que diariamente se manejan, incluso tomar distancia de uno mismo e intentar verse de afuera. Ensayar a ser “coach” de uno mismo: “si me encontrara con una persona que estuviera en mi situación y pudiera aconsejarla…”, etc.</p>
<p>Esta capacidad de “replegarse” no es un lujo sino una verdadera necesidad. Lo que ocurre es que pocos son los que la tienen incorporada a su agenda. Por el contrario suele ser más frecuente que busquen “divertirse”, en el sentido etimológico de la palabra: vertirse fuera. Y aunque algunas veces esto también sea una necesidad, nunca puede transformarse esa diversión en la única alternativa al trabajo. Porque entonces más que una legítima evasión se puede transformar en una huída de sí mismo. Y eso no es bueno. Quien huye de sí mismo permanentemente refugiándose en una actividad imparable lo hace porque es incapaz de dirigirse, y quien sea incapaz de dirigirse a sí mismo ¿puede pensar que llegará a dirigir a otros?</p>
<p><strong>Imagine, es el camino</strong></p>
<p>Quizá una de las cualidades más importantes de un directivo sea su capacidad para imaginar. Porque la imaginación es lo que se debe poner en juego a la hora tomar decisiones, que es como el meollo de la tarea directiva. Imaginar los posibles escenarios que se seguirán de esa decisión.</p>
<p>El directivo necesita ejercitar la imaginación que le permite en cierto modo “adivinar” qué es lo que va a pasar. Tan fundamental es la imaginación que cuando un directivo ante un suceso lamentable intenta sacarse la responsabilidad de encima diciendo “¿y quién se lo iba a imaginar?”, habría que responderle, sin excesiva dureza para que pueda encajar la réplica: “cualquiera que lo hubiera imaginado”.</p>
<p><strong>Tómese un tiempo, es necesario</strong></p>
<p>Para poder imaginar, para evaluar posibles alternativas diferentes, es necesario tener tiempo: tiempo físico, de reloj, pero también<a rel="attachment wp-att-5957" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/11/si-quiere-volar-afronte-las-turbulencias/destaque-el-observador-23-de-noviembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5957" title="DESTAQUE El Observador 23 de noviembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/DESTAQUE-El-Observador-23-de-noviembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="262" /></a> tiempo mental, esa holgura interior en la que sin premura se puede pensar con calma. Ortega ha dicho que el hombre es novelista de sí mismo, en el sentido de que recibe la vida pero no la recibe hecha: partiendo de determinadas circunstancias muy concretas tiene que hacérsela.</p>
<p>Cada empresario es un novelista que debe demostrar su genialidad ”construyendo” el argumento de su empresa con una cantidad muy grande de elementos que él no ha elegido: los factores externos que le vienen del entorno. Y además de esa genialidad, deberá también demostrar el temple del “protagonista” de esa novela, que le posibilita como intérprete de la misma dirigir su empresa. Importa saber hasta dónde aguanta el temple frente al rol protagónico que las circunstancias exigen.</p>
<p>Es verdad que el recurso más escaso del directivo es el tiempo y esto atenta contra el tiempo que debería “invertir” para imaginar esa “novela” que es su tarea directiva, y que tantas veces no consigue porque el exceso de adrenalina que ha generado le impide parar.</p>
<p>Las turbulencias son inevitables en los vuelos, pero las que surgen en la empresa seguramente podrían acotarse con una mayor aceptación del riesgo y de conocer cuánto se está dispuesto a tolerar. Y para esto es preciso pensar, que viene de “pesar”, ponderar, tener la capacidad de hacernos cargo del “peso” de las cosas. Una tarea que exige imaginar, invertir tiempo a pesar de las urgencias, o precisamente porque hay urgencias. Y en este sentido viene bien recordar aquella recomendación de Napoleón a su criado que por la prisa le abotonaba mal su chaqueta: “Vísteme despacio porque estoy apurado”.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/El-Observador-23-de-noviembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 23 de noviembre de 2011.</a></p>
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		<title>Vamos a ver cómo es el reino del revés</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 08:06:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabelle Chaquiriand</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Entrepreneurship]]></category>
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		<description><![CDATA[Los negocios turnaround. ¿Qué son? ¿Por qué se los llama emprendimientos? ¿Qué tipos existen y cómo se implementan?  Una modalidad para crear valor]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me dijeron que en el reino del revés se puede emprender sin empezar una nueva empresa o sacar un nuevo producto. Que la creación de valor pasa por hacer las cosas de manera diferente, más que en crear cosas nuevas. Y que eso sigue siendo emprender.</p>
<p>Los emprendimientos conocidos como turnaround han recibido nombre en estos últimos años, pero han existido desde siempre. Nuevos gerentes y/o nuevos dueños que toman las riendas de una empresa ya existente para reestructurarla no son novedad.</p>
<p>Pero el sistema tradicional de propiedad de las empresas ha ido cambiando y con ello la forma de adaptarse al entorno. Del dueño tradicional que gestionaba su empresa y la mantenía por largos períodos, los tiempos modernos han traído los fondos de inversión o los inversionistas a término, que buscan entrar en una empresa para revenderla unos años después, generando una ganancia.</p>
<p>De ahí que recientemente sea más frecuente ver una variante de lo anterior que es la “industria” del turnaround: tomar empresas en dificultades para reestructurarlas y luego revenderlas. El negocio de reordenar la casa para generar valor, eliminando ineficiencias internas.</p>
<p><strong>Escoba nueva barre bien</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Un emprendimiento turnaround generalmente está asociado a una empresa estancada o en decaimiento que no ha encontrado la forma de salir de esa situación, o no ha sabido implementar la solución. Es allí cuando un nuevo equipo gerencial y/o un nuevo propietario de la empresa propone una forma diferente de hacer las cosas las cosas, las da vuelta, generando valor.</p>
<p>¿Por qué alguien nuevo? Porque los dueños o gerentes anteriores no “la vieron”, no se daban cuenta cómo podían hacer las cosas diferentes. O porque no estuvieron dispuestos a hacer el trabajo de poner la casa en orden. Muchas  veces el costo emocional es muy grande, y algunos prefieren no hacerlo, o no saben cómo hacerlo. Es por ello que se precisa a un gerente nuevo o un dueño nuevo que tome las decisiones, a veces duras, pero será también el que se lleve los beneficios de hacerlo.</p>
<p><strong>Chapa y pintura</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Los turnaround generalmente involucran cambios en dos grandes áreas: la financiera y la operativa.</p>
<p>El turnaround financiero es el más polémico y criticado por considerarse poco auténtico como forma de crear valor. Renegociar deudas, estructurar los rubros del balance de manera diferente, achicar costos (sin que implique cambiar la forma de hacer las cosas), son algunas de las medidas que se suelen tomar.</p>
<p>Se apunta a eliminar todas las “ineficiencias” de la forma en que la empresa está armada financieramente, sin que haya ningún cambio para el cliente de la empresa del producto final. La idea es hacer lo mismo, de manera más eficiente financieramente. El foco está en el valor del accionista y las medidas apuntan a crear más ganancia para él.</p>
<p>Este tipo de turnaround es el más rápido, los resultados se ven en menor  tiempo porque no implican largos períodos de adaptación a nuevas tecnologías o de búsqueda de financiamiento. Los líderes de este tipo de cambio son personas que no necesariamente son expertos en el tipo de industria, sino que son fuertes en finanzas. Pero tienen el riesgo de que, especialmente si es tomada como única medida, no sea sostenible en el tiempo y que la nueva estructura financiera de la empresa pase a ser un “maquillaje” cortoplacista,<a rel="attachment wp-att-5935" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/11/vamos-a-ver-como-es-el-reino-del-reves/destaque-el-observador-16-de-noviembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5935" title="DESTAQUE El Observador 16 de noviembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/DESTAQUE-El-Observador-16-de-noviembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="95" /></a>más que un cambio estructural.</p>
<p>El turnaround operativo implica cambiar la manera de hacer las cosas en el <em>core</em> del negocio, allí donde está el centro de generación de valor de la empresa. Cambios en la estrategia, en la forma de trabajar, en el tipo de clientes al que se apunta, en el mercado al que se enfoca, en el tipo de productos, son ejemplos de posibles cambios de una reestructura operativa. Muchas veces trae consigo inversión para acompañar estos cambios, pero no necesariamente, puede también traer desinversión, para dejar de hacer cosas que no generan valor o que distraen la atención de la nueva estrategia trazada.</p>
<p>Generalmente llevan más tiempo que los cambios financieros porque requieren estudio de la situación actual y de las alternativas de cambio, sumado al tiempo que lleve hacer el cambio y la capacitación de los involucrados. Es la que tiene más tasa de fracaso, ya que se toca la “médula” del negocio, cualquier error se verá hacia fuera de la empresa, y dar marcha atrás puede ser muy difícil o imposible. El líder de este tipo de turnaround tiene que ser un experto de la industria y saber implementar esa nueva forma de hacer las cosas que lo convertirá en el diferencial respecto a la situación anterior y a su competencia.</p>
<p>Si bien combinar los dos tipos de turnaround puede llegar a ser difícil, y hasta a veces contradictorio, los más exitosos suelen ser los que usan las dos herramientas de manera complementaria. Según el caso se requerirá más dosis de cambios operativos, o más medidas financieras. Se puede crear valor auténticamente con los dos, y potenciarlo cuando se combinan.</p>
<p><strong>Alicia en el país de las maravillas</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Hay emprendedores que se dedican a la industria del turnaround. Es una forma de generar valor y de aportar a la economía sacando del estado crítico a las empresas para que sigan funcionando en mejores condiciones.</p>
<p>Pero esta forma de ver las cosas no debería ser exclusivo de los emprendedores bajo esta modalidad. Los empresarios tradicionales no deberían estar exentos de ver cómo serían las cosas desde el reino del revés. Llegar mañana a trabajar, y en lugar de dejarse llevar por la rutina y por la fuerza gravitacional de ser coherentes con las decisiones ya tomadas, imaginar qué haría si acabara de comprar la empresa. Cómo la gestionaría y qué cambios haría puertas adentro, y sobre todo, tener el valor de implementarlas.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/El-Observador-16-de-noviembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 16 de noviembre de 2011.</a></p>
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		<title>La educación como problema económico</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 08:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
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		<description><![CDATA[Un esquema institucional funcional a la educación sería aquel que fomentara los comportamientos adecuados a las circunstancias de padres, docentes y directores.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El sábado 29 de octubre este diario convocó a varios referentes de la educación en Uruguay cuyos aportes nos permiten identificar los principales problemas que debemos enfrentar. Realizaremos una síntesis que no refleja necesariamente unanimidades pero sí acuerdos bastante generalizados sobre los problemas de base.</p>
<p><strong>La familia</strong>. La familia juega un papel vital en la formación de los niños. La desintegración de muchas de ellas, la disminución del nivel educativo de los padres y las deficiencias en la alimentación y en el cuidado de la salud de los hijos son factores que explican parte del deterioro que se ha producido.</p>
<p><strong>Los docentes.</strong> La carrera docente no atrae a los jóvenes con mejores resultados educativos. Cada nueva generación viene con menos capital social y cultural que la generación precedente. A esto se agregan los elevados niveles de inasistencias, y la figura del “docente-taxi”, que reduce sus niveles de compromiso con una institución educativa concreta.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La diversidad</strong>. Al día de hoy los jóvenes que ingresan al sistema educativo poseen enormes diferencias entre sí, cuya atención requiere también un tratamiento diferenciado.</p>
<p><strong>El bloqueo corporativo</strong>. Los cambios introducidos en el gobierno de la enseñanza, incorporando consejeros sindicalizados, conspira en contra de toda innovación que pueda afectar el <em>status quo</em> que el gremio prefiere.</p>
<p>¿Cómo operan conjuntamente todos estos factores? Tenemos un sistema de involucra 570.000 estudiantes, 42.000 docentes y 3.000 establecimientos con un sistema de gobierno que carece de la capacidad de gestión que la realidad requiere, al punto que no logran siquiera ejecutar los presupuestos para el mantenimiento de los locales.</p>
<p>Las únicas políticas claras son las de la inclusión a cualquier precio, lo que lleva a que los niveles de exigencia sean sistemáticamente abatidos para evitar la deserción. Secundaria se queja de los “pases sociales” en primaria, y la universidad de queja de recibir estudiantes que carecen de la preparación mínima necesaria para seguir exitosamente una carrera.</p>
<p><strong>El aporte de la economía</strong></p>
<p>¿Qué herramientas ofrece la economía para enfocar el problema educativo? La economía dice que las instituciones, entendidas como la estructura de incentivos, tienen un rol fundamental al momento de comprender el comportamiento de las personas.</p>
<p>Un esquema institucional funcional a la educación sería aquel que fomentara los comportamientos adecuados a las circunstancias de padres, docentes y directores.. ¿Qué tenemos en la práctica? Un sistema paquidérmico que penaliza la iniciativa.</p>
<p>¿Cómo puede elaborarse un sistema de incentivos alineado con la mejora educativa? En primer lugar, es necesario definir los<a rel="attachment wp-att-5907" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/11/la-educacion-como-problema-economico/destaque-el-observador-9-de-noviembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5907" title="DESTAQUE El Observador 9 de noviembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/DESTAQUE-El-Observador-9-de-noviembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="80" /></a>resultados deseados a cada nivel: familia, docentes y directores. A nivel de las familias, es necesario que los diversos programas sociales condicionen estrictamente la ayuda económica para que los niños efectivamente concurran a la escuela. A nivel de los educadores y gestores de la educación es necesario especificar resultados de aprendizaje, dar libertad para innovar a los responsables de alcanzarlos y luego controlar su efectivo cumplimiento. Para ello son necesarias dos cosas: sistemas de medición y de retribución por resultados.</p>
<p>El Plan Ceibal –ahora extendido a secundaria– permite que cualquier evaluación de desempeño pueda realizarse en una forma masiva, simultánea, simple, económica y rápida. Hoy se dispone de las herramientas necesarias para saber qué tanto se aprende. Luego, es necesario retribuir, no necesariamente de forma económica, a los docentes y directores por los logros destacados en su labor. El hecho que los niños tengan distintas preparaciones y ritmos de aprendizaje en función de su contexto socioeconómico no es un obstáculo insalvable para medir, atribuir y difundir resultados, pero choca frontalmente con la filosofía y la legislación imperante.</p>
<p>Es necesario asimismo permitir que los padres se puedan involucrar en la educación de sus hijos, cuando tengan disposición para hacerlo. Para ello es necesario brindarles información sobre el desempeño de las diversas instituciones y darles la oportunidad de elegir.</p>
<p>Todo lo antes dicho representa un cúmulo de herejías para el <em>establishment</em>: permitir a los padres responsables tomar decisiones (de igual forma que lo hacen quienes envían sus hijos a una institución educativa privada), exigir comportamientos responsables a los padres beneficiados por los programas de asistencia social, retribuir y reconocer a los docentes por los resultados alcanzados, dar libertad de acción a quienes gestionan los institutos educativos públicos y brindar información pública sobre qué tan bien lo han hecho.</p>
<p>Estas ideas no agotan lo que hay que hacer, pero contemplan los requisitos mínimos de un marco institucional que se base en la racionalidad y el bien común, y no en el interés corporativo, el voluntarismo o el dogmatismo ideológico.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/El-Observador-9-de-noviembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 9 de noviembre de 2011.</a></p>
