Investigación y Publicaciones del IEEM
   
 
 
     
  Contabilidad y Finanzas
  Dirección General
  Economía y Políticas Públicas
  Entrepreneurship
  Estrategia
  Ética y Responsabilidad Social
  Formación de Directivos
  Innovación
  Marketing
  Operaciones y Tecnología
  Personas y Organizaciones
  Salud
  Segunda Lectura
  IEEM
  Entrevistas
     
  Octubre 2009
  Setiembre 2009
  Agosto 2009
    Más...   
  Diciembre 2009
  Octubre 2009
  Agosto 2009
    Colección...   
     
     
   Artículo de Newsletter
   Artículo de Revista
     
    RSS
     
     
 
 
 
 
 
Políticas salariales y bombas atómicas

 
Raúl Lagomarsino

 
Área: Personas y Organizaciones, Dirección General

 

Existe una similitud entre las bombas atómicas y las políticas salariales: ambas son armas sumamente poderosas que hay que saber usar. Cualquier error podría generar una consecuencia no deseada.


 

Aunque no lo parezca, el título es en serio.
¿En qué se parecen las políticas salariales y las bombas atómicas?
Básicamente en dos puntos:

1) Ambos tienen una fuerza tremenda.
2) La utilidad natural de ambos es muy restringida.

Sobre el primer punto no vale la pena extenderse. Por un lado, el poder devastador de las bombas atómicas ha tenido –y sigue teniendo–a la población mundial en vilo. Asimismo, quienes percibimos un salario tenemos experiencia de la importancia que prestamos a la política de retribuciones en nuestras organizaciones, y el revuelo que se ocasiona cada vez que se revén dichas políticas.

Podríamos decir que las opciones que la empresa toma en relación a la política de salarios impactan a todos los niveles de la organización con una velocidad y fuerza similares a las que sacuden a la comunidad internacional cuando un nuevo país anuncia que tiene en su poder armas atómicas.

Respecto al segundo punto, vale la pena extenderse un poco más. En primer lugar, ¿qué quiero decir con que la utilidad natural es restringida?

Me refiero a que la función que por su naturaleza cumplen es muy restringida. Por ejemplo, si tengo que poner un clavo en la pared, la alternativa natural es hacerlo con un martillo. También puedo intentar clavarlo con mi zapato, y quizá lo consiga, pero la utilidad natural de mi zapato no es esa.

En lo que refiere a las bombas atómicas, estas tienen por naturaleza dos funciones: la de causar una enorme cantidad de destrucción al detonar, y la de actuar como elemento disuasor ante un posible agresor (que pensará dos veces antes de atacar a quien tiene la

El salario no fideliza, sino que, en el mejor de los casos, compra la permanencia de la persona en la organización.

capacidad de infligir tanto daño).

Lo que todos sabemos, por supuesto, es que a una bomba atómica se le puede sacar mucho más “jugo” que simplemente esos dos fines que comentábamos. Por ejemplo, para un estado que quiera ganar rápidamente una posición de poder, hacerse un lugar en una mesa de negociaciones o concitar la atención internacional por el motivo que fuera, puede verse tentado de “tomar el atajo” de ganar ese espacio por medio del anuncio de que dispone de armas nucleares.

Con las políticas salariales pasa algo similar. Por naturaleza tienen un fin muy limitado, que es retribuir monetariamente al trabajador, de acuerdo a lo que la empresa entiende que su trabajo (por las responsabilidades que conlleva, por las cualidades de la persona, o por lo que fuera) vale. Por supuesto que el salario se utiliza para infinidad de cosas más, pero que por naturaleza no corresponden a la política salarial.

Uno de los usos espurios de la política salarial es atraer y retener a los empleados. Pocas cosas tienen tanto poder magnético como un buen salario. El problema es que si bien cumple la tarea, el salario no es –tomado de forma aislada– una herramienta de fidelización de talento. El salario no fideliza, sino que, en el mejor de los casos, compra la permanencia de la persona en la organización.