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		<title>La Navaja de Ockham y la educación</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Nov 2011 11:50:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pluralitas non est ponenda sine necessitate (la pluralidad no se debe postular sin necesidad) es un principio metodológico que se atribuye al fraile franciscano inglés del siglo XVI Guillermo de Ockham. Expresado más simplemente, este principio dice que las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad o que frente a dos teorías que parecen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Pluralitas non est ponenda sine necessitate</em> (la pluralidad no se debe postular sin necesidad) es un principio metodológico que se atribuye al fraile franciscano inglés del siglo XVI Guillermo de Ockham. Expresado más simplemente, este principio dice que las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad o que frente a dos teorías que parecen tener igual capacidad explicativa, la más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.</p>
<p>Cuando los especialistas en educación son convocados para procurar explicar porqué nuestro sistema educativo no funciona y el consultado habla de la “complejidad”  y la “pluricausalidad” del problema, siento la necesidad irresistible de aplicar la navaja. Recuérdese que Ockham no decía que hay que desterrar las teorías complejas, sino que sólo hay que admitirlas cuando sólo ellas pueden explicar el problema que se procura entender. Veamos pues una teoría que pretende ser simple para entender algunos temas medulares con respecto a lo que le sucede a la educación nacional.</p>
<p>La información disponible indica que las tasas de deserción del sistema educativo público son muy altas, y que los alumnos que no desertan aprenden poco. Propongo tres causas que podrían explicar el fenómeno y cuya corroboración empírica es factible.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La educación sincrónica</span>. El profesor Luis Osin sostiene que el sistema educativo masivo actualmente aplicado fue concebido en la época de la revolución industrial, asimilando a la educación los sistemas desarrollados para la manufactura. De igual forma que el proceso de manufactura parte de materia prima homogénea, el sistema educativo agrupa a los alumnos de acuerdo a su edad, bajo el presupuesto que estos niños y jóvenes son razonablemente homogéneos desde el punto de vista de su desarrollo cognitivo. Luego se supone que para año lectivo (nuevo procesamiento del insumo intermedio) esa homogeneidad se mantiene. Cuando eso no se da, el alumno debe volver a cursar ese año (los reprocesos del sistema fabril). Los estudios realizados indican que el supuesto de la homogeneidad no se da. Los niños ni son homogéneos ni aprenden a la misma velocidad. Una herramienta que han usado mucho en las investigaciones de este fenómeno son los test adaptativos, los que han tenido mucho auge con el desarrollo de la informática. En los test adaptativos el set de preguntas que se formulan a quien lo hace se va adaptando de acuerdo a cómo se va desempeñando. Si el estudiante no está respondiendo adecuadamente las preguntas para el nivel en el que se supone que está, pasa a realizar preguntas correspondientes a un nivel inferior, y así sucesivamente hasta llegar al nivel en que su desempeño es satisfactorio. De la misma manera, cuando el estudiante responde excepcionalmente bien a las preguntas que se le formulan, el programa pasa a formular preguntas de niveles sucesivamente más exigentes, hasta llegar al “nivel de su incompetencia”. Los resultados que se han obtenido en otros países (en Uruguay no se han aplicado aún) muestran que los alumnos se distribuyen en forma normal desde el punto de vista de sus habilidades en materias básicas curriculares. ¿Qué quiere decir esto? Que en una clase de segundo año de secundaria, por ejemplo, habrá alumnos cuyo desempeño es el que se esperaría de quien está en cuatro de primaria y otros que estarían en condiciones de desempeñarse satisfactoriamente en tercer año del ciclo básico.</p>
<p>Nuestra hipótesis es que en Uruguay se da lo mismo que en el resto del mundo: los alumnos de cada edad tienen muy diversos niveles de desarrollo en materia educativa y sus velocidades de aprendizaje también varían. Frente a esto tenemos un sistema de educativo que presupone que todos los alumnos de cada grado están preparados para él y avanzan a la misma velocidad (educación sincrónica). En esta perspectiva, la desintegración de la familia, la reducción del nivel educativo de los padres, las diferencias socioeconómicas, no generan el fenómeno, sino que lo agravan. No estamos ante un problema cualitativamente nuevo, lo que sucede es que antes esa distribución tenía un porcentaje muy alto de los alumnos que se correspondían al grado en el que estaban, y ahora esa distribución se “acható”, con un ala izquierda (aquellos que deberían estar en un grado inferior) cada vez más larga y alta (más alumnos que no alcanzan el nivel de conocimientos requerido y con preparaciones correspondientes a grados cada vez menores).</p>
<p>Es posible aplicar test adaptativos a los alumnos de los diversos grados. Estos test aportan información muy útil. A diferencia de los exámenes tradicionales que simplemente indican el grado en que el alumno ha asimilado los conocimientos específicos del grado, estos exámenes permiten establecer qué tan alejado está el alumno de lo que debería saber. Luego es posible analizar si existe correlación entre las deserciones que se producen en el sistema educativo y la distancia que existe entre el nivel de aprendizaje que el sistema dice que ha alcanzado y lo que realmente sabe. También es posible, una vez que los exámenes se aplican a los mismos alumnos año tras año, determinar si efectivamente hay diversas velocidades de aprendizaje que el sistema educativo no puede “emparejar”. Si así fuera, lo que encontraríamos es que hay alumnos cuyos conocimientos y habilidades se van distanciando año tras año de las que debería poseer. También podríamos saber si el sistema no está emparejando hacia abajo. De darse esto último, lo que veríamos es que el ala de la derecha –aquellos alumnos talentosos o aplicados que están por encima de su grupo- se va acortando a medida que el sistema actúa.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Disciplinas instrumentales.</span> Las disciplinas que se imparten en las instituciones educativas no son independientes entre sí. Hay disciplinas que se dan en llamar instrumentales, dentro de las que se destacan matemáticas e idioma español. Estas disciplinas se caracterizan por generar las bases sin las cuales el alumno carece de las habilidades mínimas requeridas para poder incursionar exitosamente en las restantes.  El Diccionario de la Real Academia Española tiene unas 283 mil palabras, el Diccionario Esencial de la Lengua Español tiene 50 mil y el Diccionario del Estudiante 30 mil. ¿Qué puede entender de literatura o filosofía un muchacho que tiene un vocabulario de menos de mil palabras, muchas de las cuales ni siquiera son parte del lenguaje estándar? ¿Cómo puede leer El Quijote, un libro que emplea 8 mil palabras, quien domina menos de la décima parte? ¿Cómo se imparte otra lengua a quien no domina siquiera la propia? ¿Cómo enseñar ciencias físicas a quien no domina las herramientas matemáticas elementales?</p>
<p>¿Cómo verificar esta hipótesis? También aquí es posible medir, por ejemplo, la amplitud del vocabulario en el lenguaje estándar de los alumnos, y luego evaluar qué correlación tiene esto con su desempeño en disciplinas que dependen de la comprensión del lenguaje escrito (literatura, historia, sociología, filosofía). Es importante que ninguna de estas mediciones se base en la calificación del docente, porque dichas evaluaciones no son aptas para realizar comparaciones. También es posible medir el dominio que el alumno tiene del razonamiento lógico y su correlación con el desempeño en las disciplinas de base matemática (matemática, física, química, astronomía).</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Estructuración del conocimiento</span>. Una de las particularidades de algunas disciplinas, particularmente las instrumentales, es que el conocimiento está altamente estructurado y posee una secuencia definida. El caso más claro es el de las matemáticas. Cada una de las diversas áreas en que se encuentra divida las matemáticas están interrelacionadas, al mismo tiempo que algunas de esas áreas son prerrequisito para el domino de las restantes. Por ejemplo, un adecuado manejo de la teoría de los conjuntos se vital para comprender la lógica. Sin dominio del álgebra no es posible incursionar en el análisis matemático. Siendo conscientes de esta realidad los sistemas educativos de todo el mundo imparten estos temas en una secuencia definida. ¿Qué pasa cuando un alumno le toca un mal profesor de matemática un año? Se corta el proceso de aprendizaje, y por más bueno que sea el profesor el año próximo, no tendrá las bases para entender.</p>
<p>También aquí es posible buscar una verificación empírica de la hipótesis. Si la tesis de la estructuración es correcta, si se sigue el desempeño de un alumno a lo largo de los años en las disciplinas instrumentales, encontraremos que habrá una tendencia marcada en el sentido que cuando hay un año en el que hay una merma significativa en su desempeño, esto implicará un déficit permanente en todos los años posteriores.</p>
<p>Estas tres hipótesis dan una explicación simple del fenómeno de la deserción: se van porque saben que están perdiendo el tiempo. Llega determinado momento en que el muchacho se da cuenta que la distancia entre lo que sabe y lo que debería saber se ha vuelto demasiado grande como para pretender “alcanzar al pelotón”. También ayuda a explicar la desmotivación de los docentes, enfrentado a grupos de una diversidad tal que exigirían una dedicación que no pueden brindar, y teniendo que elegir si abandonará a los rezagados o hará perder el tiempo a los mejores.</p>
<p>Algunos colegas me han planteado si el éxito del Liceo Jubilar no es evidencia que las causas son otras que las aquí enunciadas. No creo que sea así. El Liceo Jubilar tiene muy pocos requisitos de ingreso, pero muy importantes: que la familia del postulante viva en el barrio, se encuentre por debajo de la línea de pobreza y que el muchacho desee aprender y que su familia lo apoye. Todos estos requisitos hacen que los alumnos del Liceo Jubilar sean grupos muchísimo más homogéneos que los de una institución educativa pública. Por otra parte, la motivación y dedicación de todos los docentes de esa institución se traducen en una atención mucho más personalizada a los alumnos, particularmente aquellos cuya preparación o velocidad de aprendizaje lo requiera. Al mismo tiempo que los factores de éxito del Liceo Jubilar no son ajenos a esta línea de análisis, no lo agotan. Se trata de una institución con un sentido de misión, una mística y una capacidad de gestión que indudablemente pesan preponderantemente en los resultados. Nuestro análisis tiene una capacidad explicativa mucho mayor cuando se aplica a un grupo que es bastante más homogéneo en lo que refiere a esos parámetros (homogéneo por déficit), constituido por el más de medio millón de estudiantes que van a la enseñanza pública.</p>
<p>¿Esto implica que estas tres hipótesis dan una explicación completa y definitiva del problema de la educación pública? En las ciencias humanas nunca existe eso, sólo existen aproximaciones, cuya capacidad explicativa siempre corre el riesgo de ser transitoria. El ser humano siempre cambia, muchas veces de la mano de las ciencias humanísticas que le dan herramientas para hacer consciente y comprensible determinados aspectos de su comportamiento. La ventaja de las hipótesis que hemos enunciado es que permiten su corroboración, al mismo tiempo que –de ser válidas- sugieren acciones concretas a tomar. La educación siempre tendrá problemas, y que los problemas a solucionar sean nuevos no será sino un síntoma de avance.</p>
<p>Publicado en Opinión, El Observador, 8 de noviembre de 2011.</p>
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		<title>Los frutos de la constancia</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 08:22:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Regent</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Convertirse en experto en algo depende mucho más de la práctica y del entrenamiento deliberado que de condiciones innata.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que alguien triunfa en forma muy destacada, ya sea en el deporte, como nuestro Diego Forlán, o en el mundo de la empresa, como lo hizo el difunto Steve Jobs, surge la discusión acerca de si los expertos nacen o se hacen. La respuesta más sencilla, la que nos deja a todos más serenos, es la primera. Si el éxito de clase mundial es algo innato, no hay de qué sentirse culpable. No hay nada que se pueda hacer, si no vino con los genes, no vale la pena esforzarse.</p>
<p>Sin embargo, según Ericsson, Prietula &amp; Cokely<a href="#_ftn1">[1]</a>, convertirse en experto en algo depende mucho más de la práctica y del entrenamiento deliberado que de condiciones innatas. Según estos autores, <em>el desempeño verdaderamente superior no es para los pusilánimes ni para los impacientes. El desarrollo de una genuina experticia requiere lucha, sacrificio y una autoevaluación honrada y a menudo dolorosa.</em></p>
<p>Ericsson se apoya en una investigación de Benjamín Bloom, en la cual estudió la niñez de 120 competidores de elite en campos tan<a rel="attachment wp-att-5888" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/11/los-frutos-de-la-constancia/destaque-el-observador-2-de-noviembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5888" title="DESTAQUE El Observador 2 de noviembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/DESTAQUE-El-Observador-2-de-noviembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="80" /></a>variados como la música, el arte, las matemáticas o la neurología. Increíblemente para muchos, los resultados no arrojaron correlación alguna entre el desempeño sobresaliente y el coeficiente intelectual. Apenas halló una cierta correlación con la altura y talla corporal en los casos de los deportes.</p>
<p>Lo que Bloom concluyó es que <em>todos los competidores sobresalientes que él investigó habían practicado intensamente, estudiado con entrenadores dedicados y contado con el apoyo entusiasta de sus familiares y parientes a lo largo de sus años de desarrollo</em>.</p>
<p><strong>Esfuerzo sostenido</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Más de dos décadas atrás, cuando comenzábamos con el IEEM, recibimos la visita de Juan Antonio Pérez López, uno de los más distinguidos profesores del IESE, que pasó unos días en Montevideo aconsejando cómo desarrollar la Escuela. Cuando le dijimos que los que allí estábamos, apenas llegando a los treinta años de edad, éramos el cuerpo de profesores, con mucho cariño y no sin cierta condescendencia nos explicó que un profesor del Método del Caso necesitaba como mínimo diez años para poder llegar a serlo.</p>
<p>Esos diez años son los mismos que Ericsson menciona cuando dice que entre los que llegan a expertos es casi imposible saltarse la regla de las 10.000 horas. Pero no se trata de pasar diez años haciendo lo mismo. En realidad se trata de hacer esfuerzos sostenidos haciendo las cosas que uno no sabe hacer bien.</p>
<p>En el ejemplo del golf (ver recuadro) se ve claramente que es algo muy diferente repetir una y otra vez las mismas<a rel="attachment wp-att-5900" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/11/los-frutos-de-la-constancia/ejemplo-el-observador-2-de-noviembre-2011-4/"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-5900" title="EJEMPLO El Observador 2 de noviembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/EJEMPLO-El-Observador-2-de-noviembre-20113-159x350.jpg" alt="" width="159" height="350" /></a>rutinas, que desarrollar una práctica inteligente, que busca mejorar y perfeccionar en cada uno de los factores críticos para alcanzar el nivel de experto.</p>
<p><strong>Tener un norte claro</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Parece que una condición básica para aspirar a ser un experto en la ocupación que cada uno elija es precisamente desear alcanzar ese estatus. Y tal deseo debe estar presente en los años en que comenzamos nuestras carreras.</p>
<p>En el arte y en el deporte es bastante evidente que los sacrificios de entrenamiento sostenido han de comenzar desde la niñez, pues en caso contrario es imposible descontar la ventaja en horas de práctica acumulada del resto de los competidores. Pero algo similar ocurre en las profesiones o en el mundo de la empresa.</p>
<p>La juventud, tiempo de formación básica por excelencia, así como los primeros años de trabajo han de estar orientados a desarrollar competencias que apunten a algún norte. Muchas veces la tentación, muy entendible, de un buen salario en los primeros años de trabajo, arruina la posibilidad de perfeccionamiento de jóvenes profesionales que podrían haber seguido un camino de entrenamiento y desarrollo, que escalón a escalón los podría haber llevado a un nivel de perfeccionamiento que ya nunca alcanzarán.</p>
<p>No es necesario que todos y cada uno decidan convertirse en expertos en algo, pero en realidad tampoco es necesario que se abandone esa aspiración. Cuando la discusión de la educación nacional se focaliza en exclusividad en alcanzar niveles básicos que apenas aspiran a la contención social, quizás el daño más grave está en no creer que entre esos chicos <em>problemáticos</em> esté en potencia la posibilidad de desarrollo de grandes artistas, empresarios, políticos o deportistas.</p>
<p>El camino de la exigencia inteligente de la mano de buenos mentores, sean estos jefes o profesores, es mucho más redituable para cada joven y para la sociedad en conjunto que cualquier actitud generalizada de complacencia y facilismo irresponsable.</p>
<p><a href="#_ftnref1">[1]</a> La formación de un experto, Ericsson, Prietula &amp; Cokely, HBR, agosto 2007</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/El-Observador-2-de-noviembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 2 de noviembre 2011.</a></p>
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		<title>Octubre 2011</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/octubre-2011/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Oct 2011 12:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Negocios</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista]]></category>

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		<description><![CDATA[Año XIV &#124; número 5 &#124; Octubre 2011 &#124; revista nº55 EDITORIAL QUE HAY PARA LEER EN ESTE NÚMERO 2ª LECTURA - Comprender primero, vigilar después. Por Pablo Regent - L11-S: Diez años después en el mundo árabe y en Occidente. Por Francisco J. Pérez-Latre - El emprendimiento decisivo: la propia carrera profesional. Por Juan José [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<div>
<p>Año XIV | número 5 | Octubre 2011 | revista nº55</p>
<p></p><div id="columna1"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/editorial.pdf" target="_blank">EDITORIAL</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/que_hay_para_leer.pdf" target="_blank">QUE HAY PARA LEER EN ESTE NÚMERO</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/segunda.pdf" target="_blank">2ª LECTURA</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/segunda.pdf" target="_blank"><br />
</a>- Comprender primero, vigilar después. Por Pablo Regent<br />
- L11-S: Diez años después en el mundo árabe y en Occidente. Por Francisco J. Pérez-Latre<br />
- El emprendimiento decisivo: la propia carrera profesional. Por Juan José García</p>
<p>LA ENTREVISTA.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/entrevista.pdf" target="_blank"> Pedro Garra, MBA 2005<br />
“No hay que quejarse del entorno sino interpretarlo y aprovecharlo&#8221;</a></p>
<p>ARTÍCULO. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/artículo.pdf" target="_blank">Exprimir las oportunidades comerciales. Reflexiones para vender más y mejor</a><br />
Por Cosimo Chiesa</p>
<p>COLUMNAS<br />
OPINIÓN. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/opinion.pdf" target="_blank">¿Una nueva &#8220;revolución cubana&#8221;? El tiempo dirá</a><br />
Por Andrés Gil Petersen</p>
<p>LEGAL. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/legal.pdf" target="_blank">OCDE y las sociedades por acciones: ¿el fin del anonimato?</a><br />
Por Gonzalo Lorenzo</p>
<p>RRHH. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/rrhh.pdf" target="_blank">Capacitar líderes, ¿se puede?</a><br />
Por Felipe Cat e Inés Martínez</p>
<p>abc DE ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/abc.pdf" target="_blank">La Unión Europea: frente a la mayor encrucijada de su historia</a><br />
Por María Noel Laborde y Leonardo Veiga</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/humor.pdf" target="_blank">HUMOR.</a> Por Diego Abelenda</p>
<p></p></div><p></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a></p><div id="columna2"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a>FOCALIZADO.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/focalizado.pdf" target="_blank"> Orientales,<em> ¿unplugged?</em></a></p>
<p>Uruguay en indicadores&#8230;<br />
Global Iformation Technology Report</p>
<p>Recursos web</p>
<p>ADSL en la región</p>
<p>ENTREVISTAS<br />
Gabriel Colla &#8220;Podríamos ser el país con mayor velocidad de acceso a internet y gratis&#8221;<br />
Pablo Milburn &#8220;El país está mal conectado a internet a nivel internacional&#8221;<br />
Pablo Sartor &#8220;El ancho de banda abundamte y escalable es definitorio&#8221;</p>
<p>Índices de conectividad 2010-2011<br />
Foro Económico Mundial</p>
<p>Banda Ancha para América Latina<br />
CEPAL</p>
<p>Velocidad de conexión</p>
<p>Recortes de prensa</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/interesa.pdf" target="_blank">INTERESA<br />
</a>-  EEUU: ¿habrá una generación del 11-S?<br />
-  La generación digital aprecia los libros, aunque no los lea tanto<br />
-  ¿Qué hacer con los alumnos que suspenden?<br />
-  Aumenta el desempleo de larga duración</p>
<p>HOY &amp; AYER. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/11/hoy_ayer.pdf" target="_blank">Marca corporativa y responsabilidad social: dos eficaces comunicadores</a><br />
Por José Abó</p>
<p></p></div><p></p>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Steve Jobs y el sentido de misión</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/steve-jobs-y-el-sentido-de-mision/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2011 08:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Socrates</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué dicen de Steve Jobs? Su personalidad, su capacidad, sus invenciones y productos. Una reflexión sobre la misión de Apple y de su líder.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.iese.edu/Aplicaciones/faculty/facultyDetail.asp?lang=en&amp;prof=JMRM" target="_blank">Josep María Rosanas</a>, profesor del IESE</p>
<p>En los días posteriores al fallecimiento de Steve Jobs se ha producido un auténtico alud de artículos sobre su persona. La mayor parte destacan su personalidad como visionario, como persona que se adelantó a su tiempo y diseñó el futuro, como emprendedor insaciable, como luchador nato, comprometido con la excelencia y como aceptador de riesgos que en ocasiones podían parecer excesivos.</p>
<p>Otros destacan su capacidad para volver a flote cuando todo parecía perdido. Finalmente, algunos mencionan la dificultad de trabajar con él: convivir con un genio como jefe no es cosa fácil. El éxito actual a veces hace olvidar que él fue despedido de Apple, que Apple pasó por tiempos duros y que su recuperación no tuvo lugar realmente hasta la invención del iPod, bajo su iniciativa.</p>
<p><strong>Sentido de misión</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Sin embargo, echo un poco de menos en todo lo que se ha dicho el mencionar su sentido de misión. No la encontraremos donde es habitual en otras empresas: en su página web, en lugar destacado, y con muchos adornos, bombo y platillos.</p>
<p>De hecho, si buscamos en su página web, solo lo encontramos en el apartado “Frequently Asked Questions”. Allí, en lugar de las palabras bonitas de siempre (que, en un tanto por ciento muy elevado de los casos, son vacías de significado), nos encontramos con una descripción de sus productos: “Apple diseña Macs, los mejores ordenadores personales del mundo, con OS X, iLife, iWork, y software profesional. Apple lidera la revolución digital musical con sus iPod y la tienda online iTunes. Apple reinventó el teléfono móvil con su revolucionario iPhone y App Store, y ha introducido recientemente su mágico iPad, que está definiendo el futuro de los medios móviles y de los dispositivos de computadora.”</p>
<p>Se suele ser injusto con Jobs, y con Apple, cuando se habla de la historia de todo esto y se celebra a bombo y platillos el aniversario equis de los PC de IBM: se olvida que el Apple II y el Visicalc (la primera hoja de cálculo manejable de la historia) estaban ya allí antes y que contribuyeron más que nadie a que la computadora personal y la hoja de cálculo empezara a generalizarse. Y no digamos cuando llegó el Mac. De hecho, y aunque después “perdió la batalla” en participación en el mercado de manera comercial, la ganó intelectualmente en todos los frentes: el sistema Windows es, en frase del propio Jobs, una mala copia del sistema del Mac.<a rel="attachment wp-att-5793" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/steve-jobs-y-el-sentido-de-mision/destaque-el-observador-26-de-octubre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5793" title="destaque El Observador 26 de octubre  2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/destaque-El-Observador-26-de-octubre-2011.jpg" alt="" width="136" height="91" /></a></p>
<p>Igual que se suele decir que “dime de qué presumes y te diré de qué careces”, se podría decir “dime de qué no presumes y te diré lo que sí tienes”. Es imposible tener un sentido de misión más claro que el que se deriva de lo que realmente dice la cita anterior: hacemos cosas relacionadas con la electrónica que le hacen la vida más fácil y agradable a la gente.</p>
<p>Esa fue su obsesión desde el principio: hacer una computadora “user friendly”, que todos fueran capaces de utilizar. Y lo consiguió. El Mac es el gran invento de la informática: antes de él, quien quisiera utilizar una computadora debía tomar clases durante varios meses antes de ser capaz de hacer algo útil con ella. Con el Mac se podía hacer cosas útiles el mismo día que llegaba a la mesa de uno. Resolver las necesidades de los clientes con productos excelentes, este es su sentido de misión.</p>
<p><strong>¿Filantropía?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Pero hay otro aspecto en el que se es injusto con él. Sorkin, conocido periodista del New York Times, se sorprendía el pasado agosto de que siendo “un genio, un innovador, tal vez el rico más admirado en el mundo”, no fuera “un filántropo destacado”.</p>
<p>No me gusta la palabra, porque un “filántropo” es con más frecuencia un “excéntrico” que otra cosa. Pero sí me gustaría hacer notar que, aunque es muy meritorio que un rico sea filántropo y ceda, pongamos por caso, la mitad de su fortuna a la humanidad (cosa a la que parece que Jobs se negó), es más importante que lo que hace profesionalmente tenga un sentido social, de resolver las necesidades de los demás a través del mercado, porque esto no afecta a la mitad de su fortuna, sino a su fortuna toda entera.</p>
<p>Cuando hablamos de responsabilidad social de las empresas, muchas veces nos fijamos en la filantropía, en el impacto de lo que hacen en el medio ambiente y en que, en general, no se violen determinados principios socialmente aceptados.</p>
<p>Se nos olvidan dos cosas: que lo primero es que el producto de la empresa sea algo que resuelva necesidades reales tal como hemos dicho, y que, para que esto sea posible en cometidos difíciles y que puedan avanzar al resto del mundo, se precisa que los empleados  estén identificados con la empresa y con este sentido de misión.</p>
<p>A Jobs no se le olvidaban estas cosas. Fíjense: “Ser el más rico del cementerio no me importa&#8230; Sí me importa que me pueda ir a la cama cada noche pensando que hemos hecho algo maravilloso”. “Mi trabajo no es ser fácil con la gente. Mi trabajo es agarrar a esta magnífica gente que tenemos y hacer que sean mejores”. Sobran comentarios.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/El-Observador-26-de-octubre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 26 de octubre 2011.</a></p>
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		<item>
		<title>Como los gatos</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/como-los-gatos/</link>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 08:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Fidelidad y lealtad en las empresas. ¿Qué sucede con las nuevas generaciones? Jóvenes como gatos, para ellos el ámbito laboral que es como la casa para el gato.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya bastante tiempo leí en la sección literaria de La Nación un trabajo que había ganado el concurso organizado por ese medio al mejor ensayo. Hablaba sobre la juventud, sobre los nuevos jóvenes de entonces. Me pareció muy agudo y retuve de él una metáfora que comparaba a los jóvenes con los gatos. Independientes, dispuestos a establecer relaciones en la medida de sus necesidades, sin importarles demasiado la continuidad ni la estabilidad de las mismas. Fieles, sobre todo, a su propio proyecto de vida.</p>
<p>Traigo a colación la comparación de los nuevos jóvenes con los gatos, porque aunque aquellos que inspiraron al  autor ahora seguramente ya han alcanzado su primera madurez, no han desaparecido esas características en los jóvenes de ahora. Concretamente en esa tan mentada generación Y, que constituye el personal más numeroso del actual mercado laboral que ya está resultando un calvario para los directivos. En más de una oportunidad los he escuchado decir que es muy difícil dirigir a estos nuevos colaboradores porque son “irracionales”.</p>
<p>Seguramente para una persona que se haya formado en las ciencias duras, o que haya olvidado que fue un adolescente, le resulten incomprensibles las aspiraciones y requerimientos de la nueva generación. Pero lo que muy probablemente no adviertan estos directivos es que en los humanos no suele haber comportamientos irracionales (dejando de lado conductas patológicas), sino de una racionalidad diferente que hay que esforzarse por comprender aunque haga estallar los propios modelos mentales. Esfuerzo comprensivo ineludible porque es imposible dirigir a  personas de las que se ignora las claves de su conducta.</p>
<p><strong>No como los perros…</strong></p>
<p>Pienso que puede ayudar mucho a los directivos entender que quizá la solución a sus desconciertos es que están esperando una lealtad similar a la que puede tener un perro con su dueño, en lugar de imaginar que la nueva fuerza laboral está constituida por “gatos”. Seres a los que no hay que darles de comer, que ya no toleran adaptarse a los hábitos de su dueño, ni a sus órdenes y reconocimientos, como los perros, sino que lo único que esperan en tener un ámbito laboral en el que puedan desarrollar su propio proyecto de vida.</p>
<p>Por tanto lo que más importa para retener a este talento joven, que lo hay, y mucho, es generar un clima laboral grato. Pero<a rel="attachment wp-att-5721" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/como-los-gatos/destaque-el-observador-19-de-octubre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5721" title="destaque El Observador 19 de octubre  2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/destaque-El-Observador-19-de-octubre-2011.jpg" alt="" width="136" height="199" /></a>sin exigir unas lealtades que normalmente se reservan para los eventos deportivos. Pero no puede pretenderse que se pongan la “camiseta” de la empresa. Una empresa que muchas veces ni se sabe de quién es, que se vende en cualquier momento, y en la que es imposible que le aseguren una fidelidad que pasó a formar parte de las historias que quizá podrán contarles sus abuelos.</p>
<p>Hace poco comencé una clase con un quiz sobre el caso que íbamos a discutir en el que el protagonista después de muchos años de significativas renuncias personales para llegar a ser nombrado gerente general de una empresa no es promovido y se siente profundamente frustrado. Recrimina entonces por mail al profesor de política de empresa que había tenido años antes en el MBA y le recomienda que en el futuro les enseñe a sus alumnos a no confiar en la empresa porque el “sistema” es insensible. En pocas palabras, se siente traicionado. El contenido del quiz era: “Santiago Lecube está convencido de que la empresa ha sido desleal con él. ¿Usted considera que es así? Fundamente su respuesta”.</p>
<p>La respuesta de uno de los asistentes me pareció acertadísima: “No. Está equivocado. La lealtad solo se puede esperar de las personas, no de la empresa”. Cuando lo felicité por considerar admirable la lucidez con que fundamentaba el error del personaje del caso, con una sinceridad rayana en la sorpresa me respondió: “Pero ni siquiera lo pensé, me salió solo”. Y esto último me pareció tan interesante o más que lo primero. No había tenido que pensarlo, que razonarlo: le salió espontáneamente.</p>
<p><strong>Destino de la lealtad</strong></p>
<p>A mi juicio el valor de la respuesta casi instintiva, es que responde a lo que podríamos llamar el ADN de la mentalidad de las nuevas generaciones: lealtad se tiene con las personas. De ahí la importancia decisiva que tiene ganarse esa lealtad de cada uno, una lealtad diferente a la que el amo puede conseguir de su perro.</p>
<p>Y de ahí también lo decisivo que resulta entender que si yo perdiera a un directivo de talento de menor rango al que me toca ejercer dentro de la empresa, quizá no esté perdiendo solo a <em>ese</em> directivo, sino también a aquellos colaboradores que se sienten a gusto trabajando con él. Porque sabe generarles un ámbito laboral gratificante, porque logra que consigan los objetivos sin estarles innecesariamente encima, en pocas palabras, porque consigue formar equipo, verdadero equipo, con unas personas que tienen un desempeño similar al de los gatos. Ni mejor ni peor que el equipo de los perros –más allá de las personales preferencias por determinados animales–: diferente.</p>