Por otro lado, también se suele utilizar el salario como elemento motivador. Así, si un trabajador está desmotivado, por alguna razón, nada mejor y más rápido para motivarlo nuevamente que subirle el salario. Por supuesto que el trabajador quedará más contento con el nuevo salario que con el antiguo, pero nada indica que las causas de su baja motivación hayan desaparecido. Si la desmotivación tenía su origen en la falta de perspectivas de desarrollo, un jefe autoritario, un trabajo aburrido o un mal ambiente de trabajo, tan pronto el trabajador ajuste su presupuesto al nuevo ingreso, volverá a caer en la desmotivación, y el ciclo vuelve a comenzar.

El problema es que la tentación de usar una herramienta tan poderosa (y de uso tan sencillo) para fines que por naturaleza no le corresponden, es prácticamente irresistible. Es mucho más sencillo subir un salario que cambiar un estilo de dirección, calmar los nervios del trabajador pagándole un poco más que ofreciéndole reales posibilidades de desarrollo.

El problema radica en que usar esas herramientas para fines que no son los propios de su naturaleza trae consigo efectos secundarios que normalmente son desagradables.

El estado que tome la decisión de “ganarse” una posición en el tablero político internacional

En los casos de mal uso de las políticas salariales, el principal efecto es que el trabajador aprende y se da cuenta que de su empresa lo único que puede esperar es dinero.

por medio de tener bombas atómicas, se dará cuenta que quizá las consecuencias son bastante más complicadas de lo que había previsto. La atención internacional que concita no es precisamente amistosa. Si lo que buscaba era un puesto en una mesa de negociaciones, aunque lo logre posiblemente no sea el tipo de negociación que más le convenga, y con toda probabilidad ahora tenga que vivir con la sospecha que otros estados pueden haber apuntado hacia él una o dos de sus propias ojivas nucleares, por si acaso.

En los casos de mal uso de las políticas salariales que mencionábamos, el principal efecto es que el trabajador aprende y se da cuenta que de su empresa lo único que puede esperar es dinero. El directivo, a su vez, se acostumbra a usar de forma incorrecta una herramienta, pero que a primera vista cumple el objetivo buscado, por lo que no profundizará en la solución del problema de fondo.

Tanto en uno como en otro caso, se trata de herramientas que tienen gran fuerza y alcance, y la tentación de usarlos de forma inadecuada es grande. De esta forma, si bien es poco probable que nuestros lectores tengan que preocuparse por no iniciar una escalada armamentista, quizá más de uno tenga que repensar la forma en que su empresa utiliza las políticas salariales.

Un test sencillo para ver si hemos usado bien o mal nuestra política de salarios es el siguiente: imagínese que mañana todos sus trabajadores, del primero al último, recibieran un e-mail con la planilla de sueldos de toda la organización. ¿Sería la empresa capaz de justificar las diferencias con argumentos sólidos y coherentes? ¿Los distintos salarios responderían a razones consistentes o las injusticias serían tales que la política salarial sería simplemente indefendible?

Viendo la forma en que generalmente se utilizan las políticas de salarios, uno no puede menos que alegrarse de que obtener armas nucleares no sea tan sencillo como cambiar los sueldos en una organización.




   
 

 
     
 
  Útiles  
 
  Imprimir
  Enviar por E-Mail
  Abrir en PDF
  Agrandar fuente
  Achicar fuente
   
 
  Actividades  
 
 
PDD 2010 Jacksonville
Programa de Desarrollo Directivo en ZAM
Inicio: 1ro de marzo

Pensá en crecimiento...
El MBA del IEEM
Inicio: 22 de marzo

MDES 2010
Máster en Dirección de Empresas de Salud
Inicio 15 de abril

PDE 2010
Programa de Desarrollo Empresarial
Inicio: 19 de mayo

PDD 2010
Programa de Desarrollo Directivo
Inicio: 25 de mayo

PAD 2010
Programa de Alta Dirección
Inicio: 21 de junio
 
 
     
  Antiguos Alumnos  
 
   
 
 
 
   
 
   

IEEM, Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo, Universidad de Montevideo
Lord Ponsonby 2530 - 11600 Montevideo, Uruguay - Tel: +598 2 7097220 Fax: +598 2 7085304
www.ieem.edu.uy - socrates@um.edu.uy