<p>Cuando era chico me explicaron sin demasiada fundamentación en estudios de etología animal que los perros eran fieles a sus dueños, y los gatos a la casa. Por eso aunque cambiaran los habitantes de una vivienda, seguramente el gato seguiría allí. Y pude comprobarlo en alguna ocasión en mi pueblo natal. Por eso ahora me pregunto: y si cuando queremos atraer, o retener talento, hiciéramos de la empresa la “casa” de estos nuevos colaboradores ¿no conseguiríamos lo que quizá no logramos desde el desconcierto ante los nuevos paradigmas de comportamiento de los jóvenes colaboradores que por no entenderlos decimos que son irracionales?</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/El-Observador-19-de-octubre-2011.pdf" target="_blank"> Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 19 de octubre de 2011.</a></p>
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		</item>
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		<title>No somos suecos</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 08:13:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>

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		<description><![CDATA[Suecia y Uruguay son países con muchas similitudes, no sólo en su estructura productiva y demográfica, sino en su afán redistribucioncita. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un mercado doméstico demasiado pequeño y un territorio poco poblado, con una población bastante homogénea, bien educada, que cree en las bondades de un estado benefactor, son las características comunes entre Suecia y Uruguay. Además, sus exportaciones se basan en los <em>commodities</em>.</p>
<p>En el caso de Suecia el mineral de hierro, los productos forestales y el acero fueron originalmente el grueso de sus exportaciones, que luego se diversificaron e incorporaron productos de ingeniería y electrónica cada vez más sofisticados. Suecia es al día de hoy una de las veinte economías más grandes del mundo y una de las pocas que ha logrado sustraerse de la crisis europea actual.</p>
<p>Todas esas similitudes hacen razonable que Suecia sea una referencia reiterada cuando se habla de un modelo de crecimiento con igualdad. Veamos algunos aspectos del modelo original de inserción internacional que Suecia aplicó entre las décadas del 30 y 70 del siglo pasado, en tanto son muy útiles para evaluar la situación que está viviendo Uruguay.</p>
<p><strong>El modelo, sus aplicaciones y consecuencias</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Uno de los objetivos del modelo era el pleno empleo, y los economistas suecos sabían que el pleno empleo requería elevadas tasas de crecimiento, y que eso implicaba para un país pequeño exportar, incorporando el mayor valor agregado posible.</p>
<p>También sabían que para ello debían ser competitivos en términos de sus costos de producción con relación al resto del mundo. Cuando una economía está cerca del pleno empleo se genera una presión de costes, que puede degenerar en una espiral inflacionaria.</p>
<p>Por esa razón el modelo sueco definió políticas fiscales y monetarias restrictivas, orientadas a mantener el equilibrio fiscal y cambiario, evitando la convalidación de eventuales aumentos de precios con emisión. ¿Qué efecto tenía esto? Sin poder aumentar precios, los sectores menos competitivos quedaban en desventaja ante eventuales aumentos salariales, que solo podían ser concedidos por quienes habían mejorado su competitividad.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-5617" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/no-somos-suecos/destaque-el-observador-12-de-octubre-2011/"><img class="size-full wp-image-5617 alignright" title="destaque El Observador 12 de octubre  2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/destaque-El-Observador-12-de-octubre-2011.jpg" alt="" width="136" height="131" /></a> ¿Qué hacía el gobierno? Cuando las empresas y sectores menos competitivos se contraían, intervenía por        medio de amplios programas de recapacitación y reubicación de los trabajadores que quedaban sin trabajo. Si  los puestos de trabajo en una región o sector desaparecían, facilitaba la transición hacia otros sectores que  requerían más recursos humanos.</p>
<p>Otro de los problemas derivados de los objetivos planteados era que los aumentos salariales reales pudieran  derivar en un incremento de los costos de producción que dejara a la industria fuera del mercado  internacional. Para evitar eso ataron los aumentos salariales a la productividad. Que la productividad de un trabajador aumente implica que produce más bienes en igual período de tiempo, por lo que su costo, medido por unidad producida, disminuye. Aumentos de productividad e incrementos salariales acordes se neutralizan mutuamente, manteniendo los costos unitarios de producción estables.</p>
<p>La política que se definió fue que, para las industrias exportadoras, el aumento de salarios nominales no podía ir más allá de las mejoras de productividad ajustadas por inflación. En los sectores productivos vinculados a bienes no transables –esto es, bienes que no son objeto de comercio internacional– se cuenta con la ventaja de no contar con la competencia de las importaciones.</p>
<p>Esto lleva a que exista un riesgo mucho mayor de que empresarios y trabajadores decidan mejorar su situación a expensas de los consumidores, trasladando a precios el aumento de costes de las concesiones salariales, sin mengua del margen de beneficios.</p>
<p><strong>Medidas suecas</strong></p>
<p>La solución sueca fue establecer que los aumentos salariales en estos sectores debían ser los mismos que para los sectores orientados a la exportación. ¿Cómo se pudo implementar esto? Por la vía de una negociación de salarios centralizada entre la Confederación Sueca de Sindicatos y la Confederación Empresaria Sueca que establecía las pautas generales de los aumentos para todos los sectores.</p>
<p>Otro de los objetivos a los que se apuntaba era una amplia redistribución del ingreso. Una de las características del modelo era que la política salarial establecía que los trabajadores con tareas similares debían percibir los mismos salarios, independientemente de la situación de la empresa que les daba empleo, al mismo tiempo que los salarios de los trabajadores de menores ingresos y calificación aumentaban por encima del salario de los trabajadores promedio. Esto llevaba a no fuera posible que una empresa sostuviera su competitividad en menores costos salariales que sus competidores nacionales.</p>
<p>El modelo, en su diseño original fue exitoso si bien tuvo costos. El alto nivel de impuestos, la progresividad de los mismos y la rigidez de las políticas salariales llevó a una drástica disminución de la cantidad de nuevas empresas, al mismo tiempo que llevó a muchas personas –las más calificadas o con mayor fortuna– a emigrar. La preservación de la productividad en todos los sectores de la economía no se hacía a expensas del desempleo, pero los trabajadores debían estar dispuestos a desarrollar nuevas destrezas, adquirir nuevos conocimientos y eventualmente trasladarse a otra región del país donde se encontraran las empresas que podían ocuparlos.</p>
<p>Hemos imitado muy bien el modelo sueco en sus objetivos, pero no parecemos dispuestos a aceptar los costos de su implementación coherente. Negar esos costos no quiere decir que estos desaparezcan, sino que serán sustituidos por otros, más pronunciados y negativos desde el punto de vista social.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/El-Observador-12-de-octubre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 12 de octubre 2011.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Sigan hambrientos, sigan alocados&#8221; Steve Jobs</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Oct 2011 13:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Negocios</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>

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		<description><![CDATA[Texto de la conferencia que ofreció Steve Jobs (1955-2011), exdirector Ejecutovo de Apple y Pixar Animation Studios, el 12 de junio de 2005 en la Ceremonia de Graduación de la Universidad de Stanford.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lea el discurso en la <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/sigan_hambrientos.pdf" target="_blank">Revista de Antiguos Alumnos del IEEM, nº 29, junio 2007.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>¿Sabría trabajar en un comité?</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/%c2%bfsabria-trabajar-en-un-comite/</link>
		<comments>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/10/%c2%bfsabria-trabajar-en-un-comite/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Oct 2011 08:16:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Manuel Calleja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante los años de bonanza se relajan algunas buenas prácticas de trabajo diario directivo. La dirección de las reuniones y comités directivos habituales es una de ellas. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los comités pueden ser un grupo de trabajo institucionalizado en la organización, formado por personas directivas con posiciones específicas en la empresa, las cuales, sistemáticamente se reúnen para tratar cuestiones que les afectan en sus distintas responsabilidades. Para la buena marcha se pueden distinguir dos tipos de aspectos: unos sobre su constitución; otros sobre su funcionamiento.</p>
<p><strong>Lo que se necesita para constituir un comité</strong></p>
<p>-     Estar institucionalizado el comité u oficializada la reunión de trabajo.</p>
<p>-     Pocas reuniones con pocos objetivos y relativamente importantes.</p>
<p>-     Tener bien definido su carácter: asesor, decisor, informador, supervisor, evaluador, formador, etc.</p>
<p>-     Que los miembros –entre tres y nueve- sean los adecuados a lo que se vaya a tratar y que sean los esenciales para ello. Sin grandes desniveles jerárquicos entre ellos.</p>
<p>-     Que la red de personas relacionadas con los miembros que puedan aportar externa y eventualmente algo, sea aprobada por la autoridad.</p>
<p>-     Quien presida debe ser alguien con autoridad reconocida por los  miembros. Conviene que sea una persona puntual, ordenada, capaz de trabajar y de hacer trabajar, de escuchar a los demás, conciliante, firme, de expresión clara y de juicio recto. Pero sin una personalidad excesivamente dominante.</p>
<p>-     Para decidir: solo sirven los individuos… tras asesorarse del comité.</p>
<p><strong>Tener en cuenta para el buen funcionamiento de un comité</strong></p>
<p>-    Ser muy riguroso en la puntualidad, al menos para el comienzo de la reunión. Procurar que su duración no exceda de las dos horas.</p>
<p>-     Que se establezcan previamente ciertos aspectos de los procedimientos de trabajo que va a seguir el comité. El orden del día y el acta resumen son imprescindibles repartidos a los miembros unos días antes y después.</p>
<p>-     El borrador del acta resumen será dado a conocer antes de la siguiente reunión del comité, por lo menos aprobado por cada uno de los asistentes.</p>
<p>-     El orden del día ha de representar el plan para seguir efectivamente durante las reuniones, y esto debe respetarse.</p>
<p>-     Debe existir una forma establecida para que los miembros puedan incluir en el orden del día –a través del secretario y con aprobación del presidente, antes que el mismo sea repartido– algún tema que desean que sea examinado por el comité.</p>
<p>-     Determinar cómo el comité va a tomar sus decisiones. Es recomendable el consenso general, pero esto no ocurrirá siempre. Votar responsabiliza, aclara las cosas, forma y deja constancia de la postura de cada uno. El voto secreto no es admisible adentro, pero de cara al exterior es el comité quien toma la decisión colegiadamente y conviene que haya reserva. No se trata de conseguir “mayorías” sino de ver qué prevalece respecto a cada asunto.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p>-     El igualitarismo no es necesariamente la norma más justa. La colegialidad –unidad básica de propósitos y tratamiento colectivo respetuoso con opiniones contrarias- pueden evitar que dos o tres personas puedan dominar el comité. Una costumbre frecuente es que la/el presidenta/e tenga voto de calidad caso de empate.</p>
<p>-     Es necesario que la/el presidente esté a la altura de su responsabilidad. Debe conseguir que en las reuniones del comité se planteen las cuestiones que son importantes, que “se vaya al grano”. La presidenta/e debe también estar atento a obtener la participación y la cooperación de cada componente.</p>
<p>-     Un procedimiento para el seguimiento: 1º) El comité designa a uno de sus miembros ejecutor. 2º) Esta designación consta en acta, junto con alguna indicación sobre la urgencia, medios, etc. 3º) Días después de la reunión, el secretario produce –además del acta– un memorándum (uno por acción) para recordar la acción que se ha decidido y asignado. 4º) Se reparten estos memorándums a cada miembro del comité. 5º) En el orden del día siguiente se reservan tiempos para que cada persona informe sobre el curso de la acción emprendida.</p>
<p>-     En caso de persistente desacuerdo hay que llegar a una síntesis de las discrepancias (¿dónde están las coincidencias?, ¿dónde las diferencias?), apartándose tanto del exceso de compromiso como de las peleas.</p>
<p>-     Seguir adelante con la misión encomendada al comité a pesar de la posible falta de colaboración de algún miembro. Pero si faltara algún esencial, se cancela la reunión. No se aceptan sustitutos de miembros esenciales.</p>
<p>-     Que el local posea un mínimo de condiciones: temperatura, ventilación, insonorización, iluminación, acústica y facilidades de conectividad.</p>
<p>Hay muchas experiencias y buenas prácticas sobre las reuniones. Se trata de elegir una sensata y aplicarla persistentemente. Muchos problemas en los directorios tienen su raíz en una mala labor de cooperación conjunta, antes que en incompatibilidades de carácter de los miembros, siempre que se tengan acuerdos básicos corporativos, es decir, que se sean socios adecuados para la empresa… Pero eso ya es otro tema que merece ser abordado en otra ocasión.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/10/El-Observador-5-de-octubre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 5 de octubre 2011.</a></p>
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		<title>Solo los soberbios sirven como jefes</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/09/solo-los-soberbios-sirven-como-jefes/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Sep 2011 08:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Mucho se ha hablado de la soledad del mando, pero pocas veces somos capaces de hacernos cargo de todo lo que implica.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No son pocos los directivos que aspiran a alcanzar el puesto más alto en la organización, deseosos de la “gloria” que a sus ojos acompaña ese logro. A veces llegan a sacrificar dimensiones muy valiosas de la vida personal para realizar esa aspiración.</p>
<p>Pero lo que no suelen tener en cuenta es que por lo general las cumbres son un desierto. Allí no hay nadie, o unos pocos. Y entre esos pocos que llegan la solidaridad no suele ser la virtud más frecuente: cada cual tiene que cuidar de sí. Y se supone que si uno ha llegado a esas altas cumbres es porque no necesita un clima demasiado confortable.</p>
<p>Mucho se ha hablado de la soledad del mando, pero pocas veces somos capaces de hacernos cargo de todo lo que implica: la temática se reduce a un tópico un tanto romántico. Pero lo álgido de la cuestión es que no se trata de la trama de una película sino de la vida misma, que cuando duele hiere con la fuerza que tiene lo real.</p>
<p>Fuertes no son los que no sienten el miedo –esos son unos inconscientes–, sino los que se sobreponen y lo vencen. Y quién no ha sentido miedo alguna vez cuando ha tenido que tomar alguna decisión difícil porque hay un conflicto importante de intereses, por ejemplo, y se quiere decidir con ecuanimidad.</p>
<p>Por mucho que se consulte, por más que se quiera consensuar una decisión, la última palabra la tiene <em>una</em> persona que es la que se hace responsable de las consecuencias.</p>
<p>Lo verdaderamente duro en estas cuestiones es que no hay decisiones óptimas: todas tienen su contrapartida. Solo se puede aspirar –juzgando las soluciones desde las deficiencias que implican hasta las más acertadas– a que sean lo menos malas posibles. Y esas serán las correctas. Pero hay que hacerse cargo de que nunca se podrá aspirar a una solución “feliz”: el <em>happy end</em> de las viejas películas de Hollywood son cosas del cine norteamericano del siglo pasado. Como dice el refrán, la realidad es que “nunca llueve a gusto de todos”.</p>
<p><strong>¿Jefe vanidoso o soberbio?</strong></p>
<p>En alguno de sus escritos Ortega divide a los hombres en dos clases: los vanidosos y los soberbios. Los primeros son los que necesitan del reconocimiento de los demás; a los últimos les basta que su imagen no quede opacada ante ellos mismos. Les importa muy poco el qué dirán. Sí les importa, y muchísimo, el concepto que tienen de sí mismos.</p>
<p>Aunque las cosas no sean tan así –el mismo Ortega sostenía que escribir es exagerar–, entre otras cosas porque toda división es un tanto arbitraria y caricaturesca –aunque el rasgo exagerado de la caricatura tenga su veracidad: vemos un dibujo deformado y decimos “es Fulanito”–, se entiende lo que señala el autor. Y eso aunque no haya personas vanidosas ni soberbias químicamente puras: varían las proporciones, pero predomina una tendencia o la otra.</p>
<p>Tomando en cuenta esta división de perfiles humanos, me atrevería a decir que solo sirven para jefes los soberbios. Aquellas personas que haciéndose cargo de que se pueden equivocar, no dudan a la hora de decidir. Siendo conscientes, además, de que seguramente recibirán críticas, muchas injustas por infundadas o decididamente mal pensadas.</p>
<p>Y ahora hay que señalar una característica muy importante de estos “soberbios”: estarán siempre dispuestos a rectificar si advierten que se han equivocado. Porque saben que rectificar el error no quita autoridad, al contrario, la incrementa. Cuando un jefe es incapaz de no reconocer sus errores (si es humano, cometerá alguno), sus colaboradores llegan a una doble posible conclusión: o es estúpido, lo que implica un pesar grande (¿a quién le gusta tener un jefe tonto?); o es hipócrita, y esto sí que puede resultar insoportable.</p>
<p>Pero se dirá: un soberbio que es capaz de reconocer sus errores y rectificar es humilde. Es verdad. Y esa es precisamente la humildad –que prefiero llamar “realismo” por todas las deformaciones que evoca esa palabra, ya que “humildad es andar en verdad”–  que necesita un jefe.</p>
<p>Un jefe realista que ha de aspirar a un único y exclusivo reconocimiento: el que suele acompañar a las decisiones que se toman de un modo no arbitrario ni caprichoso. Esas decisiones honradas, aunque no sean compartidas, suelen tener como mínimo el respeto que siempre despierta la honestidad. Y en un mundo de componendas, esa limpieza de intenciones genera una adhesión incuestionable.</p>
<p>Decía un autor que una persona llega a su madurez cuando es capaz de estar sola. No es alguien que huya de su propio vacío: tiene vida propia. Algo similar podría decirse de un directivo: solo cuando es capaz de asumir la soledad que implica el ejercicio del mando está capacitado para mandar.</p>
<p>Por eso si es un buen directivo, no solo no escapará de la soledad, sino que la buscará y la defenderá como un tesoro precioso, como ese ámbito en el que enfrentándose consigo mismo es capaz de dar cuenta ante su propia conciencia de sus decisiones más difíciles, asumiendo la ineludible responsabilidad que implican.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/09/El-Observador-28-de-setiembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 28 de setiembre de 2011.</a></p>
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		<title>Las tres incapacidades</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Sep 2011 08:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
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		<description><![CDATA[La comprensión del entorno dentro del cual la empresa desarrolla su actividad es una de las actividades fundamentales del empresario. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Comprender de qué forma se enfrentan los problemas colectivos es una de las variables claves al procurar anticipar los escenarios futuros que enfrentará un país. Es muy difícil prever los acontecimientos que impactarán a una sociedad, pero es posible entender cómo una sociedad los procesa y hasta qué punto es capaz de capitalizar los impactos positivos y neutralizar los que no.</p>
<p>A continuación abordaremos tres graves deficiencias en la forma en que la sociedad uruguaya procesa los problemas colectivos.</p>
<p><strong>Incapacidad para priorizar</strong></p>
<p>La delincuencia juvenil preocupa enormemente a la población. Una encuesta reciente indica que el 41% de la población la identifica como la mayor preocupación. Es en ese contexto que se ha planteado por parte del Partido Colorado y parte del Partido Nacional una reforma constitucional por la cual se reduciría la edad de imputabilidad, siempre y cuando el juez considere que el delincuente (de 16 o 17 años) tiene la madurez o el discernimiento suficiente para ser juzgado. La diferencia fundamental –en términos prácticos– entre reformar o no la constitución es el período de tiempo en que quien haya sido juzgado estará privado de libertad.</p>
<p>Ahora bien, ¿cuál es el problema en materia de seguridad que debe ser resuelto? Para unos es atacar las causas últimas de la delincuencia y reinsertar a los que ya delinquen, para otros es preservar a la sociedad de la agresión que esta implica. Así planteada la cuestión, cualquier debate entre las posiciones en pugna es inconducente.</p>
<p>Quienes están en contra de la reforma sostienen que no se ataca la raíz del problema, lo que quizás sea cierto, pero irrelevante al propósito de la reforma. Quienes están a favor resaltan los escasos resultados del INAU en reeducar al núcleo duro de los delincuentes juveniles y su incapacidad para retenerlos, cosa que también es cierta, pero también irrelevante para quienes están en contra, en tanto consideran que es una cuestión de seguir intentando y esperar.</p>
<p>Resolver todo al mismo tiempo es resolver nada. Los problemas deben priorizarse. ¿Por qué no se hace algo que parece evidente?</p>
<p><strong>Incapacidad para evaluar</strong></p>
<p>El Dr. Vázquez asumió la Intendencia Municipal de Montevideo en 1989 con el convencimiento que un aumento sustancial de los ingresos de los funcionarios municipales conllevaría una mejora notoria de su desempeño.</p>
<p>A partir de ese momento se incrementó la presión tributaria sobre los ciudadanos que residen en Montevideo, incrementando los <a rel="attachment wp-att-5444" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/09/las-tres-incapacidades/claves-el-observador-21-de-setiembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5444" title="CLAVES El Observador 21 de setiembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/09/CLAVES-El-Observador-21-de-setiembre-2011.jpg" alt="" width="134" height="174" /></a>ingresos municipales en un 350% medido en dólares en las dos décadas que han transcurrido.</p>
<p>En el 2009 la IMM recaudó 454 millones de dólares, de los cuales US$ 226 millones fueron destinados a salarios y US$ 74 millones a inversiones. Las últimas encuestas arrojan las peores evaluaciones de la gestión municipal en los últimos cuatro lustros.</p>
<p>Algo similar ha sucedido en la enseñanza. Se ha llegado a afectar el 4,5% del PBI a la educación pública y los resultados son cada vez peores. Actualmente, en Uruguay solo uno de cada tres estudiantes que entran al liceo lo terminan.</p>
<p>En el período 1992-2003 la tasa de egreso de la UDELAR (quienes terminan la carrera) fue de un 28%. De acuerdo a las evaluaciones realizadas por la Facultad de Ingeniería de la UDELAR, solo uno de cada veinte jóvenes que entran está adecuadamente preparado en las áreas básicas para iniciar la carrera.</p>
<p>Es evidente que asignar masivamente recursos y desear lo mejor no funciona. Hay evidencia contundente de ello en los resultados –falta de ellos– en materia de seguridad, enseñanza y también servicios municipales. ¿Por qué no cambiarlo?</p>
<p><strong>Incapacidad para limitar</strong></p>
<p>La crisis y estancamiento económico que padeció Uruguay de 1959 a 1973 tuvo un componente relevante en las pujas redistributivas. En un país que era incapaz de generar más riqueza los diversos grupos procuraban no ser ellos los que perdieran. En la última década hemos observado que estas pujas también se dan en los períodos de crecimiento, pero la cuestión no es ya quién no pierde, sino quién gana más a expensas del resto.</p>
<p>Los grupos mejor organizados preservan y amplían sus privilegios a expensas del resto de la población, que no está organizada. ¿Cuáles son los límites naturales a esas pretensiones? El mercado y el Estado. Por ejemplo, si las pretensiones del sindicato de una empresa son excesivas, el resultado será que la empresa para la que trabajan será desplazada por la competencia. Para evitar eso las negociaciones salariales son a nivel del sector. ¿Cómo se evitan ahora los excesos de grupos sectoriales?</p>
<p>El Estado debe poner límites, que en este caso deberían estar basados en las mejoras de productividad de las empresas del sector. Es claro que los convenios recientemente cerrados –particularmente los de los sindicatos más fuertes– conceden aumentos que exceden los incrementos de productividad. ¿Qué pasará luego?</p>
<p>Para compensar el desbalance las empresas aumentarán los precios a los consumidores y el Estado les dará apoyos para compensar las pérdidas de competitividad internacional. En vez de fijar los límites que no puede establecer el mercado, el Estado da la confianza en que pueden ser ignorados sin consecuencias. ¿Por qué lo hace?</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/09/El-Observador-21-de-setiembre-2011.pdf" target="_blank"> Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 21 de setiembre 2011.</a></p>
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		<title>Uno para todos</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/09/5396/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 08:24:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Socrates</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
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		<description><![CDATA[La nueva empresa tiene que basarse en el talento y en la creatividad de todos sus empleados. Desterrar el “todos para uno”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.iese.edu/Aplicaciones/faculty/facultyDetail.asp?lang=en&amp;prof=MJP" target="_blank">María Julia Prats</a>, profesora del IESE.</p>
<p>Horatio Alger (1832-1899) fue, un su tiempo, un influyente escritor estadounidense. Sus numerosos libros contribuyeron decisivamente a forjar el sueño americano. Eran historias de jóvenes que, con mucho esfuerzo y suerte, pasaban de fracasados a respetables hombres de negocios.</p>
<p>El único protagonista, un emprendedor solitario, un hombre hecho a sí mismo. Su misión: transformar una gran idea en un gran negocio. A su alrededor, cientos de personas anónimas y anodinas que le ayudan sin hacer preguntas. Incapaces de tener una visión propia, su máxima aspiración es ganarse un jornal.</p>
<p>Es la filosofía del capataz y sus obreros, del “todos para uno”. Alger vendió más de 20 millones de copias en una época en que sus libros no hacían más que corroborarse en la vida real. Eran los tiempos de John D. Rockefeller, de Andrew Carnegie o de Henry Ford.</p>
<p>Lo cierto es que incluso hoy, en pleno siglo XXI, siguen venerándose héroes como Steve Jobs, el fundador de Apple. Todavía se habla de personas, no de equipos. Pero hay que desmontar este tópico. Y no solo porque casi siempre los nuevos proyectos han sido obra de un equipo, y no de un individuo, sino porque hoy en día esta realidad es más importante que nunca.</p>
<p><strong>Emprendedor solitario</strong></p>
<p>La economía global ha dejado obsoleta la fórmula del emprendedor solitario, su gran idea, y los centenares de obreros a su servicio. Las ideas se pueden comprar o copiar, y los países en desarrollo cuentan con millones de personas dispuestas a trabajar por una fracción de nuestro salario.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-5448" href="http://socrates.ieem.edu.uy/2011/09/5396/claves-el-observador-14-de-setiembre-2011/"><img class="alignright size-full wp-image-5448" title="CLAVES El Observador 14 de setiembre 2011" src="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/09/CLAVES-El-Observador-14-de-setiembre-2011.jpg" alt="" width="136" height="205" /></a>Las grandes potencias occidentales, cuyo dominio económico está en entredicho, harán bien en abrir los ojos. Steve Jobs no trabaja solo. Ahora, incluso más que en otros tiempos, es la hora del equipo emprendedor, del “uno para todos”. La nueva empresa tiene que basarse en el talento y la creatividad de todos sus empleados.</p>
<p>Hoy, la ventaja competitiva proviene de la innovación continua, de pequeñas mejoras aplicadas una detrás de otra. Solo así se puede estar siempre un paso por delante y resistir la competencia internacional.</p>
<p><strong>El emprendedor y la nueva empresa</strong></p>
<p>En el corazón de esta nueva empresa, late el equipo emprendedor, germen de la organización emprendedora. Su máxima, fomentar la participación de todos sus miembros, porque sus habilidades, juntas, valen más que por separado. Además, a medida que el grupo soluciona problemas, los integrantes se conocen mejor y buscan la manera de ayudarse mutuamente.</p>
<div>
<p>Un modelo que ya aplica a una de las mayores y más antiguas empresas estadounidenses, la US Army. En1986, descartó un sistema que asignaba los destinos de sus soldados uno a uno a cambio de una fórmula con equipos fijos durante largas temporadas.</p>
<p>Un portavoz del ejército dijo: “Hemos descubierto que las personas funcionan mejor cuando forman parte de un grupo. Son más fiables. Y, además, se hacen responsables del éxito de la operación”. Una filosofía que, aplicada al mundo de los negocios, se traduce en trabajadores dispuestos y atentos a cualquier posible mejora, por pequeña que sea.ó un sistema que asignaba los destinos de sus soldados uno a uno a cambio de una fórmula con equipos fijos durante largas temporadas.</p>
<p>El emprendedor, por tanto, ha de saber formar equipo. Las habilidades de sus compañeros han de compensar sus defectos. Además, debe establecer una relación de igual a igual, lejos de las pirámides organizativas que se diseñan pensando tan solo para control. Y, como es prácticamente imposible que una sola persona pueda controlar todas las facetas de la empresa, hay que delegar. Pero otorgar confianza no es suficiente.</p>
<p>Si queremos que todos los miembros del equipo se esfuercen al máximo, hay que hacerlos partícipes del objetivo inicial. Aquí es donde el emprendedor debe poner en práctica sus dotes comunicativas. Al empezar debe vender su visión al resto del equipo. Luego, mantener un diálogo constante. Preocuparse por ellos, ser sincero con ellos y pedirles su opinión a menudo. Y, si al hacerlo le llueven críticas, tendrá que aceptarlas.</p>
<p>Hay algo que se observa en todos los equipos que han tenido éxito y, por extensión, en la mayoría de iniciativas que han tenido éxito. Es el respeto por la diversidad del otro. No se trata de tolerar las diferencias, sino de reconocer y aprovechar las cualidades del otro. Vivir la diversidad como una ventaja. Valorar al otro como lo que es, sin comparar ni medir su aportación con la de uno mismo.</p>
<p><strong>De la filosofía a los hechos</strong></p>
<p>Esta filosofía basada en la colaboración debe traducirse en hechos. Los responsables de la empresa deben apostar por la formación continua. Los resultados de la empresa deben reflejarse en los sueldos de todos sus integrantes. El trabajo rutinario debe evitarse al máximo; para eso, ya están las máquinas. Las personas deben concentrarse en decidir y en idear soluciones creativas.</p>
<p>Se trata, en definitiva, de abandonar el mito del genio solitario y abrazar la imagen del equipo. Lo curioso es que este tipo de historias de éxito, basadas en el compañerismo, el esfuerzo y el talento frente al modelo del individualismo galáctico, ya forma parte del  imaginario colectivo. Cada día aparecen en los periódicos de todo el mundo. Ahora, solo queda conseguir que pasen de las secciones de deportes a las de economía.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/09/El-Observador-14-de-setiembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 14 de setiembre de 2011.</a></p>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>El síndrome “Carlos de Inglaterra”</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/09/5384/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 Sep 2011 08:07:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Socrates</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[El sucesor durante años de un cargo directivo, de un cargo político, de un trono posee el síndrome de “Carlos de Inglaterra”. Condiciones para que un delfinado de larga duración sea exitoso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.iese.edu/Aplicaciones/faculty/facultyDetail.asp?lang=en&amp;prof=JRPA" target="_blank">José Ramón Pin</a>, profesor del IESE</p>
<p>La Reina Madre de Inglaterra murió con más de cien años. Isabel II lleva el mismo camino. Su hijo Carlos ya supera los sesenta y parece que todavía habrá de esperar para ser coronado. El síndrome de “Carlos de Inglaterra” es el eterno delfín o sucesor. Se produce cuando las expectativas de ejercer el poder se dan a muy largo plazo debido al alargamiento del período que ocupa la persona en la posición de vértice en la organización.</p>
<p>Esto ocurre a menudo en empresas familiares, especialmente en la segunda generación, cuando la primera es la del fundador de la dinastía. Pero también se puede dar en empresas de todo tipo.</p>
<p><strong>El delfinado eterno: ¿es posible?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Las experiencias históricas del delfinado de larga duración acaban generalmente mal. El delfín y, especialmente, los que forman su equipo (su corte), carecen de competencias y actividades específicas de gobierno porque no las ejercen. Se dedican a conspirar, para intentar sustituir al rey y su corte.</p>
<p>Por ello, para que un delfinado de larga duración se pueda dar con éxito deben concurrir algunas de las siguientes condiciones:</p>
<p style="padding-left: 30px;">a)  Que el delfín tenga un sentido muy claro de la lealtad a la corona, a la dinastía: en el caso de la empresa, a la presidencia. Entre sus valores, además de la lealtad, ha de estar también el de la independencia de criterio, para evitar que las personas de su alrededor susurren a sus oídos tentaciones de sublevación.</p>
<p style="padding-left: 30px;">b)  Que la corona, es decir, el presidente y hombre de vértice de la compañía, establezca contenidos concretos para el delfín. De esta manera el delfín da un sentido a su actividad.</p>
<p style="padding-left: 30px;">c)  Que la corte del delfín sea pequeña y leal al rey. Los problemas de sublevación proceden a menudo de los gobiernos, más que de los herederos.</p>
<p>Como no es tan fácil concitar estas condiciones, si una organización no espera modificar el vértice en un plazo largo, lo aconsejable es evitar delfines y apostar por buenos segundos, que deseen permanecer como tales.</p>
<p><strong>El buen segundo</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Las personas somos limitadas, reunimos unas competencias y carecemos de otras. Los equipos son necesarios. En la alta dirección, uno de los equipos más corrientes es la pareja de un primero y un segundo. El buen segundo cubre las espaldas del primero y nunca aspira a sustituirlo.</p>
<p>Las condiciones de un buen segundo son: a) lealtad absoluta a la persona del primero, incluso a costa de sufrir desgastes personales; b) complementariedad de las competencias del segundo respecto de las del primero; c) imagen de persona eficaz cercana al primero e influyente, pero nunca sustitutivo de él; d) fomentar la existencia de un amplio equipo que le convierta en prescindible.</p>
<p>El primero también tiene que tener condiciones para tener un buen segundo. Entre ellas destacan: a) lealtad y defensa de su segundo; b) capacidad de confiar en él temas que nadie más conoce; c) capacidad para transmitir que hay que contar con el segundo, pero que no es lo único con el que hay que contar, ya que el equipo es más amplio.</p>
<p><strong>El peligro: de buen segundo a imprescindible</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La última condición del segundo mencionada, fomentar la existencia de un equipo amplio que pueda prescindir de él mismo, y la última del primero, transmitir que el equipo es más amplio que el mero segundo, son muy importantes. Lo peor que le puede pasar a un “buen segundo” es convertirse en “el imprescindible”: es decir, que el equipo se reduzca solo a él mismo.</p>
<p>Entonces, el imprescindible cortocircuita, de manera consciente o no, las relaciones del primero con el resto del equipo y el mundo exterior. Eso conduce al aislamiento de la cúpula y a cometer errores por tener falta de información o de información sesgada, ya que todo lo que llega a la cabeza es filtrado por el imprescindible.</p>
<p>La figura del imprescindible solo tiene una ventaja: en caso de crisis o problemas, todos los errores achacan a él. Al final acaba siendo desmontado como chivo expiatorio. Ese proceso permite que el primero tenga tiempo para recompensar su figura. Pero no le deja inmune. Al contrario, es la siguiente pieza a cazar si la situación no mejora.</p>
<p><strong>Modular el delfinado: conclusiones</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Gestionar el delfinado es una labor ardua. El directivo delfín tiene que saber que se le otorga poder, nunca demasiado, y que él tiene que ganarse el liderazgo restante. También tiene que conocer que, según las circunstancias, puede no llegar a “reinar”, es decir, que puede padecer el síndrome de “Carlos de Inglaterra”.</p>
<p>Modular la figura del delfín requiere un pacto implícito entre el que posee el poder y el delfín; exige cumplir con las condiciones requeridas para ser un gran segundo, esperando que, según decida el destino, puede llegar o no a ocupar el primer sillón; exige fortaleza psicológica suficiente y sentido del deber por parte del delfín. Por último, supone la capacidad de frenar a sus propios equipos, que anhelarán sustituir a los del poder.</p>
<p>La modulación de la figura del delfín se apoya en la comprensión por parte del monarca, que es quien le ha de otorgar un papel relevante, que dé sentido a su existencia. El equilibrio no es sencillo, por eso gestionar el delfinado es una de las lecciones más difíciles en el complejo arte de gobernar organizaciones y sociedades, que va cobrando en las empresas familiares un relieve singular.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/09/El-Observador-7-de-setiembre-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 7 de setiembre de 2011.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Intenciones emprendedoras</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/08/intenciones-emprendedoras/</link>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 08:31:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Veiga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Entrepreneurship]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Las intenciones para emprender en las distintas economías mundiales. Resultados del Global Entrepreneurship Monitor 2010.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Incluso cuando las personas tienen una percepción favorable sobre el emprendimiento, pueden, sin embargo, tener pocas intenciones de comenzar negocios.</p>
<p>Este es el caso de muchos países europeos. Aunque las actitudes y percepciones sobre el emprendimiento son bastante altas, esto no sucede cuando consideramos las intenciones para iniciar negocios. Una variedad de características nacionales podría ser subyacente a este fenómeno.</p>
<p>Por ejemplo, los requisitos burocráticos podrían representar cargas administrativas desfavorables o altos costos para quienes están pensando en iniciar un negocio. Además, los gobiernos caracterizados como estados de bienestar –a pesar de que esto implica proteger a los ciudadanos– pueden reducir los incentivos para emprender.</p>
<p>Muchas más personas en economías basadas en factores productivos (un promedio de 42,6%) manifestaron su intención de iniciar un negocio en los próximos tres años comparado con otras economías.</p>
<p>Un promedio de sólo el 23,2% de las personas en las economías basadas en la eficiencia expresó esta intención, mientras que menos personas (8,2%) lo hicieron en las economías basadas en la innovación.</p>
<p>En el grupo impulsado por factores productivos se destacan Ghana (68,8%), Uganda (77,1%) y Zambia (67,1%). Entre los países basados en la eficiencia hay un patrón de tasas bajas en los ex países socialistas (Croacia con 7,4%, Rusia con 2,6% y Rumania con 8,6%).</p>
<p>Entre los países de América Latina, Uruguay presenta un buen desempeño (31,8%), que no es atribuible al emprendimiento por necesidad, y que contrasta con la baja tasa de Argentina (21,0%), pero está bastante por debajo de la de Chile (38,3%) y Colombia (41,3%).</p>
<p>Son notables las bajas intenciones emprendedoras entre las economías basadas en la innovación. Las tasas de Islandia han sido tradicionalmente altas (15,7%), así como las de Israel (14,1%).</p>
<p>Llama la atención el contraste del nivel de intenciones de países como Suecia, con 8,5%, cuando los mismos encuestados en su enorme mayoría entendían que existían oportunidades para emprender (66,1%), Noruega (7,6% versus 49,8% de oportunidades), Países Bajos (5,5% versus 44,8%).</p>
<p>En estos países simplemente no encuentran atractivo el emprender, lo que en buena parte debe estar basado en los costos y sacrificios de emprender y los beneficios de no hacerlo asociados a los estados del bienestar donde viven.</p>
<p>No es el caso en cambio de Japón, que si bien tiene una tasa de intenciones emprendedoras muy baja (2,9%), también es muy baja la tasa de oportunidades identificadas (5,9%), o República de Corea (10,1% versus 13,0%).</p>
<p><strong>La situación de Uruguay</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Uruguay se encuentra bien posicionado dentro del grupo de las economías basadas en la eficiencia en lo que refiere a la cantidad de personas de la población que han identificado oportunidades para emprender (52,1%) y en las que tienen intenciones de emprender en el futuro próximo (31,8%).</p>
<p>Los uruguayos están especialmente confiados en su gran mayoría en cuanto a poseer las capacidades requeridas para emprender (73,3%) y el miedo al fracaso no parece ser un factor que los disuada de hacerlo (27,7%).</p>
<p>Uruguay se encuentra sin embargo por debajo del promedio de las economías de su tipo en cuanto a considerar el emprendimiento una buena opción de carrera (64,8% frente a un promedio de 72,8%) y está marcadamente por debajo del grupo en cuanto al estatus que le asigna a los emprendedores (61,8% frente a 69,8%).</p>
<p>Los medios de comunicación no prestan especial atención a los emprendedores (43,3% frente a 62,5%).</p>
<p>Con relación a Chile, que es el país más comparable a los efectos de un <em>benchmarking</em>, encontramos que los chilenos valoran más el emprendimiento como opción de carrera (87,4% frente a 64,8% de Uruguay) y le asignan a los emprendedores exitosos un mayor estatus (71,2% frente a 61,8%). Los chilenos ven más oportunidades (65,0% frente a 52,1%) y tienen más intenciones de emprender en el futuro próximo (38,3% frente a 31,8%).</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">El GEM y el IEEM </span></strong></p>
<p><strong><span style="color: #800000;"> </span></strong></p>
<p><span style="color: #800000;">El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es un consorcio de universidades que inició sus actividades hace 12 años. Comenzó con la participación de 10 países desarrollados y en el ciclo 2010 ya fueron encuestadas 175.000 personas en 59 países, representando el 52% de la población mundial y el 84% del PBI de todo el mundo.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">En Uruguay el equipo nacional del GEM está constituido por los profesores del IEEM. Este país, a través del IEEM, ha participado en el GEM desde el ciclo 2006, habiéndose completado hasta el momento cinco encuestas anuales consecutivas. El GEM constituye actualmente la fuente de información internacional más completa y de mejor calidad en materia de emprendimiento a nivel mundial.</span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Por <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/GEM-focalizado-ago2011.pdf" target="_blank">más resultados del GEM 2010,</a> Focalizado, Revista de Antiguos Alumnos nº54, agosto 2011.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Agosto 2011</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/08/agosto-2011/</link>
		<comments>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/08/agosto-2011/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 30 Aug 2011 15:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista de Negocios</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista]]></category>

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		<description><![CDATA[<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/entrevista.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">LA ENTREVISTA
Gustavo Maisonnave, PAD 1996</a>
“Trabajo con gente que no tiene instrucción, pero que por eso no dejan de ser inteligentes”

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/articulo.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2">ARTÍCULO
"Estar": fuente de poder genuino</a>
Por Juan José García

<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/focalizado.pdf" target="_blank"<font face="Franklin Gothic Book" font size="2"> FOCALIZADO. EMPRENDER: ser distinto, hacer diferente</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>Año XIV | número 4 | Agosto 2011 | revista nº54</p>
<p></p><div id="columna1"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/editorial.pdf" target="_blank">EDITORIAL</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/que_hay_leer.pdf" target="_blank">QUE HAY PARA LEER EN ESTE NÚMERO</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/segunda.pdf" target="_blank">2ª LECTURA</a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/segunda.pdf" target="_blank"><br />
</a>- El crecimiento, esa irresistible tentación. Por Isabelle Chaquiriand<br />
- La tostada y la manteca. Por Guillermo Jaim Etcheverry<br />
- Discusiones inteligentes. Por Pablo Regent<br />
- La familia, primera en la estructura socioeconómica. Por Rafael Alvira</p>
<p>LA ENTREVISTA<br />
Gustavo Maisonnave, PAD 1996<br />
<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/entrevista.pdf" target="_blank"> “Trabajo con gente que no tiene instrucción, pero que por eso no dejan de ser inteligentes”</a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/articulo.pdf" target="_blank">ARTÍCULO</a><br />
&#8220;Estar&#8221;: fuente de poder genuino<br />
Por Juan José García</p>
<p>COLUMNAS<br />
OPINIÓN. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/opinion.pdf" target="_blank">&#8220;El que a hierro mata&#8221;&#8230; Aprendizajes de Aratirí</a><br />
Por Andrés Gil Petersen</p>
<p>LEGAL. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/legal.pdf" target="_blank">Los convenios de accionistas</a><br />
Por Pedro Bellocq y Fernando Scelza</p>
<p>RRHH. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/rrhh.pdf" target="_blank">Disyuntivas estratégicas: retener vs. &#8220;dejar ir&#8221;</a><br />
Por María Pía Barragué y Ana Miguel</p>
<p>abc DE ECONOMÍA. <a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/abc.pdf" target="_blank">La balanza comercial</a><br />
Por María Noel Laborde y Leonardo Veiga</p>
<p>ESTUDIO DE UN CASO<br />
<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/caso.pdf" target="_blank">Así son las cosas cuando se crece</a><br />
Opinan: Gustavo Amor, Pablo Cardelino, Marcelo del Guercio, Florencia Scheitler<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/06/filosofia.pdf" target="_blank"></a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/06/filosofia.pdf" target="_blank"> </a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/06/filosofia.pdf" target="_blank"></a></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/interesa.pdf" target="_blank">INTERESA<br />
</a>- Lucha esperanzada contra la pobreza en el mundo<br />
- Contra la barrera socioeconómica, más tiempo en clase<br />
- Para que las relaciones entre padres e hijos no sean por e-mail</p>
<p></p></div><p></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a></p><div id="columna2"><p style="padding:0px;margin:0px;"></p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/05/focalizado.pdf" target="_blank"></a>FOCALIZADO.<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/focalizado.pdf" target="_blank"> Emprender: ser distinto, hacer diferente</a></p>
<p>Alianzas con emprendedores. Por África Ariño</p>
<p>Lo que los emprendedores necesitan saber de finanzas. POr Heinrich von Liechtenstein y David Frodsham</p>
<p>Los siete pecados capitales del emprendedor. Por Mathieu Carenzo</p>
<p>Hacia una sociedad de emprendedores. Por Isabelle Chaquiriand y Leonardo Veiga</p>
<p>7 atributos de un buen emprendedor. Por Isabelle Chaquiriand y Leonardo Veiga</p>
<p>Justo me vino a pasar a mí. Por Isabelle Chaquiriand</p>
<p>¿Por qué vale la pena emprender? Por Juan Manuel Irrazabal, Gabriel Colla, Evelyne Schimmel, Carlos Spiller, Daniel Boutmy</p>
<p>¿Cómo convencer a  un inversionista para financiar un proyecto? Por Luciana Lapachián</p>
<p>Sobre emprendedores y financistas&#8230; Por Juan Aguerre y Francisco Ravecca</p>
<p>Recomendaciones para empresarios. Videos, webs y recursos para tener en cuenta</p>
<p>La situación del emprendimiento en Uruguay. Resultados del GEM 2010</p>
<p>HOY &amp; AYER<br />
<a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/hoyayer.pdf" target="_blank">¿Cómo y por qué preservar el espíritu emprendedor?<br />
</a>Por Juan Roure</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/humor.pdf" target="_blank">HUMOR.</a> Por Diego Abelenda</p>
<p></p></div><p></p>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>El error de creerse imprescindible</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/08/el-error-de-creerse-imprescindible/</link>
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		<pubDate>Wed, 24 Aug 2011 08:02:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Personas y Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Llegamos al mundo cuando hacía siglos que estaba funcionando, y mejor o peor seguirá funcionando cuando ya no estemos en él. Veamos qué sucede cuando los gerentes se creen imprescindibles.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque es muy sabido, parecería que nunca acabamos de enterarnos que no hay nadie que sea imprescindible. Quizá sí lo tenemos presente, pero no lo aplicamos realmente en el diario vivir.</p>
<p>Y eso que se ve tan claro en los jefes de estado, que mueren como todos los mortales, o llegan a estar seriamente amenazados de muerte por alguna enfermedad incurable, es lo que no siempre logramos aplicar a nuestro propio desempeño como directivos.</p>
<p>Hacemos planes para el futuro, y está muy bien porque de lo contrario seríamos unos irresponsables, pero escasamente nos hacemos cargo de que en cualquier momento podemos faltar y es necesario prever también esa posibilidad.</p>
<p>Podemos faltar o podemos resultar prescindibles. Quien más, quien menos, quizá no llegue a considerar que es imprescindible pero sí que es prácticamente insustituible. Y algo de verdad hay en esa percepción porque las cualidades que tiene cada uno seguramente no las tienen los otros.</p>
<p>Pero lo que solemos olvidar es que esos otros tienen cualidades muy adecuadas para que la empresa funcione, seguramente de un modo diferente, con otro estilo de dirección, pero probablemente igual de bien, o tal vez mejor.</p>
<p>De ahí que resulte tan dañino para la gestión de un directivo el síndrome del “príncipe coronado”. Es decir, la seguridad de que pase lo que pase, y haga lo que haga, él es el heredero y forzosamente accederá al trono coronado como rey, o sea accederá a un cargo vitalicio. Tan es así que algunos atribuyen las taras de la monarquía a esta dinámica presente en ella.</p>
<p>Dinámica de posibles consecuencias funestas que al igual que en las monarquías pueden darse en otras organizaciones, y concretamente en las empresas. Lo que de un modo exacerbado suele ocurrir en algunas empresas familiares donde la sucesión prevista tiene un carácter prácticamente dinástico, también puede darse en otras organizaciones. Quizá por influencias en el Directorio o porque la Dirección general envía señales aprobatorias respecto de la propia gestión en el caso de gerentes medios.</p>
<p>Lo cierto es que suelen confluir una serie de factores que acaban por configurar una perspectiva  en la que el directivo cree que es imposible sustituirlo. Y entonces más que considerar su gestión como lo que es, el desempeño lo más idóneo posible de un buen administrador, comienza a funcionar con ínfulas de dueño.</p>
<p>Y cuando el directivo confunde su rol de administrador con el de dueño no es raro que aparezca el destrato del resto de las personas que integran la empresa –lo que seguramente no ocurriría si fuera realmente el dueño–. Y si no se llegara a una situación de destrato, es prácticamente imposible que si alguien se siente dueño sin serlo no incurra en favoritismos que destruyan el correcto funcionamiento de la empresa, porque minan la confianza. Favoritismos que suelen ir acompañados de obsecuencias vergonzosas por parte de los colaboradores.</p>
<p>Se comienza entonces a funcionar con códigos implícitos, que es lo típico de una “mafia”. Y no es pintar un panorama catastrófico sino describir lo que lamentablemente no es infrecuente (y me remito a la experiencia de cada uno a lo largo de su trayectoria profesional).</p>
<p><strong>El riesgo de engreírse</strong></p>
<p>Por otra parte esta conducta errónea no es privativa de directivos. Basta con que alguien descubra que posee alguna cualidad por encima de la media para que corra el riesgo de engreírse y considerarse que está por encima del resto. Puede ser un colaborador especialmente dotado para alguna tarea, alguien especialmente hábil o inteligente que se para en esa cualidad suya como si fuera un pedestal. Sin darse cuenta de que cualquier pedestal por sólido que parezca es muy frágil.</p>
<p>En la ejecución de una partitura de un concierto para determinado instrumento es muy importante la calidad del músico que ejecuta ese instrumento principal. Pero si ese solista se ensoberbeciera pensando que puede prescindir del director de orquesta y de la misma orquesta cometerían el error de confundir que lo imprescindible es el instrumento y no tanto quien lo ejecute. Porque tal vez con un músico menos brillante pero que sea capaz de funcionar dentro de una orquesta, se logre una ejecución notable. Y la virtud y el profesionalismo, sustituyen con creces una genialidad desbordada que no es capaz de darse cuenta que lo que importa es el resultado final.</p>
<p>Dicen que de genios y locos todos tenemos un poco. Quizá el mayor desafío a nuestra posible genialidad sea la capacidad de aprender a ser uno más y rendir como lo que cada uno es: único.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/El-Observador-24-de-agosto-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 24 de agosto de 2011.</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>La defensa de los débiles</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/08/la-defensa-de-los-debiles/</link>
		<comments>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/08/la-defensa-de-los-debiles/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Aug 2011 12:17:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Regent</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Escrito junto con Gabriel Rivoir.

Cómo ser el accionista minoritario en una empresa y no morir en el intento. Caminos para evitar problemas y aprovechar oportunidades.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Juan acaba de recibir una oferta para hacerse cargo de un proyecto en una empresa familiar. Le han ofrecido un paquete salarial que comprende un salario de mercado y un bono en forma de acciones, que si los resultados son los esperados, podría llegar hasta el diez por ciento del capital accionario.</p>
<p>Esteban está considerando invertir sus ahorros en la empresa de unos amigos que está en franco crecimiento. Le ofrecen un veinte por ciento de las acciones a un valor algo menor a lo que sería el valor patrimonial de la empresa.</p>
<p>Marta es propietaria de una cadena de tiendas que necesita una inversión de capital. Un grupo inversor le ofrece el capital necesario, manteniéndola como gerente general, a cambio del cincuenta y uno por ciento de las acciones.</p>
<p>Julio ha colaborado profesionalmente en un <em>start up</em>. Si bien había acordado un honorario en efectivo, le acaban de ofrecer cambiar ese cobro por un cinco por ciento de las acciones, lo que a valor actual de la empresa es más de tres veces de lo que tenía acordado cobrar en dinero.</p>
<p>Juan, Esteban, Marta y Julio tienen algo en común, aunque ellos no lo sepan. Se encuentran delante de buenas oportunidades, pero que por traducirse en participaciones minoritarias en el capital accionario, les genera dudas acerca de sus posibilidades futuras. ¿Estarán aprovechando una oportunidad, o estarán comprando un problema sin salida?</p>
<p><strong>El drama de los minoritarios en Uruguay</strong></p>
<p>Las sociedades comerciales utilizadas como vehículo para desarrollar un negocio no son más que asociaciones de personas que realizan un aporte común con el fin de generar ganancias para luego repartírselas. La ley da especial valor a la proporción en que se hacen estos aportes.</p>
<p>Las sociedades se rigen por el principio de las mayorías. De acuerdo a nuestra ley de sociedades, los socios mayoritarios dirigen la empresa por el buen o el mal camino: es esta mayoría la que decide cómo se conformará el Directorio de la sociedad, la que aprueba los balances de la empresa, la gestión de los directores, etc.</p>
<p>En definitiva, es la mayoría la que desde un punto de vista práctico es responsable por la generación de ganancias y su distribución entre los socios.</p>
<p>En general, los socios minoritarios concuerdan y acompañan el rumbo que la mayoría imprime a la empresa. El problema surge cuando hay diferencias serias entre los accionistas que representan la mayoría y aquellos que van por la minoría.</p>
<p>En este contexto el accionista minoritario se enfrenta a la posibilidad de que la gestión del accionista mayoritario haga muy difícil recibir frutos de la empresa. A su vez, si, como en la gran mayoría de los casos en Uruguay, la sociedad no cotiza en bolsa, los accionistas minoritarios no pueden vender de forma rápida sus acciones.</p>
<p>Como puede imaginarse, es muy difícil vender de manera privada un paquete accionario minoritario en circunstancias de diferencias serias entre los accionistas. O al menos venderlo a un precio económicamente ventajoso para el accionista minoritario. Más aún, el accionista minoritario puede sufrir la exigencia de ampliaciones de capital realizada por los mayoritarios. Si no desea, o no puede, realizar los aportes de capital que en su proporción accionaria le corresponde, su participación en la propiedad se verá diluida. Es así que el accionista minoritario corre el riesgo de encontrarse de la noche a la mañana fuera de la empresa, ya que no participa en su gestión ni gerenciamiento, y sin poder recibir las utilidades de la misma. En concreto, dueños de… ¿algo?</p>
<p><strong>P</strong><strong>roteger al más débil</strong></p>
<p>No obstante, hay recursos legales que protegen al accionista minoritario. La ley de sociedades reconoce ciertos derechos que no pueden ser quitados al accionista minoritario aun cuando la mayoría gobierne. Es así que la ley le otorga el derecho de acceso a la información respecto de los negocios de la sociedad y establece que el accionista minoritario tiene derecho de preferencia en el aumento del capital social. Esto es, no se puede incluir un nuevo accionista sin antes ofrecerle al accionista minoritario hacer contribuciones mayores.</p>
<p>También tiene derecho a que, en caso de existir ganancias, al menos el veinte por ciento se distribuya por vía de dividendos. Pero estas previsiones legales, aunque reales, por sí mismas no resuelven gran cosa. Quizás la mejor arma que tiene un individuo antes de ingresar como accionista minoritario en una sociedad sea la de firmar un convenio de accionistas donde consiga las garantías necesarias que lo habiliten a participar en la empresa y sus frutos.</p>
<p>Los convenios de accionistas permiten adaptar sus cláusulas a cada necesidad. Sin embargo, existen dos modelos genéricos de convenios para la protección de accionistas minoritarios: (i) el convenio o sindicato de defensa y (ii) el convenio o sindicato de bloqueo.</p>
<p>El sindicato de defensa es un pacto que la minoría hace con la mayoría de tal manera que se requiera el voto de la minoría para determinadas decisiones que se consideran trascendentes (elección de los directores, participación en nuevos negocios, etc.) o que le permita a la minoría tener el veto sobre decisiones concretas.</p>
<p>El sindicato de bloqueo está relacionado con el sindicato de voto (y usualmente se pacta conjuntamente) y es el acuerdo por el cual los accionistas se obligan a no transmitir sus acciones o a transmitirlas bajo ciertas circunstancias o limitaciones. Así, por ejemplo, la minoría podría bloquear la venta de las acciones que pretenda la mayoría si el comprador no compra también su participación, o podría adquirir un derecho de preferencia por la compra de acciones de la mayoría y de esta manera limitar el acceso de nuevos accionistas a la sociedad.</p>
<p>En definitiva, como en tantos órdenes de la vida, actuar con prudencia y negociar los acuerdos necesarios antes de comprometerse suele ser el mejor camino no solo para evitar problemas sino también para aprovechar las oportunidades.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/El-Observador-17-de-agosto-2011.pdf" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 17 de agosto de 2011.</a></p>
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		<title>“Menos mal que no me casé…”</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 08:28:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabelle Chaquiriand</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Entrepreneurship]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategia]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
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		<description><![CDATA[Emprender es una tarea difícil, entre otras cosas por la subjetividad que tiene ser creador de una idea y convertirla en negocio. Uno de los riesgos es perderse en el amor por el proyecto y no saber ver a tiempo los problemas, antes de que la bola de nieve se haga más grande. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quién no agradeció alguna vez que en su momento alguien nos haya puesto un límite antes de hacer algo que estábamos dispuestos a hacer a toda costa… O quién no se consoló con “por algo son las cosas en la vida” cuando recibió un “no” por respuesta a algo que tenía muchas ganas de hacer.</p>
<p>Este sería el mejor final del cuento, porque hubiera sido mucho peor arrepentirse una vez que ya estamos comprometidos y darnos cuenta que hubiera sido mejor no hacerlo. O peor aún, hay quienes siguen enamorados eternamente y a pesar del fracaso no logran hacer el análisis de por qué no funcionó.</p>
<p><strong>El emprendedor enamorado</strong></p>
<p>Emprender tiene un componente de enamoramiento muy importante, difícil de manejar. Muchos emprendedores no saben si su idea es tan brillante que los demás no la ven (y por eso es tan genial); o están enceguecidos, anestesiados por el enamoramiento del proyecto, miopes a la realidad por las ganas de hacerlo y la subjetividad de ser los padres de la criatura.</p>
<p>Este enamoramiento se ve tanto antes de empezar un proyecto, como después de estar en marcha, cuando los números no responden como estaba previsto y no se quieren ver las causas de los problemas. Es difícil ver de antemano en cuál de los dos lugares está uno. Dicho de otra forma, es difícil darse cuenta si uno está siendo persevante o porfiado.</p>
<p><strong>Aprendizajes con el diario del lunes</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Con el diario del lunes muchos emprendedores se cuestionan: “¿por qué no funcionó?”</p>
<p>“¿Acaso la idea no fue buena?, ¿o el mercado no comprendió la idea?”: la primera lección es que un producto o una idea tiene sentido si y solo si hay un mercado que la puede comprar o consumir. La idea puede ser brillante, pero si no hay un público para que la haga rentable, seguirá siendo una idea pero nunca será un negocio. Así que si este es el caso, la mejor recomendación es que espere a que el mercado madure y sea capaz de apreciar su idea, o que la idea madure hasta que pueda adaptarse al mercado.</p>
<p>“La idea era buena, le gustaba a la gente, pero ¿por qué no logré hacer plata con esto?”: un emprendimiento no es sólo una idea, es también cómo se estructura para que se vuelva un negocio y cómo se lleva adelante. Si tenemos una idea brillante pero fallamos en los otros dos aspectos, somos genios creativos pero malos empresarios y gerentes. Por eso, más allá del enamoramiento, la idea tiene que tener un buen modelo de negocio e implementarse bien. En este caso se aplica aquello de “no se puede vivir del amor”, hay que ver qué respaldo tiene…</p>
<p>“¿Acaso no vi las señales?”: hay veces que sirve que otros nos adviertan “este chico/a no te conviene”, puede ayudar. Sobre todo si son los que nos dan los fondos para llevar el proyecto adelante. Lo inversores, bancos, proveedores son un mal necesario y son los primeros clientes de nuestro producto o servicio, los primeros que tienen que comprar la idea. Si ningún inversor está dispuesto a financiar la idea, es una buena alerta, piénselo dos veces.</p>
<p>Porque la idea puede no ser tan buena como nosotros creíamos y no lo estamos viendo. Porque no está bien formulada. O porque, aunque la idea sea buena y esté bien formulada, al no conseguir financiación la primera tentación suele ser usar los fondos propios e invertir hasta el último recurso para llevarla adelante igual. Eso puede no ser una buena solución.</p>
<p>Si desde antes de empezar, cuando el proyecto todavía es únicamente una idea, no logramos conseguir los fondos más difíciles y recurrimos únicamente a los de más rápido y fácil acceso (los propios), qué nos espera para cuando la idea ya esté en marcha y posiblemente en dificultades. Difícilmente conseguiremos fondos de inversores, bancos o crédito de proveedores que son más exigentes en esas circunstancias más complicadas. Por ello es saludable aspirar a conseguir los fondos de más difícil acceso al inicio cuando las dificultades o imprevistos aún no aparecieron, y dejar como respaldo los fondos propios, líneas de crédito y garantías personales para el final.</p>
<p><strong>Conclusión: hay veces que es mejor dejar a la novia a tiempo…</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Especialmente porque eso permite tener otra novia y casarte bien.</p>
<p>Sin dudas que requiere de bastante racionalidad, ser objetivo y poder salirse del enamoramiento que genera emprender. Cuesta, duele, genera muchas dudas y posiblemente un período largo de tiempo sin meter ningún gol. Pero a la larga la creatividad vuelve y se terminan metiendo los goles en el momento justo, cuando realmente se precisan.</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/El-Observador-10-de-agosto-2011.pdf" target="_blank"> Publicado en Café  &amp; Negocios, El Observador, 10 de agosto de 2011.</a></p>
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		<title>Exigirles más porque los valoramos menos</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Aug 2011 13:24:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulo]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección General]]></category>
		<category><![CDATA[Formación de Directivos]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Es todo un arte saber exigir. A  los colaboradores no hay que tratarlos como son sino como queremos que sean.

El desafío de todo directivo es saber hasta dónde se le puede exigir a una persona y precisamente porque no sabemos cuánto pueden rendir los colaboradores siempre hay que exigir un poco más.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un reportaje que acaban de hacerle con ocasión de su comienzo como DT del Athletic de Bilbao decía Marcelo Bielsa: “Los entrenadores podemos cometer dos pecados: hacer caminar a jugadores que vuelan o hacer volar a los que caminan. Si tengo que ir al infierno, prefiero que sea por lo segundo”.</p>
<p>Me dejó pensando porque más allá de las adhesiones y antipatías que genera y el apelativo que casi ha sustituido a su nombre, el exceso preferido por este entrenador (“hacer volar a los que caminan”) podría ser todo un programa de acción para un buen directivo que se propone desarrollar a sus colaboradores.</p>
<p>Es todo un arte saber hasta dónde se le puede exigir a una persona, porque por numerosas que sean las evaluaciones previas “en la cancha se ven los pingos”, como sentencia el refrán popular. Pero precisamente porque no sabemos cuánto pueden rendir los colaboradores siempre hay que exigir un poco más.</p>
<p>En primer lugar porque es una tendencia bastante generalizada que rendimos menos de lo que podemos. Y mientras no nos ponen en situación de exigencia seguramente estaremos por debajo de nuestro posible rendimiento.</p>
<p>Al menos mi experiencia personal es que crecemos cuando alguien nos plantea un desafío que pensamos que nos supera, y ese desafío va acompañado por el respaldo que nos da la confianza sincera que depositan en nosotros: “vos podés”. Y no se trata de una frase entusiasta con el ánimo de manipularnos.</p>
<p>Pero también es conveniente pedir un poco más porque muchas veces somos mezquinos a la hora de valorar el potencial de nuestros colaboradores. Y pensamos que solo pueden dar 7 cuando en realidad si estuvieran bien dirigidos podrían dar 9 o 10. Y en este sentido podemos ser responsables del pobre rendimiento de las personas que tenemos a cargo por falta de un sano atrevimiento a la hora de exigir.</p>
<p>Digo “sano atrevimiento” porque no se trata en rigor (aunque también pero en segundo lugar) de que rindan más, para producir más, para generar más beneficios como si ese incremento de valor fuera el único objetivo. Se trata de que rindan más para que desarrollen al máximo sus posibilidades, lo que traerá además una mayor productividad también sana, cuyo incremento no desquicia a las personas.</p>
<p>Y vale la pena tener en cuenta que la exigencia implica decisión: una persona que pretendiera exigir titubeando acabaría dañando al personal y malogrando los resultados. Por tanto, exigir implica el riesgo de equivocarnos. Pero no se trata de un error irreparable: cuando se exige importa mucho saber sacar a tiempo el pie del acelerador. Porque si bien es cierto que mientras no se “prueba” a la gente no se sabe todo lo que pueden dar, al mismo tiempo es también verdad que no se trata de “quebrar” a nadie: las personas no tenemos sustitutos, no somos como una pieza de metal.</p>
<p>Por eso es todo un arte saber exigir. Y un arte necesario. Puesto que es sabido a los colaboradores no hay que tratarlos como son sino como queremos que sean. Pero para eso necesitamos adecuar nuestras expectativas a las posibilidades<em> reales</em> que tenemos en frente.</p>
<p>Si alimentamos una águila como a un gorrión probablemente acabe muriendo, pero por mucho que alimentemos a un gorrión como a un águila sólo lograremos un gorrión gordo, porque no es águila. Y esto no es discriminar sino tener en cuenta que los gorriones deben ocupar un puesto diferente al de las águilas. Y que si en una empresa todos fueran águilas o todos fueran gorriones probablemente colapsaría. Porque se requiere una sinergia que logre amalgamar talentos diferentes.</p>
<p>Por último me parece también muy aprovechable para la dirección de personas lo que Bielsa decía al final del reportaje: “Yo soy docente, profesor de educación física. Fui un futbolista frustrado y fracasado. Tras jugar cuatro o cinco partidos en la primera de Newell’s me di cuenta de que no podía ser futbolista de nivel. Me propuse entonces ser un entrenador de nivel”.</p>
<p>No se trata de equiparar a un directivo con un docente, aunque alguna capacidad de enseñar debe tener; al punto que cuando alguien quiere elogiar a su jefe suela decir: “es un maestro”.</p>
<p>Pero más allá de ese sesgo que puede tener el directivo (estilos de docencia hay muchos y todos coinciden por una exigencia de coherencia) es importante hacerse cargo que muchas veces tendrá que desarrollar en sus colaboradores talentos de los que él carece. Y esa carencia no debería retraerlo de su cometido; mientras no le falte la capacidad de detectarlos y generar las condiciones para el desarrollo de los mismos –aguzado su instinto quizá por haber padecido esa limitación–.</p>
<p>En síntesis: exigir mucho a los colaboradores porque no sería raro que ellos tuvieran una cierta miopía, incrementada por su comodidad, para descubrir sus propios talentos. Pero sobre todo porque tendemos a valorarlos escasamente incapaces como somos muchas veces de imaginar el árbol cuando sólo aparece como una semilla.</p>
<p>Aunque este arte de exigir implica un riesgo cierto: si exigimos, nos exigirán. Pero es un tema para otra reflexión…</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/08/El-Observador-3-de-agosto-2011.jpg" target="_blank">Publicado en Café &amp; Negocios, El Observador, 3 de agosto 2001.</a></p>
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		<title>De métricas, rankings y ratings</title>
		<link>http://socrates.ieem.edu.uy/2011/07/de-metricas-rankings-y-ratings/</link>
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		<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 12:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Socrates</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía y Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Áreas]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Josep M. Rosanas, profesor del IESE
En los últimos tiempos se ha generalizado en muchos ámbitos una funesta manía: la de ponerle un número a las cosas para saber si son mejores o peores.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay un número por mediación para todo, uno del cual Nadal es mejor que Federer o Federer mejor que Nadal. Hay un número por mediación del cual una escuela de negocios es mejor o peor que otra. Incluso los hay para indicar si la Novena de Beethoven es mejor o peor que el Réquiem de Mozart, o si el Quijote es mejor o peor que Hamlet.</p>
<p>Si se limitara a un juego o una curiosidad, eso podría ser algo más o menos divertido. A algunos nos aburre soberanamente, porque no vemos que tenga ningún sentido decir que Hamlet es mejor que el Quijote o al revés: las dos son dos cosas buenísimas, y ya está. Pero como juego no tiene mayor trascendencia.</p>
<p>El problema está en que números de este tipo se usan con frecuencia para evaluar la calidad de la gestión de los directivos y tiene influencia sobre lo que ocurre con ellos, con sus sueldos y con sus promociones. Y entonces el juego puede transformarse en tragicomedia.</p>
<p><strong>Las mal llamadas <em>métricas</em></strong></p>
<p>A los números asociados a la calidad de la gestión o a los resultados de la misma en las empresas se les viene llamando últimamente <em>métricas</em>. Es una palabra muy inadecuada, porque procede de las matemáticas y sugiere una precisión que es imposible que tengan.</p>
<p>Antes, a lo mismo se le solía llamar <em>indicadores de gestión</em>, expresión mucho más afortunada. Sugiere que pueden indicar mal, o por lo menos no del todo bien, como es el caso siempre y en todo lugar.</p>
<p>Algunos hemos pasado una parte importante de nuestra vida profesional predicando que una mala medida es mejor que nada. Y a continuación hemos predicado que para usarla hay que tomar una serie de precauciones. Es decir, para que esto sea cierto la “mala” medida debe usarse bien. Porque una mala medida, mal usada, es mucho peor que nada, que es el complemento imprescindible de la afirmación anterior.</p>
<p>Y no hay peor manera de usar cualquier medida que creerse que abarca toda la realidad y que por tanto “funciona sola”, es decir, que es suficiente asociarle un incentivo detrás como para que ya tenga los efectos benéficos deseados de manera prácticamente mecánica. Nada más peligroso que esto.</p>
<p><strong>Cerca de la tragicomedia</strong></p>
<p>Detrás de cualquier número que trate de evaluar la gestión de una persona, debe haber un diagnóstico por parte del evaluador, que incluya todos los aspectos inmateriales y no medibles de la situación. Si no, implícitamente se está afirmando que todos estos aspectos no tienen ninguna importancia, lo que constituye una grave insensatez.</p>
<p>La tragicomedia viene del hecho de que inevitablemente, en los últimos tiempos, las métricas vienen ligadas a sistemas de incentivos, que es otra de las obsesiones de los últimos años digna de mejor causa.</p>
<p>Como consecuencia, los “evaluados” no intentan hacer una buena gestión, sino que dedican sus esfuerzos a maximizar las <em>métricas</em>, para maximizar a su vez los incentivos. En ocasiones haciendo algo claramente perjudicial para la empresa, pero que mejora la <em>métrica</em> por la que se les mide.</p>
<p>La extinta Unión Soviética fue una fuente inagotable de tragicomedias asociadas a sus sistemas de incentivos. En su última etapa, hay que apresurarse a añadir, porque en la primera los incentivos no eran ideológicamente correctos. Los taxis de Moscú corriendo vacíos por las vías libres para ganar los incentivos por kilómetro recorrido, las lámparas que arrancaban techos porque las fábricas tenían un incentivo por kilo, los sofás inmanejables por la misma razón, y un largo etcétera. Después del fracaso sonado de aquel sistema, parece que en el Oeste estemos últimamente copiando sus desastres.</p>
<p>Detrás de cualquiera de los escándalos de los últimos años, siempre está una <em>métrica</em> con un incentivo fuerte detrás. Desgraciadamente, la última ola, la de las <em>subprimes,</em> ha sido el gran detonante de la actual crisis que está afectando al mundo.</p>
<p>Métricas e incentivos han empujado a los bancarios a hacer lo contrario de lo que recomienda la prudencia: sobrevalorar los inmuebles para poder conceder más hipotecas y así aumentar el volumen de negocio y toda clase de cuotas por los que eran evaluados los vendedores de hipotecas, los jefes de los vendedores de hipotecas, los jefes de sus jefes, y así sucesivamente.</p>
<p>Incluso se han dado casos en los que los jefes y los subordinados de una determinada persona se han puesto de acuerdo para apartarla de su trabajo porque concedía créditos e hipotecas con los criterios de prudencia “de siempre” (viabilidad, probabilidad de devolución, garantías, etc.). Brillante, ¿verdad?</p>
<p><strong>Más mediciones…</strong></p>
<p>No quisiera terminar sin mencionar las agencias de “ratings”, cuyo trabajo consiste en calificar las empresas y otras instituciones (gobiernos, por ejemplo) para guiar a los inversores, y que estos días están causando polémica en Europa. De estas agencias (son sólo tres) se sabe que antes de la crisis han dado la calificación de AAA a empresas que no lo merecían siendo conscientes de ello, es decir, engañando para no perder el cliente y esperando, quizá, el milagro.</p>
<p>¿Por qué nos vamos a fiar de ellos ahora cuando nos evalúan a tal o cual país? La verdad es que no hay ninguna razón para ello. Y en cambio, “los mercados” (expresión detrás de la cual se esconden personas e instituciones muy concretas) les siguen haciendo caso. ¿No resulta curioso?</p>
<p><a href="http://socrates.ieem.edu.uy/wp-content/uploads/2011/07/El-Observador-27-de-julio-2011.jpg" target="_blank">Publicado por Café &amp; Negocios, El Observador, 27 de julio de 2011.</a></p>
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